llegado tan lejos.
– Acuerdate de la experiencia de Hurke Gurung.
– Tienes razon.
Un silbido, tan fuerte como el de un obrero de la construccion, resono por todo el bosque como para confirmar lo que acababa de decir Cody.
– ?Lo habeis oido? -pregunto Jack.
– Si, lo hemos oido -afirmo Cody-. Y ahora sal de ahi de una vez.
– Voy para alla.
Jack se volvio de mala gana con la intencion de desandar lo andado. La verdad es que tampoco le hubiera resultado facil seguir adelante. El bosque de rododendros parecia tan impenetrable que habria necesitado un machete de los que se utilizan en la selva, un khukuri, para abrirse camino en el y atravesarlo.
Otro silbido, esta vez mas fuerte. ?Estaria acercandose un yeti? No importaba. El ya se marchaba. Ya estaba en la morrena central que conducia a la caverna de hielo.
Echo una mirada al panel de control; le quedaba energia para ocho horas, mas que suficiente para volver a la superficie. Oyo un crujido y sintio que el corazon se le disparaba protestando por la ansiedad a la que lo sometia. Jack se volvio para mirar el bosque otra vez, y vio que entre los arbustos gigantes de rododendros algo se movia. Por primera vez desde que habia llegado al limite del bosque, se alarmo. Se alegraba de haber seguido el consejo de Cody, pues habria sido una locura adentrarse en el bosque. Jack se volvio y, aunque oyo un ruido que bien podian ser animales golpeandose el pecho, siguio andando a paso ligero. La alarma se habia convertido en miedo. Cuanto antes saliera de alli, mejor. La proxima vez vendria acompanado de Jameson y traerian un arma y una red. Un arma no, varias.
De nuevo el sonido de un simio golpeandose el pecho. Era como el ruido que hacen los cocos al caer al suelo cuando se abre el saco en el que estan metidos. O como el ruido lejano de un taladro al perforar un muro. Volvio a acelerar el paso. Ahora corria, casi. En la morrena dio trompicones, pues los crampones no eran adecuados para aquel terreno y era consciente de que debia haberselos quitado, y miro al suelo para ver donde ponia los pies. Al adentrarse en la negrura, la luz que tenia en lo alto del casco se encendio automaticamente e ilumino el techo altisimo y a una especie de demonio que soltaba bramidos y se abalanzaba sobre el desde la caverna a oscuras.
Jack oyo que alguien chillaba «?mierda!», y emitio un gemido cuando el golpe le vacio de aire los pulmones y le hizo caer de espaldas al suelo, como si hubiera chocado con el jugador de futbol americano mas fuerte que cupiese imaginar. Sintio un dolor agudo en las costillas similar al de un fuerte punetazo, y despues un tormento mas prolongado cuando aquel tornado de brazos y piernas le arrastraba unos diez o doce metros hasta el bosque. Entonces le mordieron salvajemente. Lo ultimo que noto, antes de perder el conocimiento, fue que le arrastraban entre los rododendros por una pendiente no muy larga y el dolor insoportable cuando volvieron a hincarle los dientes.
DIECINUEVE
Recordad vuestra naturaleza humana y olvidad todo lo demas.
Bertrand Russell y
Albert Einstein,
Sentados en el interior de la tienda que habian montado en el corredor, Cody, Swift, Jameson, Jutta, Mac y Tsering se miraron unos a otros llenos de angustia. Todos habian oido los horrisonos rugidos, mezclados con los gritos de terror y de dolor del propio Jack, justo antes de que su radio dejara de funcionar. Swift seguia intentando restablecer la comunicacion.
– ?Jack, por favor, contesta! ?Estas bien?
– Debe de haberle atacado un yeti -dijo Cody retorciendose la barba, nervioso.
– Eso parece -afirmo Mac.
– Le habran vapuleado hasta tumbarle.
– ?Me oyes?
Swift dejo de apretar el boton de emision y espero un momento, pero, aparte del viento, no se oia nada mas. Arrojo la radio y se cubrio el rostro con las manos, pugnando por dominarse y reprimir un grito fiero de desesperacion que amenazaba con escaparsele.
– Una vez me atrapo un gorila de las montanas -comento Cody-. Fue culpa mia, porque viole el protocolo normal de los gorilas. Ocurrio en el santuario de gorilas de Kigezei. Era uno de esos que tienen el pelaje de la espalda blanco y pesaba por lo menos ciento ochenta kilos, era muy grande. Me rompio la clavicula y me dio un mordisco muy cerca de la arteria femoral. Todavia tengo las cicatrices. Hay una…
– ?Quereis decirme -le atajo Swift- como vamos a ayudar a Jack?
– Me parece que deberia ir uno de nosotros a rescatarle -afirmo Mac.
– Si, pero ?quien? -pregunto Swift.
– Pues evidentemente tu no, carino. No es cosa de mujeres.
Instintivamente Swift empezo a argumentar que ella era tan buena candidata como cualquiera de los demas, pero de pronto vio con claridad que probablemente era la que menos preparada estaba.
– A no ser que, aparte de mujer, sea ademas medico y alpinista -senalo Jutta-. No veo que haya nadie mejor preparado que yo para ir a rescatarle.
– Pero imagina que tienes que cargar con el -protesto Mac-. ?Podrias?
– Quienquiera que vaya tiene que saber como hay que comportarse con los grandes primates -senalo Cody.
– ?Como vas a ir si tienes la nariz congelada? -intervino Jutta-. Imposible.
– ?Y por que tiene que ir solo una persona? -pregunto Jameson-. ?Por que no dos? Con la camilla Bell. Es mucho mas sensato que vayan dos que solo uno, ?no?
– Aqui solo tenemos un traje climatizado -dijo Mac-. Dentro de dos horas habra anochecido y en el interior de la grieta hara muchisimo frio. Sin traje, ninguno de nosotros podra resistirlo.
– Mac tiene razon -dijo Jutta-. Solo puede ir una persona.
– Ire yo -decidio el escoces.
– ?Tu? -exclamo Jutta-. Tu eres mas menudo que yo.
– Pero soy mas fuerte.
– ?No estaras confundiendo la fuerza con la agresividad? -pregunto la alemana-. Yo soy tan fuerte como tu y soy mejor alpinista. Si esta malherido, necesitara cuidados medicos. Y quiza con urgencia. No sabemos cuanto tiempo puede sobrevivir sin ser atendido.
– Suponiendo que el traje no haya sufrido desperfectos, puede sobrevivir toda la noche -dijo Mac.
– ?Despues de lo que hemos oido? -declaro Cody-. Eso es mucho suponer, teniendo en cuenta que la radio ya no funciona. Por los ruidos, parecia que le hubiera derribado un jugador de la linea delantera de los Fortyniners, incluido Joe Montana.
Se oyeron gritos fuera; llegaba un grupo de sherpas del CBA, con mas provisiones y mas material. Al frente de ellos iba el sirdar, que se agacho y entro en la tienda respirando agitadamente por el esfuerzo realizado. El cielo estaba gris y habia empezado a nevar otra vez.
Jameson le conto lo que le habia sucedido a Jack.
El sirdar escucho atentamente, sin pestanear. Se quedo un momento pensativo, asintio y dijo:
– Me jaanchhu, Jameson sahib. Deseo ir a buscarle. Jack sahib es amigo de Hurke Gurung y una vez, hace dos, quiza tres anos, el salva vida de Hurke. Asi, sahib, por favor, no se puede discutir quien va y le ayuda. Si la situacion fuese al reves, seria Jack sahib quien viene y me salva a mi. Es asi. Ademas, este es mi pais y yo he estado mas cerca de yeti que cualquiera de ustedes. Tambien soy mejor escalador. Incluso se de primeros auxilios. No se hable mas. Yo voy. ?Bujhina? En cuanto bebo te y pongo ropa espacial que pareces un astronauta,
