– De todas partes.

– Aaah. De todas partes. Ese es mi sitio favorito -Solto una risita-. Si no, preguntadselo a Pepe. Bueno, habeis escogido un buen momento para ir detras del pez espada y del pez vela. Enero suele ser el mejor mes -Los miro de arriba abajo, midiendolos-. ?Que experiencia teneis en la pesca deportiva?

– La suficiente -respondio Al.

Malta se encogio de hombros.

– Bu-bueno, da igual. Pepe y yo… nos llega gente con todos los niveles de experiencia en este barco. Hace solo unas semanas, estabamos pescando el wahoo con tres tios de Nueva York. Y os juro que me encontre a uno de ellos tratando de matar el pez con su telefono celular -Solto otra risita.- Os juro que nunca habia visto nada mas divertido. ?No es verdad, Pepe?

Pepe sonrio y dijo:

– Si, Lou.

Pepe era un guapo chico negro de unos trece anos, vestido con una camiseta azul marino con el logotipo blanco de Nike y unos holgados tejanos Guess. Estaba en el puente de mando recogiendo cuerdas y sonriendo abiertamente a Malta cada vez que se cruzaban sus miradas. CR tenia un buen ambiente gay y Al y Dave podian ver que Pepe era el cachero de Malta. El mismo Malta, con unos ciclistas cortos de Lycra azul cielo y una camiseta blanca con un dibujo del gato Garfield, era un tipo con un aspecto curioso. Cuarenton, con un corte de pelo a lo Rod Stewart, una cara rosada como Pilsbury Doughboy, gafas sin montura con patillas azules, y un gran pendiente de oro con un cartucho a juego con el que llevaba alrededor de su grueso cuello, tenia mas aspecto de peluquero que de patron de pesca.

– Pepe os proporcionara aparejos. Tenemos mas o menos todo lo necesario, aunque sois los dos viajeros mas ligeros de equipaje que he visto nunca por aqui abajo. ?Hay turistas accidentales! ?No te parece, Pepe?

– Si, Lou.

– Como he dicho -gruno Al-, nos robaron todo el material en San Jose.

– CR es un pais muy bonito -dijo Malta-, pero lo malo es que es tan increiblemente bo-bonito que te seduce y te hace creer que es seguro. Hay ladrones por todas partes.

– Eso es verdad, en todas partes -dijo Dave.

– Bueno, si -Malta chasqueo la lengua y sacudio la cabeza con un gesto de desesperacion-, pero, de verdad, el equipo de pesca de un hombre es algo sacrosanto. ?No es asi, Pepe?

– Si, Lou.

– ?Y estabais asegurados?

– Si, tenemos un seguro -dijo Al-. Y tu, ?tienes seguro?

Malta detecto la leve nota de amenaza que habia en la pregunta de Al.

– Oh, estareis seguros en este barco, ?no es verdad, Pepe? Tenemos todas las comodidades. TV y VCR en todos los camarotes, aire acondicionado, incluso tenemos un sistema de humidificacion para mantener esos musculos vuestros frescos cuando esteis en el asiento de combate. Hace mucho calor ahi afuera cuando estas luchando contra uno grande. Incluso pongo un poco de aceite de pachuli en el deposito para que el aire huela bien. No se vosotros, pero el olor de pescado no es mi perfume favorito. Y Pepe es un buen cocinero, a pesar de lo que dije antes. Y no quiero decir solo que sepa utilizar un microondas. Pepe sabe que les gusta comer a los hombres. Tenemos muchas pro-provisiones. Solo teneis que decirselo si hay algo que os apetezca. Siempre que sea pescado -Solto de nuevo su risita-. Era broma. Tenemos muchos bistecs en el congelador, y cerveza. ?Quereis una cerveza?

– Una cerveza estaria bien -dijo Dave.

– Pero, ?en que estaria yo pensando? Querreis ver vuestros camarotes. Naturalmente teneis, cada uno, vuestro propio vater y bano. Venga, echad una mirada mientras voy a buscar las cervezas. Y mirad bien el salon. Me siento bastante orgulloso de el. Lo he disenado yo mismo. Esta decorado con cristal hecho para mi por Lal- Lalique.

Al y Dave bajaron. El barco era tan lujoso como habia prometido Lou Malta. Y con una altura que superaba los dos metros en el salon y en los camarotes, tenia una cantidad de espacio interior impresionante. A Dave no le gusto especialmente el estilo -era demasiado rebuscado-, pero era facil ver que no se habia reparado en gastos para dotar al barco de cualquier extra concebible.

– Eh, Al, este barco vale mucho mas de un millon. Digamos que no le falta mucho para llegar a los tres y nos acercaremos mas a la verdad -dijo Dave.

– ?Ah si?

Al estaba mas interesado en investigar el camarote de Lou Malta que el suyo propio. Mientras registraba los cajones y armarios recubiertos de madera de cedro, dijo despectivamente:

– Es lo que pensaba.

– ?El que?

Al miro al techo de espejo y luego escupio en las sabanas de seda negra que cubrian la cama doble de Malta.

– Se esta jodiendo al chaval. Mi Petey no es mucho mas joven que ese Pepe.

– ?Y que pasa? Aquellas dos chicas con las que estuviste en Cayo Largo no eran mucho mayores que Pepe. Quizas tuvieran quince, maximo dieciseis anos.

– Y una mierda. Pero aunque fuera verdad, con las chicas es diferente. Primero, las chicas maduran antes; y segundo, aquello fue sexo limpio.

– ?No les pediste que se lo hicieran entre ellas?

– Eso fue para beneficio mio, no suyo. Esa clase de sexo no cuenta. Eran como un par de actrices haciendo el papel de lesbianas en una pelicula. Y yo era el camara. No las convierte en tortilleras. Pero esto…

Se inclino y recogio una revista del suelo del camarote; Dave vio de refilon, antes de que Al la tirara a un lado con asco, a dos hombres de edad que tenian relaciones sexuales con dos chicos jovenes.

– Esto es otra cosa -Miro con rabia a Dave-. ?Que tienes que decir?

Dave se encogio de hombros.

– Sigo pensando que es mucho bote como garantia de un prestamo de un millon de dolares.

– Si, bueno, eso es lo que pasa con las fianzas. ?No te habias enterado? Estamos en plena recesion. Todos andan apretados de dinero -Solto una risa cruel-. Y te apuesto a que eso es mas de lo que puedes decir del culo de ese maricon.

– Sera mejor que vaya y le de las malas noticias antes de que estemos demasiado lejos de la costa -dijo Dave.

– Hazlo. Cuanto antes esten esos dos maricas fuera del barco, mejor me sentire. Hay revistas y videos en el armario de ese cerdo que harian que Hannibal Lecter tuviera pesadillas.

Lou Malta se retorcio las manos diciendo:

– ?Y que voy a hacer ahora?

Dave y el estaban sentados en los dos extremos de un sofa en forma de L en el salon del barco, ahora parado. Malta estaba bebiendo su segunda ginebra rosada, aunque era tan grande que bien podria haber sido la tercera, incluso la cuarta.

– Recoge algunas cosas -le dijo Dave-. Y los mil dolares que te pagamos de alquiler por adelantado puedes quedartelos. Daremos la vuelta al barco y volveremos a Quepos. Cuando avistemos la costa de CR tu y Pepe podeis coger el bote hinchable y remar hasta la playa.

– Pero este barco… es toda mi vida.

– Ya no -dijo Dave-. Lo que ahora tienes que hacer es dar gracias porque todavia tienes una vida que vivir. Puede que no tengas el barco, pero vas a vivir. Si fuera por el gorila que hay arriba, te meteria un anzuelo en el labio, te levantaria en el aire para hacerte una fotografia y luego te tiraria al mar para dar de comer a los tiburones.

Malta temblaba visiblemente cuando vacio el vaso.

– Joder tio, ?de verdad?

– De verdad. Es un hombre violento. Y trabaja para un hombre violento. Tony Nudelli. Yo he visto lo que puede hacerle a la gente.

– No tenia ni idea de que Tony estuviera tan furioso conmigo.

– Claro que la tenias, Lou, claro que si.

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