– Esto es como ponerle la armadura a Aquiles -comento Jameson, que le dio a Jack un casco transparente en forma de burbuja que estaba hecho de plastico fotocromico y que protegia de la fortisima luz solar.

– ?No crees que seria mas prudente que fuera alguien contigo? -le pregunto Swift-. Al fin y al cabo, tenemos dos trajes.

– No -repuso Jack-. Voy solo a inspeccionar el terreno. No tiene ningun sentido poner en peligro la vida de dos personas. Voy a recorrer la cornisa hasta el interior de la grieta para ver adonde conduce y luego volvere en seguida.

Jack se puso el casco y, mientras Jameson y Mac lo conectaban al traje, comprobo el funcionamiento del microfono del casco a traves de una pequena unidad de control que llevaba a la altura del pecho. Gracias a ella, tambien se pusieron en funcionamiento unas pantallas en las que podian leerse instrucciones sobre el manejo de la mochila.

Mac hablo por el microfono que habia en la parte exterior del traje y que le permitia a quien lo llevara recibir el ruido circundante.

– ?No seria mejor que conectaras el soporte vital?

– Buena idea -dijo Jack que, tocando otro interruptor, activo las minusculas bombas y ventiladores de la mochila, que empezaron a dar los zumbidos tranquilizadores de la micromecanica que le ayudaria a mantenerlo caliente en las profundidades heladas de la grieta.

– Los guantes son un poco rigidos -dijo flexionando los dedos-. Pero todo lo demas es perfecto. Me estoy calentando. Jo, que gustazo. Ojala hubiera dispuesto de esta maravilla anoche. Que frio hacia. Espera. ?Que es esto? Parece un conducto suelto. ?Lo ves? Justo en la mejilla.

– Es para beber agua -le explico Mac.

Jack giro la cabeza encasquetada y el tubo de plastico se le metio sin problema entre los labios. Sorbio y sintio que la boca se le llenaba de agua fresca.

– Por lo visto han pensado en todo.

Mac senalo los genitales de Jack con un movimiento negativo de cabeza.

– En todo no -dijo-. Si quieres hacer pipi, tendras que hacertelo en el traje. O bien quitartelo. Lo que quieras.

Jack sintio que el aire rozaba su cara mientras el traje se hinchaba suavemente; despues dio un golpe en el suelo con la bota para comprobar el agarre de los crampones.

– Me parece que me seria imposible escalar embutido en este traje -dijo-. Al menos, una pared como la vertiente suroeste. Pero me imagino que te mantiene vivo por espantoso que sea el tiempo que haga.

– Segun las instrucciones -dijo Mac-, el casco se ilumina automaticamente cuando entras en un lugar oscuro. La luz que hay arriba se controla manualmente con el interruptor que hay junto al control de la radio. Hay dos bombillas. De carburo la normal, que puedes utilizar cuando quieras ahorrar energia, y la halogena, que puedes encender si necesitas mayor potencia.

Mac senalo el panel de control que habia en la parte anterior del traje.

– La otra pantalla es una brujula y un localizador de posicion. Te permite usar un sistema de navegacion por satelite que te dice en que lugar de la superficie de la tierra te encuentras, con una precision de cincuenta metros. En el caso de que quisieras desviarte de tu ruta una vez en el interior de la grieta, te bastaria con dar las coordenadas del lugar al que quisieras ir y el aparato te marcara la direccion precisa con la brujula.

– Ya lo entiendo.

Los sherpas saludaron a Jack entusiasmados como colegiales; no dejaban de senalarle y de reirse. Uno de ellos, un tal Kusaang, hizo una mueca y le ofrecio un cigarrillo a Jack con histrionismo; Jack lo acepto desplegando a su vez gestos igualmente histrionicos, consciente de que no podia fumarselo, y lo metio entre el casco y uno de los conductos, cosa que hizo desternillarse de risa a los sherpas.

– Bien, chicos, se acabo el show. Vamos a encarrilar de una vez por todas esta expedicion.

Jack recogio el piolet y se alejo lentamente en direccion al corredor de hielo.

Despues de coger cuerda, escaleras de aluminio, una tienda, armas, el equipo fotografico, comida y las mochilas, el resto del grupo se puso en marcha.

Mientras algunos de los sherpas montaban una tienda en el corredor, Jack espero a que Mac atase la cuerda al mosqueton que tenia colgado de su arnes de cintura.

– Estareis mas seguros si acampais aqui que si lo haceis junto a la grieta -les dijo Jack. Iba a ser en esa tienda desde donde el resto del equipo se mantendria en contacto con el a traves de la radio-. Y tambien mas al abrigo.

– No sufras por nosotros -le dijo Mac-. Estaremos muy bien. En cuanto te vayas, descorcharemos una botella de whisky.

Desde el otro lado del corredor, Swift se llevo la radio a la boca.

– Jack. Soy Swift. ?Me oyes bien?

– Te oigo perfectamente.

En cuanto Mac se hubo apartado, aparecio Jameson para atarle con una correa una funda de arma en la cintura y le dio una pistola hipodermica.

– Esta cargada, ?lo oyes? Contiene una dosis fortisima, asi que cuidado con lo que haces y no vayas a disparartela, por el amor de Dios.

Jack intento meter el dedo en el agujero del gatillo y vio que encajaba justo en el sin que sobrara ni un milimetro.

– Me figuro que estos guantes no habran sido hechos para disparar armas -dijo enfundando la pistola; despues subio la escalera que Tsering habia fijado a la pared del corredor con tornillos y con alambre-. Deseadme suerte.

Cuando llego arriba de la escalera, Jack subio a la pared y se volvio a mirarlos.

– Jack -dijo Swift-. Por favor, ve con cuidado. Si te ocurriera algo…

– Claro, claro, no te lo perdonarias nunca.

Despues agito la mano y desaparecio al bajar la suave pendiente que llevaba a la grieta.

Tsering y Mac, que sostenian el extremo de la cuerda de Jack, le hicieron un movimiento afirmativo con la cabeza a Swift.

– Tenemos la cuerda sujeta -dijo ella por radio-. Puedes bajar cuando estes listo.

Jack se sento con cuidado en el borde de la grieta y clavo el piolet en el hielo.

– Aflojad -ordeno el.

Y lentamente fue descendiendo por la pared hacia el saliente que se hallaba en las profundidades casi insondables que habia a sus pies.

DIECIOCHO

En la Casa del Tesoro de las Magnificas Nieves.

Joe Tasker

Mientras descendia y se adentraba en las tinieblas, Jack encendio la bombilla corriente que habia en lo alto del casco y el hielo azulado adquirio una tonalidad amarilla fantastica. Era como si se hubiera metido en el interior del estomago de un gigantesco animal extraterrestre y hostil que llevase muchisimo tiempo muerto. Los hilos de agua que resbalaban por las paredes, causados por el calor del traje que derretia el hielo, parecian una senal ominosa, como si el animal extraterrestre hubiera detectado la presencia del explorador, que habia estimulado la secrecion de sus jugos gastricos. Y ahora que se hallaba en el interior de la grieta advirtio que era mucho mas ancha de lo que parecia desde fuera. De una pared a otra habia una distancia de como minimo dieciocho metros y el fondo estaba a cientos, si no miles, de metros de profundidad.

Una vez, cuando escalaba el Everest, se vio obligado a cruzar una grieta y eso exigio cinco escaleras de aluminio atadas unas a otras. Atravesar aquel extenso banco de hielo flotante, con treinta puentes improvisados

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