equipamiento. Ya habia ideado una forma de compensar su falta de conocimientos marinos, pero queria castigarlo un poco por no haberse asustado con sus mejores historias sobre borrascas y mareos. Un taxi acuatico paso por su lado con una pareja vestida de novios. Saludaron con la mano y, desde la soleada sala de la cubierta de popa donde Kate y el estaban, Bowen les devolvio el saludo.

– No ha estado escuchando ni una palabra de lo que he dicho.

– Claro que si -dijo Bowen.

Esceptica, Kate senalo hacia los pescantes que habia por encima de su cabeza.

– Bueno, veamos. ?Que es eso? -pregunto.

– ?Quieres decir esas cosas que sujetan la barca?

Kate hizo un ruido inhumano que parecia el timbre de respuesta equivocada de los concursos de la tele.

– Incorrecto. Eso no es una barca; es un bote. ?Y a que esta sujeto el bote?

– A una grua, me parece.

Kate volvio a repetir el ruido.

– Pescantes. Se llaman pescantes. Mire, senor. Kent. Esto no va a funcionar a menos que se familiarice un poco con los nombres correctos de las cosas. Gracias a Dios, no tendra que gobernar el barco, pero es probable que tenga que hablar de el con la gente de los otros barcos. Sabe, como si estuviera orgulloso de el. Y por cierto, esos zapatos que lleva, tendran que desaparecer.

Bowen miro sus Air Nikes.

– ?Que hay de malo en ellos?

Kate sacudio la cabeza con firmeza y dijo:

– No es calzado adecuado para un barco, eso es lo que tienen de malo. Un autentico marino no querria que lo vieran con esos zapatos ni muerto. Pero eso lo podemos arreglar. Podemos parar en algun sitio por Las Olas cuando vayamos al puerto. Seguro que hay una tienda para hombres o un proveedor de buques en el bulevar. Lo mejor son los Docksiders. De piel, con la suela de goma lisa. Por lo menos, puede tener el aspecto del personaje, aunque la joda con el vocabulario.

Kate cruzo una puerta cristalera y entro en el salon, donde habia un sofa de piel muy comodo, colocado a babor de la popa, frente a un televisor enorme. Un sofa mas pequeno y una encimera estrecha, empotrada, con armarios de madera de arce, cubrian el lado de estribor del salon. La disposicion del mobiliario impulso a Kate a hacerle otra pregunta a Bowen. Senalo una mesa de comedor circular para seis personas que estaba situada por delante de donde estaban.

– ?Estoy senalando a babor o a estribor?

Bowen se quedo pensativo. Impaciente, Kate empezo a chasquear los dedos.

– Babor -dijo el.

– Vamos, hay que contestar mas rapido. Como si le pregunto cual es la derecha y cual la izquierda.

La siguio a traves del salon echando una mirada de pesar en direccion al televisor de 27 pulgadas. Deseo poder agenciarse una Corona helada del refrigerador y sentarse a mirar las finales de futbol en la television de su camarote. Pasando los dedos por encima de la madera de un acabado satinado dijo, con una punta de sarcasmo:

– Entonces, ?como se llama esta parte del barco en ese glosario McHale's Navy tuyo?

– El comedor.

– Hablando de preguntas tontas…

Subieron por una escalera recubierta con una espesa alfombra.

– Eh, vaya cocina -observo Bowen-. Mira esto.

Kate repitio de nuevo el sonido que indicaba que habia dado una respuesta equivocada.

– Es la galera -dijo.

– ?Como lo de los esclavos? Cielos, nunca voy a aprenderme todas esas palabras -dijo Bowen suspirando.

– Bueno, es probable que no importe tanto. He pensado en una forma de justificar su ignorancia.

– ?Ah, si? -dijo Bowen conteniendo una pasajera irritacion.

– A causa de la cobertura del seguro me vi obligada a inscribirle a usted como propietario y a mi como capitana. Muchos propietarios han decidido viajar con su barco debido a la huelga de los controladores aereos. Parece que se va a prolongar un tiempo. Asi que, en esas circunstancias, no parecera tan extrano que venga con nosotros.

– No puedo ver como ayuda eso -dijo Bowen-. ?Por que el propietario tendria que saber menos que la tripulacion?

Kate sonrio.

– Para muchos propietarios, un yate es solo una casa flotante. Otro juguete caro. Creame, no es raro que esos tipos no sepan una puta mierda de sus barcos. -Kate estaba pasandoselo en grande-. Asi que es probable que su total y completa ignorancia pase inadvertida.

– De acuerdo. -Bowen miro alrededor con aires de propietario-. ?Sabes?, siempre he querido ser dueno de una de estas cosas.

– Tambien me he tomado la libertad de invitar a Sam Brockman a unirse a nuestra tripulacion para completar el numero -anadio Kate.

– ?Sam Brockman? -Bowen no pudo evitar mostrarse decepcionado-. ?El de los guardacostas?

Kate observo la cara que ponia y sonrio. Guardacostas. Que risa. Mas bien guardaespaldas, por si Bowen pensaba intentar alguna cosa cuando estuvieran en alta mar.

– Bueno, pienselo. No habria parecido normal que solo estuviera yo como tripulante -dijo Kate-. Y despues de todo, es el barco de su departamento; por lo menos hasta que lo saquen a subasta. Lo recogeremos en la estacion Lake Mabel, de camino hacia la terminal de carga del SYT.

Bowen se esforzo por mostrar una actitud positiva respecto a la inminente llegada de Sam Brockman a bordo.

– Estoy seguro de que es una buena idea. Especialmente, con sus conocimientos, esto, nauticos.

Pero Kate no habia terminado.

– Eso significa, claro, que cuando estemos con otras personas no debemos tratarnos con demasiada confianza. Yo le llamare senor, como de costumbre. Todo el mundo dara por supuesto que usted es solo otro plutocrata de Miami con mas dinero que sensatez. Senor.

– Eso no me causa ningun problema, Kate -Bowen ya estaba pensando en una manera de explotar su nueva posicion como rico propietario de barco-. ?Sabes una cosa?, voy a ver si encuentro los servicios.

– Bano, senor.

– ?Como dices?

– A bordo, senor, se llama bano.

– Oh, el bano; bueno, pues alli es donde voy -Bowen se rio. Se le acababa de ocurrir una cosa-. Y luego me agenciare una cerveza fria y, como cualquier plutocrata convincente con mas dinero que sensatez, voy a sentarme, con los pies en alto, a mirar el partido por la tele.

– Tendriamos que continuar la visita al barco, senor -opino Kate-. Hay todavia muchas cosas que tendria que ver. Las maquinas. El sistema de comunicaciones. Los ordenadores del barco.

Bowen sacudio la cabeza.

– Kate, lo unico que quiero ver ahora mismo es como los Chiefs destrozan a los Dolphins.

Observando la cara de Kate, anadio:

– Soy de Kansas, ?recuerdas? -Volvio a bajar las escaleras-. Hagamelo saber cuando estemos en marcha, capitan. Estare en mis dependencias.

Kate observo como se marchaba, lanzando un silencioso «capullo» a las espaldas de Bowen. Uno o dos segundos despues tuvo la satisfaccion de oir como se caia por la escalera de caracol que conectaba la cubierta inferior del buque con el salon y el comedor.

– Capullo -repitio, y subio por la escala de camara de babor hasta la timonera, donde empezo a familiarizarse con el dinamico sistema informatico de comunicaciones del Carrera. Casi se sintio decepcionada al descubrir lo facil que seria gobernar el barco. Con su exhaustivo sistema de deteccion y resolucion de errores, el Carrera estaba tan bien equipado que el mismo Bowen podria

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