seguia en la cubierta. Dave sintio un escalofrio ante la ferocidad de lo que parecia una venganza. Pepe volvio a aparecer solo una vez mas, agua y sangre brotandole de la boca, chillando todavia, y ya sin una mano. Seguia sacudiendo la cabeza, como si no pudiera creer lo que le estaba pasando y Dave casi se alegro cuando por fin el muchacho desaparecio bajo la superficie de las aguas.

Al vocifero:

– ?Has visto eso? ?Has visto eso?

Se reia, cruelmente, como si disfrutara del horror de lo que presenciaba y no sintiera mas pena por el salvaje final de Pepe que si este hubiera formado parte del largo reparto de victimas de una pelicula de serie B.

– Es la jodida Tiburon en vivo, tio. La puta, nunca pense que veria algo asi. Ha sido escalofriante de verdad -sacudio la cabeza-. Sabia que tenia razon. Lo sabia. No te metas nunca en esa jodida agua.

Y luego, como alguien que acaba de presenciar el nacimiento de un nino en vez de su muerte, Al encendio un gran Macanudo.

Dave observo la espumeante ebullicion de tiburones, agua y sangre joven hasta que tuvo la certeza de que Pepe no volveria a salir a la superficie y luego corto la cuerda del salvavidas, que habia sido blanca como la nieve y ahora era de un rojo brillante. Lentamente, descendio del puente, sintiendo ganas de vomitar. Al ver la cria de tiburon martillo, piso con rabia la cabeza en forma de T y luego la lanzo, furioso, al mar.

Al estaba en la cubierta inferior, en el espacio donde habia estado el cuerpo de Lou Malta, el cigarro entre los dientes proyectandose por encima de las aguas infestadas de tiburones como si fuera el tubo de canon de un buque de guerra. Bajando de un salto los peldanos hasta el puente, Dave arranco el enorme cigarro de la boca de Al y lo tiro al mar, igual que habia hecho con la cria de tiburon.

– ?Que cono…?

– Tu, asno estupido -dijo Dave con un rugido-, ?no sabes nada? Tirar el cuerpo de Malta al agua como hiciste fue igual que enviar a los tiburones un mensaje por correo electronico. Joder, habran pensado que era el dia de Accion de Gracias.

Al miro alrededor, evasivo.

– Vale, lo siento -respondio chillando tambien-. No se me habia ocurrido.

– Y ahora que estamos en ello, ?tuviste que matar a Malta? ?Que ha pasado con el trato que hicimos?

– Me ataco con la llave, agarre el frasco, lo parti contra el borde del barco y le di con el. No queria matarlo; solo marcarlo un poco.

– ?Marcarlo? Casi le cortas la jodida cabeza.

– Si, bueno, en realidad no me arrepiento de haberlo matado. Maldito pedofilo. Mi hijo Petey no es mucho mas joven que ese Pepe.

– Si, pero gracias a ti, Pepe tambien esta muerto. Gracias a ti, a Pepe lo han devorado los jodidos tiburones. Gracias a ti este barco y Lou Malta fueron probablemente lo mejor que tuvo Pepe en toda su vida. Piensa en ello cuando te fumes tu proximo cigarro de lujo.

Con lento desafio, Al saco otro Macanudo del bolsillo de sus pantalones manchados de sangre, lo lamio todo a lo largo como si fuera su propio dedo y luego lo encendio. Echo el humo a la cara de Dave y dijo:

– Ya estoy pensando. ?Y ahora que mierda pasa?

Dave lo miro a los ojos, odiandolo, y viendo que el odio le era devuelto a paletadas. Sacudio la cabeza y se aparto, asqueado ante la exhibicion de sangre fria de Al.

– Larguemonos de aqui. Tenemos aun mucho camino que hacer -dijo.

El puente del Juarista estaba totalmente informatizado y a Dave le llevo menos de una hora familiarizarse con el trazador de graficos electronico, el sistema de radar y el piloto automatico. Pero cuando hubo tecleado el rumbo a Panama y al Canal, le quedo muy poco que hacer excepto mirar de vez en cuando a las pantallas del monitor. Con un deposito de combustible que contenia cerca de quince mil litros, un aparato que fabricaba mas de dos mil litros diarios de agua dulce y un congelador lleno de comida, eran totalmente autosuficientes para su viaje de vuelta a Miami.

El crucero hasta la ciudad de Panama y la entrada al canal duraba veinticuatro horas y, ansioso por alejarse de la escena del asesinato de Lou Malta, Dave decidio evitar cualquier puerto de escala y navegar toda la noche. Contento de mantenerse lejos de los habitos asesinos de Al, permanecio en el puente, aranando, de vez en cuando, una o dos horas de sueno en el sofa. Al, por su parte, permanecio en su camarote, bebiendo cerveza, viendo peliculas en video y consumiendo varias comidas preparadas en el micro-ondas antes de quedarse dormido hacia medianoche y dormir hasta bien pasada la hora del almuerzo al dia siguiente, cuando llegaron a la costa de Panama. El viaje a traves del Canal llevo dia y medio y Dave decidio que probablemente habian sido las treinta y seis horas mas interesantes que habia vivido en cinco anos. Tres conjuntos de esclusas -Gatun, Pedro Miguel y Miraflores- levantaban los barcos que llegaban desde el Pacifico por una especie de escalinata liquida hasta dejarlos en el Caribe. No habia bombas; la gravedad se encargaba de la transferencia del agua necesaria.

Convocado por las llamadas de Dave para que fuera a ver una de las modernas maravillas del mundo, Al salio finalmente de su camarote, apestando a sudor y cerveza y vestido con una camisa de Dolphins y unos tejanos recortados. Cabeceo, asintiendo sin mucho entusiasmo mientras Dave le explicaba la proeza de ingenieria que era el Canal y se mostro muy poco impresionado por la estrecha proximidad de buques de mucho mayor tamano.

– Bueno, ?y ellos que ganan? -pregunto Al.

– ?Quienes?

– Los jodidos panamenos, esos digo.

– El Canal esta controlado por una especie de organismo internacional.

– ?Si? ?Y que les toca a ellos?

– Cargan una cuota por cruzar el canal, claro.

– ?Quieres decir algo asi como la autopista de peaje de Florida?

Dave sonrio lentamente y respondio:

– Algo asi, solo que cuesta un poco mas de veinticinco centavos.

– ?Cuanto?

– La cuota se basa en el tonelaje del barco.

– ?Cuanto?

– Mira, una vez cargaron a un tipo que trataba de atravesar a nado el Canal treinta y seis centavos. Y eso fue en 1928. Asi que calcula cuanto pueden pedir ahora por un barco como este.

– ?Que es esto, Family Challenge o que? ?Como cono quieres que lo sepa? ?Cinco, diez dolares? ?Cuanto?

Dave disfrutaba, pues sabia perfectamente cual iba a ser la reaccion de Al. Finalmente dijo:

– Hemos pagado mil dolares -Sonrio cuando la mandibula de Al llego hasta el suelo.

– No me jodas. No hemos pagado eso.

– Lo juro.

– ?Mil verdes? Te estas quedando conmigo.

Dave le dio el recibo.

– La cuota media para un gran buque de carga es de unos 30.000 dolares.

– No me jodas. ?Y la pagan?

– No tienen mas remedio que pagarla. A menos que quieran dar toda la vuelta por el cabo de Hornos.

– Mierda, tio, eso es lo que yo llamo un timo.

Al miro, incomodo, al petrolero que estaba amarrado a su lado en la Pedro Miguel.

– La alcantarilla mas jodidamente cara en la que he estado nunca -dijo, y sin decir ni una palabra mas, volvio a su camarote para ver el Canal Ocho de television, del Ejercito de Estados Unidos.

Dave sospechaba que la reaccion de Al se basaba principalmente en el miedo. Estar en el fondo de una esclusa de mas de doce metros de alto mientras se iba llenando con millones de litros de agua, era claustrofobico. Habia fijado rumbo nornoroeste hacia Cancun, en la peninsula mexicana de Yucatan, a una distancia de unas 900 millas. Desde alli pensaba navegar en direccion nornoreste por la costa septentrional de Cuba. Era una ruta que esperaba que les mantendria cerca de tierra, por si se tropezaban con algo peor que el mar algo agitado que, segun la prevision del tiempo de la radio, les esperaba. El barco estaba equipado con estabilizadores Gyrogale Quadrafin pero, para ir mas rapido y tambien porque queria castigar a Al por lo que le habia pasado a Pepe, Dave habia decidido no usarlos. El era un excelente marino. Al, como ya habia deducido, no lo era, y para cuando

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