– Bien pensado, supongo que si -dijo Malta-. Fue algo estupido lo que hice, ?no?

– Si que lo fue, Lou.

Malta se levanto del sofa y un tanto vacilante fue hacia las escaleras para bajar a los camarotes.

– Voy a buscar la bolsa.

– Lou, no haras ninguna otra estupidez, ?verdad? Como salir de ese camarote con una pistola en la mano. Eso es justamente lo que quiere el gorila. Una excusa para mataros a ti y a Pepe. ?Me entiendes?

– Si, senor.-Buen chico.

Dave se levanto y siguio a Malta hasta las escaleras. No tenia ni idea de si Al llevaba un arma. Que no hubiera podido embarcar una en el avion no queria decir que no la tuviera ahora. San Jose tenia aspecto de ser la clase de ciudad donde era facil comprar una, y sin que te hicieran preguntas. Y no era probable que alguien como Al dejara nada al azar. Tampoco sabia si Lou Malta tenia un arma. Pero si Dave hubiera dejado plantado a alguien como Tony Nudelli, alguien que prestaba dinero a los usureros, se aseguraria de tener un arma siempre a mano. Y probablemente, dos o tres. Asi que siguio a Malta abajo y miro por la puerta del camarote para asegurarse. Lou estaba mirando fijamente la bolsa de deporte, como preguntandose que coger.

– Vamos hombre, que no tenemos todo el dia -dijo Dave.

– Ya va, ya va. Hago todo lo que puedo por ti, cabron desalmado.

– ?Que haces todo lo que puedes por mi? -Dave sacudio la cabeza y bostezo. Ese era el agradecimiento que recibia por salvarle la vida a aquel tipo.

Malta empezo a meter cosas en la bolsa: cartera, pasaporte, joyas, una botella de Obsesion para hombre, el walkman, el neceser, el telefono celular.

– Me parece que sera mejor que dejes el telefono -dijo Dave.

– Oh, si, se-seguro. Vale. Oye, no podria quitarle el chip y dejarlo aqui. No funciona sin…

Impacientandose ahora, Dave dijo:

– Lou, ?quieres dejar esa mierda de telefono?

Malta se encogio de hombros y fijo la mirada en el contenido de la bolsa, casi con incredulidad, durante un momento, y luego cerro la cremallera.

– Listo -dijo a punto de llorar y cruzo la puerta.

Dave solto un grunido porque necesitaba ir a orinar y le dijo:

– Sube al puente y dile a Pepe que os vais. Yo subire enseguida.

Al salir a cubierta al cabo de un par de minutos, Dave parpadeo con fuerza debido al deslumbrante sol del Pacifico y aspiro profundamente el fresco aire marino. Desde abajo le llegaba un olor decadente a Obsesion y a algo mas que no tenia muchas ganas de identificar. Al estaba inclinado por encima de la barandilla mirando hacia la parte baja de popa, desde donde se hacia la pesca de importancia. Cuando oyo acercarse a Dave se volvio y este vio que por segunda vez en treinta y seis horas la camisa polo blanca del otro estaba cubierta de sangre.

Dave sacudio la cabeza y dijo:

– ?Que pasa? ?Otra maldita hemorragia nasal?

Un segundo despues oyo el fuerte ruido de algo al caer al agua, como si alguien hubiera saltado, y se dirigio hacia la proa. Instintivamente pregunto:

– ?Donde esta Malta?

– Me golpeo -dijo Al y tiro un trozo de cristal roto por la borda. Era parte del frasco que contenia la cria de pez martillo que habia comprado para Petey. El pez muerto yacia ahora en el suelo de teca a los pies de Dave. Estaba rodeado de un monton de gotas de sangre que parecian brillantes monedas rojas. Al se frotaba la parte de atras de la cabeza, donde el cabello ya clareaba, y parecia un tanto compungido.

Dave, fruncio el ceno, sospechando que algo iba mal.

– Al, ?donde esta el jodido maricon?

– Tiene un problema para hablar -dijo Al senalando con el pulgar hacia popa, detras de el-; esta muerto.

Lou Malta yacia en un charco de sangre que se iba agrandando. Parecia algo que acabaran de sacar de las profundidades del oceano, las piernas se agitaban espasmodicamente, como si con una buena sacudida pudieran impulsarle de vuelta al agua revitalizadora. El frasco roto habia atravesado la garganta de Malta por la mitad con tanta fuerza que le habia cortado el cuello desde la linea de afeitado hasta la espina dorsal.

– Me cago en… -exclamo Dave-. ?Que ha pasado?

– ?Que podia hacer? Trato de hundirme el craneo, ese mierda de maricon.

Habia una llave inglesa tirada en la cubierta a poca distancia del pez martillo, como confirmando la historia de Al. La bolsa de Lou estaba en la parte de dentro de la puerta del salon, como si la hubiera dejado alli antes de salir afuera para atacar a Al. Pero Dave desconfiaba. Era posible que el mismo Al hubiera dejado alli la llave antes de rajar la garganta de Malta con el frasco de recuerdo. Sin embargo, no era el tipo de arma que Dave hubiera escogido para cometer un crimen. Si Al hubiera querido matar a Malta habria escogido algo un poco mas manejable. Algo que no hubiera pensado regalarle a su hijo.

Lou Malta dejo de agitarse antes de que Dave pudiera llegar hasta el. Era evidente que no habia nada que hacer.

– Entonces, ?quien ha saltado por la borda? -pregunto Dave.

– Supongo que el chico. Pepe debe haberme visto matar a su amigo y habra pensado que el era el siguiente.

– Lo cual no es una conclusion poco razonable.

Dave subio al puente superior para ver mejor los alrededores del barco y, a unos cincuenta metros de distancia vio una pequena silueta que nadaba con fuerza en direccion a tierra firme. Sentandose en el asiento del piloto, de color crema, Dave puso en marcha los motores y asio el timon.

– ?Que estas haciendo? -le chillo Al.

– Voy a buscar a Pepe. Son cinco millas hasta la costa, y hay corriente de resaca. No lo conseguira nunca.

Abajo, en la cubierta de popa, Al no dijo nada. En lugar de ello, empezo a arrastrar el cuerpo de Lou Malta para pasarlo por encima del yugo de popa sin dejar de maldecirlo por cerdo y maricon.

Dave acerco el barco a Pepe, redujo la velocidad y luego le lanzo un salvavidas sujeto por una cuerda. Pero Pepe, despues de lo que habia presenciado a bordo del barco, estaba demasiado aterrado para cogerlo.

– Venga, Pepe -le dijo Dave gritando-. Coge la cuerda. Nadie va a matarte, muchacho, te lo prometo.

Dejandose flotar durante un momento, Pepe sacudio la cabeza.

– Ni lo suenes, tio -dijo, y empezo a nadar de nuevo para alejarse del barco.

Dave volvio al asiento del piloto, les dio un poco de gas a los motores y luego redujo la velocidad como antes. Salio de nuevo y hablo con Pepe en espanol, diciendole amablemente que el otro tipo no habia querido matar a Lou, que habia sido un accidente; y que ademas habia sido Lou quien habia atacado al otro primero. Le concedia a Al el beneficio de la duda. Pasaron diez minutos de esta guisa y Pepe seguia estando demasiado asustado para coger la cuerda.

– Tirale el bote hinchable y salgamos cagando leches de aqui -apremio Al.

Los ojos de Dave detectaron algo mas que emergia brevemente en el agua cerca de Pepe. Parecia un inofensivo tarpon, penso, de entre 35 y 45 kilos de peso; era un buen tamano. Un bonito color plateado, con una gran aleta dorsal. Para cuando comprendio lo que era, ya habian llegado mas, todos atraidos por la sangre del cuerpo de Malta.

El corazon dejo de latirle y grito con fuerza a Pepe:

– ?Cuidado! ?Pepe, sal del agua! ?Por todos los santos, coge la jodida cuerda!

Al parecer sin darse cuenta de la presencia de los tiburones, Pepe sacudio la cabeza como si el furioso arrebato de Dave solo hubiera servido para confirmarle lo que ya sospechaba. Cuando se dio cuenta del motivo de los gritos de Dave, ya era demasiado tarde.

Como si intuyeran que Malta podia esperar, los tiburones concentraron su ataque en el chico que nadaba. Dave observo impotente y horrorizado como los tiburones atacaban a Pepe como una banda de matones en el patio de la escuela; primero uno, luego otro y luego todos a la vez, con un audible chasquido de las fauces que Dave sentia en todas las fibras sensibles de su cuerpo. Pepe chillo, palmeo el agua frente a el y, tragando aire y agua, desaparecio por un momento bajo la confusion de la espuma y del agua que iba enrojeciendose. Fue entonces cuando Dave vio que especie de tiburones eran: martillos, una version mas mortifera de la cria que aun

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