deprimida o ansiosa por algo, aunque solo fuera por los honorarios.
– ?Que tal duerme? -dijo.
– Mal. Un par de horas cada noche.
– ?Alguna vez tiene pesadillas?
– Si, y ni siquiera me gusta el queso.
– ?Algun sueno repetitivo?
– Nada especifico.
– ?Y que tal anda de apetito?
– De eso no puede decirse que tenga.
– ?Y vida sexual?
– Igual que mi apetito. Nada que valga la pena mencionar.
– ?Piensa mucho en las mujeres?
– Sin cesar.
Garabeteo unas cuantas notas, se acaricio la barba y dijo:
– Voy a recetarle unas cuantas vitaminas y minerales extras, especialmente magnesio. Y ademas voy a ponerle una dieta sin azucar, con muchas verduras crudas y algas kelp. Le ayudaremos a eliminar algunas de sus toxinas con unas tabletas para purificar la sangre. Tambien le recomiendo que haga ejercicio. Tenemos una piscina excelente y quiza le apetezca probar un bano de agua de lluvia, que encontrara muy vigorizante. ?Fuma?
Asenti.
– Procure dejarlo durante un tiempo. -Cerro el cuaderno-. Bueno, eso tendria que ser de ayuda en cuanto a su bienestar fisico. Al mismo tiempo veremos si podemos lograr mejorar su estado mental con un tratamiento psicoterapeutico.
– ?Que es exactamente la psicoterapia, doctor? Perdoneme, pero pensaba que los nazis la habian condenado como algo decadente.
– Oh, no, no. La psicoterapia no es igual que el psicoanalisis. No confia en absoluto en la mente inconsciente. Ese tipo de cosas esta bien para los judios, pero carece de valor para los alemanes. Como usted mismo podra apreciar, no se lleva a cabo ningun tratamiento psicoterapeutico aislado del cuerpo. Aqui nuestro objetivo es aliviar los sintomas de los desarreglos mentales cambiando las actitudes que los han hecho aparecer. A las actitudes las condiciona la personalidad, y la relacion de la personalidad con el entorno. Lo unico de sus suenos que me interesa es si los tiene o no. Tratarlo esforzandonos por interpretar sus suenos y descubrir su trascendencia sexual es, para decirlo francamente, un disparate. Vamos, algo decadente. -Solto una risita amigable-. Pero ese es un problema para los judios, no para usted,
Diciendo esto, cogio su maletin y saco una jeringuilla y una botellita que coloco en la mesita de noche.
– ?Que es eso? -pregunte aprensivo.
– Hioscina -me respondio, frotandome el brazo con un algodon humedecido en alcohol.
Note el frio de la inyeccion segun iba subiendome por el brazo, como un fluido embalsamador. Segundos despues de reconocer que tendria que encontrar otra noche para husmear por la Cli nica Kindermann, senti como se aflojaban los cabos que me amarraban a la consciencia, que iba a la deriva, apartandome lentamente de la costa, y que la voz de Meyer estaba ya demasiado lejos para oir que estaba diciendo.
Despues de cuatro dias en la clinica me sentia mejor de lo que me habia sentido en cuatro meses. Ademas de mis vitaminas y de mi dieta de algas y verduras crudas, habia probado la hidroterapia, la naturoterapia y un tratamiento en el solarium. Habian ampliado el diagnostico de mi estado de salud mediante el examen del iris, las palmas y las unas de las manos, examen que habia revelado un deficit de calcio, y me habian ensenado una tecnica de relajacion autogenica. El doctor Meyer hacia progresos con su «enfoque a la totalidad» junguiano, como el lo llamaba, y se proponia atacar mi depresion con electroterapia. Y aunque seguia sin haber conseguido registrar el despacho de Kindermann, lo que si tenia era una nueva enfermera, una autentica belleza llamada Marianne, que se acordaba de que Reinhart Lange habia estado en la clinica varios meses y que ya se habia mostrado dispuesta a hablar de su jefe y de los asuntos de la institucion.
Me despertaba a las siete con un vaso de zumo de pomelo y una seleccion casi veterinaria de pildoras.
Disfrutando de la curva de sus nalgas y de la plenitud de sus pechos, observe como descorria las cortinas para mostrar un hermoso dia de verano y desee que hubiera podido mostrar su cuerpo desnudo con la misma facilidad.
– ?Que tal esta en este hermoso dia? -le pregunte.
– Fatal -dijo con una mueca.
– Marianne, ?no sabe que se supone que debe ser al reves? Soy yo quien se supone que tiene que sentirse fatal y usted quien tiene que interesarse por mi salud.
– Lo siento,
– Bueno, ?por que no se mete aqui dentro a mi lado y me lo cuenta todo? Se me da muy bien escuchar los problemas de los demas.
– Apuesto a que tambien se le dan muy bien otras cosas -dijo riendo-. Tendre que ponerle bromuro en el zumo.
– ?Para que serviria eso? Tengo ya toda una farmacia dando vueltas por mi interior. No creo que otro producto quimico supusiera mucha diferencia.
– Se sorprenderia.
Era de Frankfurt, rubia, alta, de aspecto atletico, con un sentido del humor nervioso y una sonrisa un tanto afectada que indicaba falta de confianza en si misma. Algo extrano, teniendo en cuenta su evidente atractivo.
– Toda una farmacia -dijo burlona-. Unas pocas vitaminas y algo para ayudarle a dormir por la noche. Eso no es nada comparado con otros.
– Cuenteme.
Se encogio de hombros.
– Algo para ayudarles a despertarse por la manana y estimulantes para combatir la depresion.
– ?Y que usan para los mariquitas?
– Oh, esos… Antes les daban hormonas, pero no funcionaba. Asi que ahora prueban con una terapia de aversion. Pero, pese a lo que dicen en el Instituto Goering sobre que es un trastorno que puede tratarse, en privado todos los medicos dicen que es dificil de influir en la afeccion basica. Kindermann tendria que saberlo. Me parece que el mismo es algo entendido. He oido que le decia a un paciente que la psicoterapia solo es util para tratar las reacciones neuroticas que pueden derivarse de la homosexualidad, que ayuda a que el paciente deje de enganarse.
– Entonces lo unico que tiene que preocuparle es el articulo 175.
– ?Y eso que es?
– El articulo del codigo penal aleman que dice que la homosexualidad es un delito. ?Es eso lo que paso con Reinhart Lange? ?El tratamiento fue solo para las reacciones neuroticas asociadas? -Asintio y se sento en el borde de la cama-. Hableme del Instituto Goering. ?Tiene algo que ver con el Gordo Hermann?
– Matthias Goering es su primo. Ese sitio existe para ofrecer psicoterapia con la proteccion del nombre de Goering. Si no fuera por el, en Alemania habria muy poca atencion a la salud mental que valiera la pena mencionar. Los nazis habrian destruido la medicina psiquiatrica solo porque su mayor lumbrera es judio. Todo el asunto es un monton de hipocresia. Muchos de ellos continuan de acuerdo con Freud en privado, mientras lo denuncian en publico. Incluso el llamado Hospital Ortopedico para las SS, cerca de Ravensbruck, no es mas que una clinica mental para las SS. Kindermann es uno de los especialistas, ademas de ser uno de los miembros fundadores del Instituto Goering.
– ?Y quien financia el Instituto?
– El Frente del Trabajo y la Luf twaffe.
– Claro. La caja de gastos del primer ministro.
Marianne fruncio el ceno.
– ?Sabe que hace muchas preguntas? ?Que es usted, un poli o algo por el estilo?
Me levante y me puse el batin.
