Todavia con el cigarrillo en la mano, Kate se aparto el oscuro pelo de la cara y puso en orden sus pensamientos.
– Veamos, esta es
Bowen asintio y dijo:
– Lo ha dejado claro, agente Furey.
– ?De verdad?
– Se me fue de la cabeza que habias sido tu quien predijo que Rocky utilizaria el transbordador de yates. Perdona.
Kate se encogio de hombros; quizas fuera mejor de lo que pensaba despues de todo.
– Olvidelo -dijo-, no tiene importancia. Lo que importa es que agarremos a los criminales. Aqui y en Europa, ?de acuerdo?
Bowen no parecia convencido.
– No puedo decir que me importe una mierda lo que pase en Europa. Pero, por favor, no se lo cuentes a esos oficiales de enlace amigos tuyos. No seria bueno para las relaciones diplomaticas.
– Ni se me ocurriria contarle a ninguno de ellos nada que no se suponga que deba contarle -dijo, consciente de lo seca que sonaba, pero preguntandose si Bowen seguia teniendo dudas sobre su relacion con el holandes. Dio otra chupada envenenada a su Doral y continuo-. Sin embargo, el Director Adjunto ha hecho constar hace poco que cree que ayudar a los europeos a ganar su guerra contra las drogas puede ser un medio para ayudarnos a nosotros mismos a ganar la nuestra.
Esto era nuevo para Bowen.
– ?Eso dijo, eh?
– Estaba en el folleto del Foreign Intelligence Coverage, del FBI del mes pasado.
Bowen sonrio, desdenoso.
– Ah, eso.
– Y como respuesta llego un memorandum del SAC de Miami. Presley Willard escribio al Director hace solo un par de semanas para garantizarle que General Investigations de Miami haria todo lo posible para apoyar esa iniciativa.
Bowen, que no sabia nada de ese memorando, cerro los ojos un momento y dijo:
– Ya me acuerdo.
Bebio un sorbo de su Coca Cola y empezo a mascar un trozo de hielo como si fuera un cacahuete garrapinado. Ahora le toco a Kate apretar los dientes con disgusto.
– Comprendo tu punto de vista, Kate.
– Bien, desde mi punto de vista, es necesario que tengamos los narcoticos vigilados durante todo el viaje. No es suficiente limitarnos a decir adios al transporte de yates cuando salga de Port Everglades. No debemos perder de vista ese barco bajo ningun concepto -dijo Kate senalando hacia fuera-. Y eso significa que tenemos que cargar un barco nuestro en el mismo transporte. Tripulado por dos agentes del FBI, en contacto por radio con un submarino de la armada de Estados Unidos y, cuando crucemos el Atlantico, con las armadas britanica y francesa ademas. Mientras estemos a bordo tendremos la oportunidad de echar una mirada mas de cerca al barco de Rocky, algo que, hasta ahora, no hemos podido hacer. Y ademas, podremos vigilar por si acaso intentan descargar la droga mientras estan en el mar. Quizas pasarla a otro barco del mismo transporte para que perdamos el rastro.
Bowen, que no habia pensado en eso, se trago los fragmentos de hielo e hizo una mueca.
– Esta idea tuya… suena cara. Para empezar, ?donde vas a conseguir un barco adecuado? Y para continuar, ?quien va a pagar los gastos del transporte? Ya sabes cuanto cuesta. Noventa mil dolares. No creo que el SAC vaya a autorizar un desembolso de ese nivel.
Kate sonrio y dijo:
– De hecho, he encontrado un barco. O mejor dicho, Sam Brockman ha encontrado uno por mi. Parece que los guardacostas abordaron un barco abandonado frente a Key West el otro dia y estaba lleno de droga. Dentro de poco sera subastado por el gobierno, claro, pero en estos momentos esta amarrado en Miami y disponible para una operacion secreta. Los guardacostas estaban planeando algo ellos mismos, solo que les fallo y ahora nos lo ofrecen a nosotros. Es ideal para nuestros propositos, senor. Veinticinco metros de eslora, velocidad de crucero de veintidos nudos, y lo ultimo en instalaciones. Hablo de un yate lujoso de verdad. En cuanto al dinero, bueno, tengo una idea de donde podemos sacarlo.
– Vas a sugerir que utilicemos el ultimo paquete del dinero de la Corriente del Golfo, ?verdad?
La operacion
Kate se encogio de hombros y dijo:
– ?Por que no? Todavia no ha sido ni registrado.
– Pero habra que dar cuenta de el.
– Claro, en su dia.
– ?Cuanto vale una libra esterlina ahora?
– Alrededor de un dolar y medio -Kate fruncio los labios y adopto un aire pensativo-. Cien mil dolares de ese dinero contra el valor en Europa de mil kilos de droga en la calle. Yo diria que es dinero bien gastado.
– Y ahora supongo que vas a decirme que eres la persona adecuada para llevar a cabo esta pequena operacion.
– Claro, ?por que no?
– Bueno, para empezar, nunca has participado en una operacion secreta.
– Era bastante buena actriz en la escuela.
– No lo dudo.
– Secreto quiere decir simplemente mentir bien. ?Que dificultad hay en eso? Los hombres lo hacen constantemente.
– Pero da la casualidad de que tu eres una mujer.
– ?Es una objecion o una conjetura con fundamento, senor?
– Vamos Kate, no te erices como un puercoespin. Solo tengo la impresion de que los tripulantes y los capitanes de esos yates son en su mayoria hombres.
Kate dio una profunda calada a su cigarrillo con los ojos entrecerrados para protegerse del humo y de los prejuicios sexuales. ?Desde cuando el capitan de un barco tenia que ser un hombre? Las mujeres habian navegado en solitario por todo el mundo. Habia habido mujeres piratas. En aquel momento incluso habia un par de mujeres almirante en la armada de Estados Unidos. Por su parte, Kent Bowen no tenia aspecto de poder capitanear ni una silla frente a su propio escritorio.
– De hecho -dijo con acidez-, da la casualidad de que uno de los otros barcos que han reservado plaza en el transporte del SYT para marzo estara tripulado exclusivamente por mujeres.
– ?Que son, amazonas o algo asi? -dijo Bowen sonriendo.
– El barco es propiedad de Jade Films.
– ?Jade Films? ?Los del porno?
Kate hizo ver que se sorprendia.
– ?Ha oido hablar de ellos?
– Habia algo en
– He leido el articulo -dijo Kate-. Era un buen trabajo. Pero no creo recordar que se mencionara a Jade Films en el.
– Oh, venga ya, Kate -dijo Bowen, incomodo-, no soy de esa clase de hombres.
Kate penso que ninguno de ellos lo era. Al menos hasta que echabas una mirada a la factura de la compania
