largarnos mentiras.
– Por cierto, ?donde esta? -pregunto Mac.
– Se ha ido a su refugio -contesto Warner.
– No me sorprende -intervino Jutta-. Has sido muy dura con el, Swift.
– ?Coo-ooo-me-da! ?Naa-daa!
– Parece que Rebeca demuestra estar muy dispuesta a dominar los elementos basicos de la sintaxis -dijo Cody.
– Si Boyd es capaz de dominarlos, estoy segura de que Rebeca tambien lo es -senalo Swift.
Jack solto una sonora carcajada y tuvo que apretarse las costillas, arrepentido.
– No digas esas cosas. Me duele mucho cuando me rio.
– Sigo diciendo que me gustaria saber por que nos ha largado esa mentira de la radiactividad.
– Yo tambien he estado dandole vueltas -dijo Jack, quejumbroso-. Y acabo de acordarme de algo. Algo que quiza lo explique todo.
Hustler. Yo tenia razon. El yeti puede ayudarnos. Creo que estamos a punto de solucionarlo todo. Pero al mismo tiempo, tenemos aqui un grave problema. Una situacion de conflictos de intereses que supongo que querreis que se resuelva a favor nuestro. Me temia que ocurriera algo por el estilo. Por el bien de la mision y de la seguridad de Estados Unidos he llegado a la conclusion de que se puede prescindir de mis colegas que se encuentran aqui, en el santuario. Creedme, he intentado amoldarme a todo, pero todo tiene un limite. Naturalmente, procurare que el dano sea el menor, pero es evidente que van a oponer resistencia a lo que yo haga y tendre que coger a uno de ellos y utilizarlo de ejemplo. Pour encourager les autres. Castorp.
– En el bosque, justo antes de que el jefe del grupo de Rebeca me atacara, me encontre algo en el suelo. En realidad solo le eche una ojeada. En seguida me embistieron y lo habia olvidado del todo hasta ahora. En mi casa, en Danville, tengo unas placas solares en el tejado. Lo que vi en el bosque era exactamente igual que un trozo de placa solar. Recuerdo que me pregunte si no se me habria caido algo del traje climatizado cuando me atacaron la primera vez. Pero no podia ser ninguna pieza del traje. Era demasiado grande y demasiado plana.
– Pues si no cayo de tu traje, ?de donde salio? -pregunto Swift.
– No cayo de ningun tejado, eso por descontado -dijo Cody.
Jack se froto la barbilla, pensativo, como si acabara de ocurrirsele algo.
– En realidad, me imagino que sea lo que sea debio de haber aterrizado alli -opino Jack.
– ?Que aterrizo alli? -pregunto Mac-. ?Quieres decir que aterrizo alli como una de esas dichosas aeronaves espaciales?
– Si, ?por que no? Justo antes del alud que mato a Didier, a los dos nos parecio haber oido un ruido que provenia del cielo. Pensamos que era un meteorito. Pero los meteoritos no son los unicos objetos que vuelan por el espacio y caen sobre la tierra. Y desde luego no son aparatos que funcionen con energia solar. Se me acaba de ocurrir que debia de ser un satelite, puede que fuera incluso un satelite militar. Ya me entendeis, un satelite espia. Como minimo tiene que ser el tipo de satelite que puede ser muy importante recuperar. Eso explicaria por que de repente nos financiaron la expedicion, cuando la National Geographic Society nos habia denegado la solicitud. ?Claro! Por eso Boyd esta aqui. Es su hombre. Es lo que querian. Su cometido debe de ser recuperar el satelite.
– ?El hombre de quien? -pregunto Warner-. ?De quien hablas?
– De la CIA.
– Anda, Jack, me parece que nos estamos excediendo un poquitin, ?no te parece? -dijo Warner.
– No, tiene todo mucha logica. -Echo una mirada a su alrededor, incomodo-. ?Estais seguros de que esta en su refugio?
Jutta asintio.
– Pero no entiendo por que un satelite iba a dejar a Rebeca contaminada de radiactividad -dijo la alemana.
– Yo no soy ningun ingeniero espacial. Pero si se que las placas solares de algunos satelites son solo la mitad de la historia. Tiene que haber una segunda fuente de energia, para el momento en que el satelite queda eclipsado por la tierra. Sobre todo si incluye los dos polos. La energia que necesita un aparato de esos es considerable. No se. Algo asi como un reactor nuclear, quiza.
– El tio Sam no utilizaria eso -dijo Warner-. En la actualidad ya no construimos esta clase de satelites. Desde que el Skylab cayo sobre la tierra en 1979 nos hemos vuelto muy ecologicos. Ademas, en este caso no se requeririan placas solares. No, supongo que lo mas probable seria que se utilizara una especie de generador termonuclear, tal vez calentado por un pequeno isotopo radiactivo, que no tiene por que ser mas grande de los que se utilizan en radiologia. Creo que eso seria mas que suficiente para que el radiometro detectara la contaminacion de
– Sobre todo si ella lo estuvo tocando -agrego Cody-. Sabemos que le gustan mucho los objetos brillantes. Cogio el anillo de Didier, ?no?
– Mirad, hay una manera muy sencilla de comprobar mi teoria -dijo Jack-. ?Sabe alguien donde estan los guantes que llevaba yo cuando me trajisteis aqui?
El sirdar se fue hacia un monton de ropa inservible que habia apilado en un rincon de la concha.
– Estan aqui, Jack sahib. -Hurgo en el monton y extrajo los guantes, triunfante.
– Claro que solo lo tuve en las manos unos segundos.
Jack cogio el guante de la mano derecha, con el cual habia cogido el trozo de placa solar, y se lo puso.
– Pasa el radiometro por el guante, Byron, haz el favor.
Cody asi lo hizo y la aguja se movio.
– Resultado positivo -dijo Cody-. El mismo que ha dado Rebeca.
– Quod erat demostrandum -dijo Jack, que se quito el guante y lo arrojo junto con el resto del traje.
– ?Que vamos a hacer? -pregunto Mac.
– No lo se -respondio Jack.
– ?Por que no se lo preguntamos a el? -apunto Jutta-. A Boyd, quiero decir. Cuando vuelva, se lo preguntamos.
– De acuerdo -convino Swift, escrutando, interrogativa, los rostros de sus colegas-. ?Estamos todos de acuerdo? En cuanto entre, se lo preguntamos.
– ?Taaa-mmmm-ooo!
Todos se echaron a reir.
– Rebeca muestra una notable propension a desarrollar sus habilidades linguisticas -observo Cody-. Y a ampliarlas de manera del todo espontanea. Su capacidad para adaptarse a una situacion es absolutamente impresionante, y me quedo corto diciendo que es impresionante. Me pregunto que seria capaz de hacer.
Lincoln Warner, que habia permanecido callado desde hacia un rato, se aclaro la garganta ruidosamente.
– De hecho -dijo-, podria contestarte esta pregunta. Seria capaz de hacer practicamente cualquier cosa de las que hacemos nosotros. Hay una cosa sobre Rebeca que me parece que deberiais saber. Es algo desde luego extraordinario.
Castorp. Nos satisface saber que piensas que estas a punto de llevar a termino tu mision, pero al mismo tiempo nos oponemos rotundamente a que lleves a cabo acciones que puedan perjudicar a cualquiera de los cientificos que han sido tus anfitriones sin saberlo. Tu mision se considerara un fracaso si implica la muerte de un ciudadano norteamericano. Ademas, este despacho es el unico que decide sobre los asuntos de seguridad nacional que afectan a estados unidos. Por favor, contesta inmediatamente despues de recibir este mensaje y notificanos que te sometes a nuestros designios, Hustler.
Bryan Perrins y Chaz Mustilli estaban sentados en el despacho del primero, esperando un mensaje de Castorp que les confirmase que habia recibido el de ellos. La configuracion del servidor del correo electronico de la CIA ya habia recogido el mensaje de su bandeja de entrada. Pero habian transcurrido quince minutos y el seguia sin notificar que se sometia a las ordenes de ellos. Perrins se volvio hacia su PC y tecleo otro mensaje en el que
