– Tal vez tenga razon. Y sabe mucho mejor que un Seconal.
– Desde luego, no voy a necesitar ningun Seconal esta noche para coger el sueno -dijo Swift-. Con alud o sin alud podria dormirme sobre la punta de una espada.
Swift se quito las botas y sus prendas a prueba de tormenta, y se arrastro hasta su saco de dormir; se metio en el y subio la cremallera. Mac entro en la tienda y dio la noticia de que habia empezado a nevar.
– Justo lo que necesitabamos -dijo-. Dichosa nieve. Si quereis que os diga lo que pienso, el tiempo esta poniendose feo. No me sorprenderia nada que…
La radio de Jameson, como si fuera el invitado de piedra del que nadie se acordaba, le interrumpio.
– Hola, Jack. Soy Link. Contestame, por favor. Cambio.
– Ya era hora de que llamaran, caramba -refunfuno Mac.
Jack cogio la radio y pulso un boton.
– Hola CBA, soy Jack, hablo desde el campamento I del Machhapuchhare. Te oigo perfectamente. Cambio.
Espero un momento y luego volvio a oir la voz de Link.
– ?Que tal todo?
– Bien. ?Link? ?Ha regresado Hurke? ?Esta bien?
– Afirmativo. Jutta le ha dado algo para dormir. Estaba muy afectado. No quiere hablar de lo que ha pasado. Dice que no quiere asustar al resto de los chicos.
– Muy sensato. ?Como se lo han tomado? Me refiero a la muerte de sus companeros.
– No muy bien. Pero yo creo que se podra arreglar.
– Estupendo. ?Esta Jon Boyd por ahi?
– Espera un momento.
– Hola, Jack. Soy Jon.
– Jon, me gustaria probarme uno de aquellos trajes espaciales de los que me hablaste esta manana. ?Podrias mandar a uno de los chicos para que me lo trajera? Y tambien el resto del material del campamento I.
– Dalo por hecho.
– Y que traiga tambien mucha cuerda.
– ?Vas a escalar?
– No exactamente. Voy a bajar por una grieta. Hace mucho frio alli dentro. Y esta muy oscuro.
– ?Vas a rescatar los cadaveres de los sherpas?
– No. Voy a seguir el rastro de los yetis. Se han ido por alli.
– Muy bien, Jack. Encontraras las instrucciones de uso del traje en la caja. Es como un juguete de ninos. No te olvides de que el traje se mantiene en funcionamiento solamente doce horas y basta. Despues no esperes ni calor, ni luz, ni poder comunicarte. Nada. ?Lo has entendido?
– Si, lo he entendido perfectamente.
– ?Eh! ?Casi se me olvidaba! El equipo B ha encontrado otra expedicion en el Santuario. Un grupo de meteorologos chinos. Aunque Ang Tsering opina que son desertores del ejercito chino.
– Que interesante.
– Cody quiere acercarse y saludarles.
– Dile que se ande con cuidado. ?Cual es el pronostico del tiempo? Aqui arriba ha empezado a nevar.
– Aqui esta despejado. La temperatura ha descendido en picado, pero la presion se mantiene. Asi que supongo que seguiremos con buen tiempo.
– Fantastico. Bueno, pues me parece que ya esta todo dicho. Saludos a todos.
– Muy bien.
– Cambio y corto.
Jack dejo caer la radio encima de la lona.
– Conque el ejercito chino, ?eh? -dijo-. ?Que opinais?
– Yo diria que Tsering no anda desencaminado -senalo Jameson.
– No se que pensar -confeso Jack.
Jameson apuro su vaso y encendio otro pitillo. Se quedo mirando, abstraido, la punta del cigarrillo y despues dijo:
– ?Que me decis de esto, chicos? He advertido que, aqui arriba, el proceso fisico de fumar facilita la respiracion. Mi teoria es que la falta de oxigeno te hace pensar sobre la respiracion, que, por lo general, es un proceso involuntario, y que el hecho de pensar en ella provoca, como consecuencia, una leve sensacion de ahogo. Abajo, a nivel del mar, respirar no exige ningun esfuerzo, porque el dioxido de carbono estimula los centros nerviosos que hacen que la respiracion parezca un proceso que no cuesta ningun esfuerzo. ?Me seguis? Pero a gran altura, junto con la falta de oxigeno, existe tambien una falta de dioxido de carbono. Y aqui viene lo mas ingenioso: el humo del cigarrillo, no se como, compensa la falta de dioxido de carbono, normalmente presente en el cuerpo humano, y en consecuencia estimula la respiracion involuntaria, es decir, la normal. He advertido que el efecto de un cigarrillo puede durar hasta un par de horas.
Mac se rio, disfrutando visiblemente.
– Esto explicaria tambien por que casi todos los sherpas fuman como chimeneas -comento el escoces.
– Exacto, Mac.
– Quien sabe, a lo mejor los yetis tambien fuman -prosiguio Mac-. Quiza por eso son tan rapidos cuando suben esas dichosas pendientes. -Solto una sonora carcajada-. Cuando vayas a buscar un patrocinador que nos financie otro viaje por estos parajes, solo tienes que hablar con los de Philip Morris. ?Que opinas, eh, Swift?
Pero Swift se habia quedado profundamente dormida.
Castorp observaba a la luz de la luna el campamento chino con los prismaticos. El aspecto era de completa inocencia: unas cuantas tiendas de gruesa lona a prueba de tormenta, un monton de provisiones respetablemente civiles y la antena parabolica. Los soldados que persiguen desertores no necesitan antenas parabolicas. La nieve empezaba a ceder bajo sus pies y tuvo que cambiar de postura. El suelo que pisaba parecia muy inseguro. Peligroso incluso. Se le ocurrio una idea.
Castorp volvio a meter los prismaticos en la mochila y saco una herramienta para cavar trincheras, que extendio y con la que se dispuso a horadar un hoyo en la profundidad de la capa de nieve con una pared vertical posterior. Desde el CBA hasta alli se habia dado una buena caminata, y a oscuras, ademas. Excavo despues una chimenea de unos treinta centimetros de hondo a un lado de la pared y al otro lado hizo una ranura en forma de V y dejo al descubierto un bloque de nieve, separado del resto, de unos treinta centimetros de ancho. Por ultimo, hundio la pala detras del bloque y con mucho cuidado fue sacandola sin hacer apenas fuerza. De pronto, el bloque empezo a desplazarse a lo largo de la cara de contacto y el inmediatamente dejo de mover la pala. El desplazamiento del bloque de nieve indicaba que la pendiente se hallaba en unas condiciones muy inestables. Se pregunto si los soldados chinos se habian siquiera molestado en efectuar aquella rudimentaria prueba que el estaba realizando y llego a la conclusion de que era del todo imposible, porque de lo contrario no hubieran acampado alli. Por otro lado, tal vez llevaban tiempo alli. Era un valle de dimensiones mas reducidas que el valle en el que habian instalado el CBA, y ultimamente habia nevado copiosamente. De todos modos, penso, mejor no dejar nada al azar. Y Hustler tampoco le habia prohibido de forma expresa pasar a la accion.
Se enjugo la frente y esbozo una media sonrisa de desprecio por la gente de Washington. ?Que sabian ellos de la gente de aquel campamento? Quien libraba los combates era el. El era el hombre de accion. No tenia que haberle dicho nada a Hustler, eso para empezar. Tenia que haber actuado primero y comunicarselo despues. Aquello le incumbia a el. El estaba en mejores condiciones para valorar la situacion. Si uno advierte un peligro, no espera a que se le venga encima. Pasa a la accion.
Saco de la mochila un par de pequenas cargas explosivas y las coloco con cuidado a intervalos irregulares a lo largo de la arista que habia por encima del campamento chino. Y sin darse cuenta se puso a cantar.
El buen rey Wenceslao, precavido,
miro hacia afuera,
el dia de San Esteban,
cuando la nieve recien caida
se amontonaba, inmaculada, a su alrededor.
