metio en el saco que habia a su lado. En la tercera tienda, los sherpas hablaban en voz baja, y noto el olor desagradable y fuerte de sus cigarrillos y del cha que bebian. Con la cabeza apoyada en la mochila y habiendose colocado el visor nocturno, encontro un ejemplar de La pequena Dorrit, e intento leer unas cuantas paginas antes de dormirse. La prision de Marshalsea, el patio de las violas y la oficina de circunlocucion formaban los principales aspectos de un paisaje que era completamente distinto del que ella habitaba en aquel momento. Hizo todo cuanto pudo por adentrarse en el mundo de prisiones de Dickens, tanto reales como metafisicas, y noto que se le cerraban los ojos…

Se incorporo con un sobresalto; un ruido muy fuerte la habia despertado. Vio que Jutta, igual de asustada que ella, ya se estaba abrochando las botas. El eco del ruido seguia planeando sobre el rinon del Machhapuchhare como el disparo de un canon.

– ?Que demonios ha sido? -pregunto Swift.

– Parecia una bomba -dijo Jutta poniendose el anorak.

Al salir a gatas de la tienda, quedo de inmediato iluminada por un resplandor rosa como si se estuviera abrasando.

Jutta miro al cielo; su cara bermeja era ahora un clavel rosa de admiracion.

– Parece una especie de bengala de auxilio.

– ?Y quien puede pedir auxilio? -pregunto Swift, que habia salido afuera.

Sobre el rinon se cernia una luz de bengala rosa semejante a una estrella fugaz que tenia la nieve del color de un algodon de azucar de los que venden en las ferias. La cara de pocos amigos de Mac parecia que hubiera pasado demasiadas horas tomando el sol en la playa. O quiza que hubiera bebido demasiado, cosa con mas visos de realidad.

– ?Que caray ocurre? -exclamo, malhumorado.

Miles Jameson sonreia, entusiasmado.

– No me lo puedo creer -grito con un acento mas confuso que nunca-. Dios, lo hemos conseguido. Lo hemos conseguido, ya es nuestro.

Abrazo a Mac y despues a Jutta y a Swift.

– Hemos capturado uno. Hemos capturado un yeti.

Jameson se quedo mirando fijamente el cielo como si contemplara una epifania escarlata.

– ?Estas seguro? -le pregunto Cody, con un humor de perros porque le habian despertado-. Me parece que hasta ahora en esta expedicion hemos pillado de todo menos un resfriado.

– Muy cierto -insistio Jameson-. Ha tenido que ser un animal enorme para disparar este cohete. Mas grande que un leopardo o que un oso, eso por descontado. Y no creo que haya muchos yaks a esta altitud. -Solto una carcajada y abrazo a Cody-. Creeme, esta vez lo hemos capturado de verdad. Hemos capturado un yeti. Vamos a salir en los libros de historia, amigo mio. Vas a ser famoso, caray.

Hurke Gurung vio una lucecita amarilla en la cornisa, mas adelante, y supo que habia encontrado a Jack. Estaba tendido boca abajo al pie de una cuesta helada que se metia serpenteando en la negrura como el sombrero amarillo de un monje Gelugpa. Parecia haber perdido el conocimiento.

Hurke se arrodillo junto a su amigo y, al ver sangre en su hombro, le dio la vuelta con mucho cuidado y lo apoyo en su propio regazo. El dolor que le causo que le movieran y la luz brillante halogena del sirdar le hicieron recuperar la conciencia.

– Hurke Gurung llamando a campamento I. Por favor, contesten. Cambio.

– Te escucho, Hurke -dijo Mac.

– He encontrado a Jack sahib.

– ?Esta bien?

– Creo que si. Esta vivo, eso seguro.

– Miles cree que hemos capturado a un hombre de las nieves -explico Mac-. Quiere pedir un helicoptero para que lo transporte al CBA. Si Jack esta herido, podriamos pedir que vayan a rescataros ahora. Y asi matamos dos pajaros de un tiro. ?Que opinas? Cambio.

– Huncha, huncha. Espere un momento, por favor.

Hurke le quito el casco a Jack, que, moviendo la cabeza de un lado a otro y gimiendo, parpadeo varias veces como alguien que se despierta de un sueno profundo. El sirdar tambien parpadeo de lo fuerte que era el olor que desprendia el pelo de su amigo.

– Jack sahib, ?como esta, por favor?

– ?Hurke? ?Eres tu?

– Si, sahib. Soy yo.

Al ver que el conducto para beber agua no estaba, el sirdar se inclino sobre el y le coloco el suyo entre sus labios palidos.

Jack bebio un poco de agua, tosio, lo que le provoco dolor, y tirito.

– Tengo frio. Me parece que me he roto algunas costillas.

Los dientes empezaron a castanetearle, y en el interior de la grieta, que resonaba, el sirdar tuvo la sensacion de que sonaba como cuando uno de los otros sahibs tecleaba en su ordenador portatil.

– Vamos a salir de aqui, Hurke, antes de que me muera congelado.

– ?Puede andar, sahib?

– Seguramente. -Jack se sento dando un respingo-. En cualquier caso, hace demasiado frio para no hacerlo. Tengo las puntas de los dedos duras, diria que empiezan a congelarseme, o que pueden congelarse dentro de nada. Pero no te preocupes, eso no va a detenerme. Ayudame a levantarme.

El sirdar volvio a colocar los dos cascos y le ayudo a levantarse. La cornisa era demasiado angosta para andar uno junto a otro y era evidente que Jack tendria que caminar sin su ayuda, o bien tendria que cargarselo a la espalda. El sirdar conocia demasiado bien al norteamericano para saber que esta segunda alternativa no valia la pena ni mencionarla. Si Jack decia que seguramente podria andar, seguro que podia.

– Mac sahib, soy Hurke. Jack sahib anda, pero cree que ha roto costillas. Y congelacion tambien es muy posible. Creo que deberia llamar a un helicoptero de rescate.

– Muy bien, Hurke. Muchas gracias. Mantennos informados de como se desarrolla todo, ?de acuerdo?

– Huncha.

Hurke desenrosco un largo de cuerda, la ato a la cintura de Jack, despues se la ato a la suya y le indico a Jack que tomara la delantera. Asi seria mas facil cogerle si tropezaba y caia. Jack asintio y se volvio vacilante, dispuesto a emprender la larga ruta de regreso por la cornisa. Lentamente, con el cuerpo dolorido, empezo a caminar.

El equipo del campamento I empezo a oir ya, a un kilometro de distancia de la grieta, los gritos y los aullidos de la criatura apresada en la trampa. Ni Jameson ni Cody habian oido jamas semejantes ruidos animales y eso les reafirmaba en su idea de que habian capturado un yeti y no un lobo ni ningun otro leopardo de las nieves. Los gritos eran agudos, emisiones prolongadas de sonidos que parecian expresar alarma; los aullidos, en cambio, aunque igualmente quejumbrosos, sugerian mas bien algun tipo de comunicacion.

– Senor -dijo Mac-. Parece que estoy oyendo a mi ex. No paraba de quejarse.

– ?Uu-uuu-uuuu-uuuuu!

– Es un sonido extraordinario -comento Cody mientras, jadeando ruidosamente, intentaba alcanzar al resto del equipo-. No puedo esperar a grabarlo y oirlo empleando un vibralizador.

– Esperemos que no se haya hecho dano -dijo Swift.

Amanecia cuando llegaron a la escalera que conducia a lo alto de la pared del corredor de hielo por el que se iba a la grieta. Un palido resplandor naranja aparecio por el extremo occidental del Santuario como un lejano incendio. Cerca de la masa gigantesca de montanas todo adquiria el color azul gris de un buque de guerra.

Jameson ato con cinta adhesiva una Maglite al canon del rifle Zuluarms, que cargo con un casquillo y un dardo. A continuacion se paso una cuerda por la cintura, le dio el otro cabo a Tsering y a otro sherpa y se dispuso a subir la escalera.

– ?Uu-uuu-uuuu-uuuuu!

La serie de aullidos empezaba con un tono grave que se hacia mas agudo a medida que se prolongaba. A

Вы читаете Esau
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату