equipamiento para el campo de batalla. Pero con gran sorpresa mia, no hubo vivas, ni saludos ni ondear de banderas. La realidad de la belicosidad de Hitler estaba en la mente de todo el mundo, y al ver el desfile, la gente solo daba media vuelta y se alejaba.
Aquel mismo dia, mas tarde, cuando a peticion suya me reuni con Arthur Nebe fuera del Alex, en las oficinas de Gunther and Stahlecker, investigadores privados (la puerta todavia estaba esperando que fuera el pintor de letreros a cambiar el nombre y reponer el original), le dije lo que habia visto.
Nebe se echo a reir.
– ?Que dirias si te contara que la division que viste estaba formada por los probables liberadores de este pais?
– ?Es que el ejercito esta planeando un
– No puedo decirte mucho, salvo que algunos oficiales de alto rango de la Weh rmacht han estado en contacto con el primer ministro britanico. En cuanto los britanicos den la orden, el ejercito ocupara Berlin y Hitler sera sometido a juicio.
– ?Cuando sera eso?
– Tan pronto como Hitler invada Checoslovaquia, los britanicos le declararan la guerra. Ese sera el momento. Nuestro momento, Bernie. ?No te dije que la Kri po necesitaria hombres como tu?
Asenti lentamente.
– Pero Chamberlain ha estado negociando con Hitler, ?no?
– Es el estilo britanico: hablar, ser diplomaticos. No seria juego limpio si no procuraran negociar.
– De todos modos, debe de pensar que Hitler firmara algun tipo de tratado. Y lo que es mas importante, Chamberlain y Daladier deben estar preparados para firmar algun tipo de tratado.
– Hitler no se marchara de los Sudetes, Bernie. Y los britanicos no estan dispuestos a incumplir su propio tratado con los checos.
Fui hasta el mueble de las bebidas y servi un par.
– Si los britanicos y los franceses tuvieran intencion de cumplir su tratado, entonces no habria nada de que hablar -dije dandole un vaso a Nebe-. Si quieres saber lo que pienso, le estan haciendo el trabajo a Hitler.
– Por todos los santos, ?que pesimista eres!
– De acuerdo, dejame preguntarte algo. ?Alguna vez te has enfrentado a la perspectiva de luchar contra alguien con quien no querias luchar? Puede que alguien mas grande que tu. Puede que pienses que te van a dar una buena paliza. Puede que sencillamente no tengas estomago para la pelea. Tratas de librarte de la situacion hablando, claro. El hombre que habla demasiado no quiere pelear en absoluto.
– Pero nosotros no somos mas grandes que los britanicos y los franceses.
– Pero ellos no tienen estomago.
Nebe alzo el vaso.
– Por el estomago de los britanicos, entonces.
– Por el estomago de los britanicos.
Miercoles, 28 de septiembre
– El general Martin ha enviado la informacion sobre Streicher, senor. -Korsch miraba el telegrama que tenia en la mano-. De las cinco fechas en cuestion, parece que se sabe que Streicher estaba en Berlin por lo menos en dos. Respecto a las otras dos de las que no se sabe nada, Martin no tiene ni idea de donde estaba.
– Eso es lo que vale su jactancia sobre sus espias.
– Bueno, hay una cosa, senor. Parece que en una de las fechas se vio volver a Streicher del aerodromo Furth de Nuremberg.
– ?Cuanto dura un vuelo entre aqui y Nuremberg?
– Un par de horas como mucho. ?Quiere que lo compruebe en el aeropuerto de Tempelhof?
– Se me ocurre una idea mejor. Ponte en contacto con los chicos, de Propaganda en el Muratti. Pideles que te den una bonita fotografia de Streicher. Mejor les pides una de todos los
– ?Y si lo hace?
– Si lo hace, entonces tu y yo comprobaremos que hemos hecho un monton de nuevos amigos. Con una unica y notable excepcion.
– Eso es lo que me temia.
Jueves, 29 de septiembre
Chamberlain volvio a Munich. Queria volver a hablar. El
Mientras estos hombres tan importantes iban y venian, una chica joven, de poca o ninguna importancia en el esquema general de las cosas, desaparecio mientras hacia las compras de la familia en el mercado del barrio.
El mercado de Moabit estaba en la esquina de la Bre merstrasse con la Ar minius Strasse. Era un edificio de ladrillo rojo, casi del tamano de un almacen, y era alli donde la clase obrera de Moabit -lo cual significa todos los que vivian en esa zona- compraba el queso, el pescado, los fiambres y otras provisiones frescas. Incluso habia un par de sitios donde, de pie, se podia tomar una cerveza rapida y comer una salchicha. Estaba siempre lleno de gente y habia por lo menos seis lugares por los que se podia entrar y salir del mercado. No era un sitio en el que se entra a dar una vuelta. La mayoria de gente va con prisa y no tiene tiempo para quedarse parado contemplando las cosas que no puede comprar; ademas, no hay ninguna de esas cosas en Moabit. Asi que mi ropa y mi aire pausado me hacian destacar del resto.
Sabiamos que Liza Ganz habia desaparecido alli porque un pescadero habia encontrado una bolsa de la compra que la madre de Liza identifico mas tarde como suya.
Aparte de eso, nadie habia visto nada de nada. En Moabit la gente no presta mucha atencion, a menos que seas un policia buscando a una chica desaparecida, e incluso entonces es solo curiosidad.
Viernes, 30 de septiembre
Por la tarde me convocaron al cuartel general de la Ges tapo en la Prin ze Albrecht Strasse.
Al mirar hacia arriba mientras cruzaba la puerta principal, vi una estatua sentada en un pedestal del tamano de un neumatico de camion, trabajando en un bordado. Volando por encima de su cabeza habia dos querubines, uno rascandose la cabeza y el otro con aire desconcertado. Pense que se debian preguntar por que la Ges tapo habia escogido aquel edificio en particular para montar el negocio. A juzgar por las apariencias, la escuela de arte que antes ocupaba el numero 8 de la Prinz Al brecht Strasse y la Ges tapo, que en la actualidad tenia su sede alli, no tenian mucho en comun mas alla del chiste obvio que todo el mundo hacia sobre los montajes. Pero aquel dia en concreto me sentia mas intrigado sobre por que Heydrich me habria convocado alli en lugar de en el Prinz Albrecht Palais, en la cercana Wilhelmstrasse. No dude ni por un momento de que tendria una razon. Heydrich tenia una razon para todo lo que hacia, y yo estaba seguro de que, en este caso, esa razon me gustaria tan poco como todas las otras de que me habia enterado.
Despues de la puerta principal se pasaba un control de seguridad y luego se encontraba uno al pie de una escalera que era tan grande como un acueducto. Al final del tramo llegabas a un vestibulo, que era sala de espera, con el techo abovedado y tres ventanas en forma de arco del tamano de una locomotora. Debajo de cada ventana habia un banco de madera del tipo que se ve en las iglesias y fue alli donde espere, como me dijeron.
En el espacio que quedaba entre las ventanas, sobre un pedestal, descansaban dos bustos de Hitler y Goering. Me sorprendi un poco de que Himmler hubiera dejado alli la cabeza del Gordo Hermann, teniendo en cuenta cuanto se odiaban. Puede que Himmler la admirara como escultura. Y tambien puede que su esposa fuera la hija
