de tele por cable; entonces resultaba que era solo un poco de diversion inocente.
– En cualquier caso, ?que los ha llevado a cruzar el Atlantico? -pregunto Bowen.
– El Festival de Cine de Cannes.
– ?Cannes?
– Esta en Espana -dijo Kate, que sabia perfectamente que Cannes estaba en el sur de Francia.
– Ya se donde esta. Cannes. Es algo asi como el Oscar, ?no?
– Solo que con mas clase.
– ?Con la asistencia de Jade Films? -dijo Bowen, sarcastico-. Me resulta dificil creerlo.
– Asisten, pero no compiten por la Palma de Oro. Cannes es un mercado para cualquiera que tenga que ver con la industria del cine. Y eso incluye a gente como Jade Films. Sea como sea, lo que quiero decir es que van en un yate a diesel con helices gemelas, de cincuenta metros capitaneado y tripulado enteramente por mujeres.
– ?Helices gemelas, eh? -dijo Bowen con una sonrisa de complicidad.
Kate sonrio con paciencia, esperando el chiste grosero que estaba segura vendria a continuacion.
– ?Y giran unidas o solo juntas?
Kate mantuvo su sonrisa mientras Bowen soltaba una carcajada al estilo de Beavis y Butthead, poniendo todo su empeno en parecer divertida. Aplastando el cigarrillo igual que si se lo aplastara encima a Bowen, Kate dejo que su mirada se desviara a un lado, como escapando de la pringosa personalidad de Bowen. Pero solo el podia autorizarla a presentar su plan ante Presley Willard, SAC del FBI en Miami. «Se amable -se dijo-; no lo cabrees. Puede que sea un maldito caraculo, pero no tienes que incrustarle la punta del zapato en el susodicho. Siguele la corriente. Es el capullo que puede darte luz verde para un viaje gratis a Europa. Luz verde para una aventura de verdad.»
– De todas formas, ?como te has enterado de eso? -pregunto Bowen-. Lo de que Jade Films va en ese trasporte.
– Igual que averigue lo del barco de Rocky. Hemos interceptado todas las llamadas a SYT. Pense que seria bueno saber algo mas sobre las demas embarcaciones que van a ir en el mismo viaje. Mire, senor, usted mismo dijo que teniamos que movernos deprisa. Marzo esta a la vuelta de la esquina y en el transporte solo hay el espacio que hay. Si esperamos demasiado, todo se habra quedado en una gran idea que nunca sabremos si habria funcionado o no.
Bowen se puso de pie y fue hasta la ventana. En el lado sur del puente estaba Port Everglades, el puerto mas profundo de Florida. Anteriormente conocido como Mabel Lakes, habia sido una marisma poco profunda en la seccion ancha del canal de la costa Este de Florida hasta que el presidente Calvin Coolidge apreto un boton que se suponia haria detonar una carga explosiva que abriria la ensenada; solo que ese boton a gran distancia desde Washington no funciono y alguien tuvo que provocar la explosion directamente. Otra gran idea que no habia funcionado. Por lo general, Bowen desconfiaba de las buenas ideas. Pero tenia que admitir que la idea de Kate de llevar su propio barco a bordo del transporte del SYT era buena.
En el muelle, Bowen veia tantas clases de embarcaciones como variedades de peces habia. Barcos militares, de los guardacostas y de la policia, mercantes de las islas del Caribe, remolcadores y petroleros, cruceros llenos de turistas que se preguntaban si los iban a atracar en Miami, veleros, goletas, lanchas y yates a motor; de todo menos un tio flotando dentro de un barril.
El olor a perfume le hizo volverse. Kate estaba a un par de palmos a su espalda y le alargaba unos prismaticos. Se los llevo a los ojos y dejo que le describiera las instalaciones portuarias.
– En sentido contrario a las agujas del reloj tenemos las terminales de pasajeros y carga. De ahi salen los barcos de la SYT. Luego esta el edificio de la Aduana de Estados Unidos y los depositos de almacenamiento de gasolina; esta es la gasolinera mas grande del sur, ?lo sabia?
Kate estaba informandolo de que conocia el puerto. Era su forma de recordarle que conocia los barcos y que estaba perfectamente capacitada para la operacion que habia bosquejado.
– ?Ve aquellas cuatro chimeneas rojas y blancas? Se pueden ver desde kilometros mar adentro. Los aficionados a la vela las utilizan como guia de navegacion. Pertenecen a la Compania de Electricidad de Florida. A su izquierda tenemos la Administracion del Puerto, el World Trade Center y mas terminales de carga. Volviendo hacia nosotros esta el Naval Surface Warfare Center.
Bowen pensaba que el olor de Kate era tan bueno como su presencia. Deberia de ser divertido trabajar en secreto junto a Kate, la chica mas guapa del FBI en Miami; los dos a bordo de un yate de lujo. Quizas le sonriera la suerte. ?No habia sospechado siempre que ella sentia cierta debilidad por el? Por eso se mostraba siempre tan arisca, porque intentaba disimular la enorme atraccion que sentia por el. ?Que otro motivo podia tener una persona para dirigirse a su jefe como ella lo hacia? Y tampoco parecia que tuvieran que hacer gran cosa en el barco. Como ella misma habia dicho, era solo cuestion de vigilar de cerca el barco de Rocky y mantener el contacto por radio con el submarino. Incluso habia un submarino en el puerto. ?Que podia ir mal?
– No se seguro como se llama el submarino -dijo Kate-, pero el portaviones es el
– ?Burt Reynolds? ?De verdad?
Kate hizo una mueca cuando Bowen trato ansiosamente de enfocar mejor el edificio estilo Mision que alojaba el restaurante. Era tan paleto, tan turista, que de no haberlo conocido hubiera pensado que acababa de llegar de Kansas.
– Burt Reynolds -repitio el embobado.
– La verdad es que no estoy segura de que todavia sea suyo -admitio Kate-. Por lo menos, desde que presento una declaracion de quiebra.
– ?Sabes? En los setenta era casi mi actor de cine favorito.
La mueca de Kate se hizo mas pronunciada. Cielos, aquello era el no va mas. Estaba con el unico tio en el mundo entero a quien le habia gustado
– ?Sabes?, me parece que puedo convencer a Presley de que es una buena idea -dijo Bowen, devolviendole los prismaticos.
– Estupendo.
– ?Dijiste dos tripulantes?
– Solo dos.
– No hay ninguna mision secreta que carezca de peligros -dijo pomposamente-, pero tambien es posible que podamos divertirnos mientras dure.
– ?Podamos? -dijo Kate tragando con dificultad.
Bowen miro su barato reloj deportivo.
– ?Por que no vamos al restaurante de Burt y hablamos de ello mientras almorzamos?
– ?El restaurante de Burt?
Kate se pregunto si Bowen no habria oido lo que habia dicho sobre la quiebra.
– Sigue abierto, ?no?
– Si, vale. Si usted quiere… -dijo Kate, mientras pensaba si habria algun refran contrario al de «No hay mal que por bien no venga».
En el Jimmy de Bowen, mientras se dirigian hacia el muelle A y el restaurante, se las arreglo para animarse con la idea de que quizas pudiera desviarlo de su proposito, hacerle abandonar por completo la idea de ir con ella. Quizas podria pintarle el cuadro de una travesia trasatlantica en el que las olas fueran dos veces mas altas que en la obra maestra de Gericault,
