dejaron atras la costa de Honduras, Al estaba mas verde que un billete de dolar mojado.
Observando como vomitaba por encima de la borda por tercera vez en dieciocho horas, Dave sonrio, sadico.
– Parece que has devuelto por casi toda la America Central. Eres un turista de puta madre, eso tengo que reconocertelo, Al. Algo asi como un tigre, que marca su territorio con orin; solo que, por lo que parece, tu prefieres usar vomito -Miro hacia atras, a unas gaviotas que se estaban dando un festin con lo que Al acababa de devolver-. De todos modos, a las gaviotas parece que les gustas. Por lo menos les gusta lo que comiste para desayunar.
– Otra vez ese gracioso pico tuyo -Al se dejo caer en el sofa del puente y cerro los ojos, descompuesto.
– ?Gracioso? -Dave se relamio con sorna-. ?Quieres decir porque no esta cubierto de restos de vomito? Si, podriamos decir que, bien mirado, no esta mal.
Miro una de las pantallas que tenia frente a el mientras el piloto automatico hacia una pequena correccion en el rumbo y archivaba simultaneamente la informacion en el diario de navegacion a estima del ordenador. Luego, con un profundo y euforico suspiro, Dave se puso de pie, se estiro y dijo:
– Eh, Al. ?El aire de mar no te despierta el apetito? Me parece que ire abajo y me preparare un buen almuerzo. En este momento podria dar cuenta de un enorme plato de ostras.
Al trago con fuerza y dijo:
– Te voy a matar como no cierres tu jodido pico.
– No tienes hambre, ?eh?
– ?Cuanto falta -dijo Al con un grunido- para llegar a Florida?
Dave comprobo la parte inferior de la pantalla, donde los datos en tiempo real de posicion, rumbo, derrota y hora de llegada prevista se actualizaban segundo a segundo.
– Bueno, segun nuestro
– Y tu, hijo de la gran puta, sera mejor que te vayas acostumbrando a tenerme cerca. Puede que no te lo haya dicho todavia, pero soy tu carabina para tu proxima aventura atlantica -dijo Al sonriendo torcidamente.
Dave se rio, burlon.
– ?Tu? He visto camellos envenenados que hubieran sido mejores marineros que tu.
Al sacudio la cabeza como si estuviera demasiado enfermo para pensar en un insulto adecuado para echarle a la morena y saludable cara del hombre mas joven. Exasperado dijo:
– Y ademas, ?para que cono quieres todo ese dinero?
– Esa es una pregunta extrana viniendo de ti. Es como si una puta acusara a otra de promiscuidad.
Al se levanto de golpe y con una mano apretada sobre la boca, que se le abria como un globo, salio a cubierta y se doblo por encima de la borda. Durante los minutos que estuvo fuera, David se entrego a algunos pensamientos filosoficos. Penso en el golpe y penso en el dinero, pero sobre todo penso en donde estaba: en alta mar, sin nada frente a el salvo la proa del barco, un barco que, ademas, no estaba nada mal. Habia valido la pena hacer el viaje hasta Costa Rica para recogerlo y llevarlo a casa. Quizas no valia las vidas de dos personas, pero el no hubiera podido prever nada de lo que habia sucedido. Estaba disfrutando del viaje, un disfrute que tenia un sabor mucho mas dulce por lo mucho que Al lo estaba odiando.
Al cruzo tambaleante el umbral del puente, secandose la boca con la manga de su camiseta de futbol. Se sento ante la mesa de graficos y bebio un sorbo de whisky para tratar de aquietar su estomago.
– He estado pensando en tu pregunta, Al -dijo Dave.
– ?Que jodida pregunta?
– Por que quiero todo ese dinero.
– Tenias razon. Era una pregunta jodidamente estupida.
– ?Lees libros alguna vez, Al?
– ?Libros?
Al se acabo el whisky de su vaso y se sirvio otro. Pensaba que si estaba borracho quizas no se daria cuenta de que estaba mareado.
– Solo he leido tres libros en toda mi vida. Por lo menos, que yo me acuerde. Uno era de Hoyle, sobre el juego. El segundo era el Manual del Propietario de un Jaguar. Tenia un Jaguar, un XJR sobrealimentado. Un coche la leche de estupendo. Y el tercer libro que he leido era sobre los cesares romanos. En general, si me interesa un libro, espero a que hagan la pelicula.
– Tendrias que leer mas, Al. La mayor parte de los viajes que he hecho en los ultimos cinco anos han sido en las paginas de un libro. Asi que, respondiendo a tu pregunta de antes, quiero comprarme un yate y ver algunos de esos lugares por mi mismo, ?sabes?
– Madonna quiere ir a Europa. Pero a mi me gusta Las Vegas.
– Uno de los libros que he leido es
– Buena pelicula.
– Trata de como se enamoro del espacio vacio del desierto. Eso es lo que yo quiero hacer. Enamorarme de algunos espacios vacios.
– Te podria presentar a una prima mia. Es el mejor espacio vacio que he visto nunca. Las luces estan encendidas, pero no hay nadie en casa. Solo que la casa esta construida como un palacio del copon.
– El desierto, o quizas el paramo. El interior despoblado de Australia. El Yukon. Y, claro, el mar. Al mar, lo adoro.
Al sacudio la cabeza, haciendo una mueca.
– Yo odio el jodido mar.
– La clase de yate que quiero comprar no se parece en nada a este. Quiero un barco de verdad, con velas. No tiene que ser demasiado grande porque, si no, necesitaria mucha tripulacion. Dos personas, incluyendome a mi, estaria bien. Tengo aqui una foto de la clase de barco que me voy a comprar, ?quieres verlo?
Dave saco un trozo de papel del bolsillo, desplego una foto que habia arrancado de un viejo ejemplar de
– Mira -dijo-, eso es lo que yo llamo un barco. Un queche de veintidos metros, roda tipo cliper, popa en forma de copa de vino, diseno de Scheel. Un barco asi cuesta mucho mas de doscientos de los grandes. Es un barco perfecto para ver mundo.
Al miro la foto y luego se la devolvio a Dave.
– Todas esas velas… parece un trabajo muy duro.
– Esa es la cuestion, Al. Eres tu y el mar.
– El mar es una zorra. Y una zorra que te la tiene jurada. La clase de zorra que, incluso cuando vives con ella, sabes que te va a joder y que vas a vivir para lamentarlo. Tienes que seguir adelante y convencerte de que quizas no resultara asi, pero si que resulta asi. Si acaso, se porta todavia peor de lo que nunca hubieras imaginado. Es fria, es dura, es cruel y no le importa una puta mierda lo que te pase. Una autentica revientahuevos. Eso es el jodido mar, tio.
Dave miro a Al con admiracion. Y sonriendo dijo:
– ?Sabes una cosa, Al? Tu tambien eres todo un romantico.
11
Kent Bowen aparco su Jimmy y se encamino por una larga pendiente hacia la entrada del hotel. El Hyatt Regency ocupaba un lugar privilegiado en Fort Lauderdale, al lado oeste del puente sobre el canal de la calle Diecisiete. Desde el bar giratorio Pier Top se podia ver a kilometros alrededor y Bowen tenia una buena razon para recordar ese sitio con un especial afecto. Fue en el Pier Top, el ultimo dia de San Valentin, mientras bebian unos Margaritas deliciosos, donde le habia pedido a Zola que se casara con el. Cuando ella le acepto, se trasladaron a un motel de la playa en la avenida Bayside y habian cogido una habitacion por una noche para
