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Inspirado por Jimmy Figaro en la compra de una escultura para su despacho, Tony Nudelli compro tambien un bronce para el edificio de la piscina. Una Marilyn Monroe de tamano natural, tal como aparecia en
– Bonita -dijo Al-. Tiene mucha clase.
– Me alegro de que te guste -dijo Nudelli-. Me ha costado una jodida fortuna. Y algo mas. Las mejoras que mande hacer me costaron casi tanto como el bronce original.
Al fruncio el ceno y miro mas de cerca a Marilyn. El vestido sin espalda, los grandes pechos, la misma mirada de deleite extatico en su cara de rubia alocada. Estaba exactamente igual que la recordaba de la pelicula; hasta en el barniz rojo de las unas de los pies. Finalmente, admitiendo su derrota, dijo:
– De acuerdo, me rindo. No veo ninguna diferencia. ?Cuales fueron exactamente esas mejoras que mandaste hacer?
Nudelli sonrio.
– Echa una ojeada por debajo del vestido -sugirio.
– Bromeas -dijo Al.
Pero se inclino, miro entre las piernas de Marilyn y solto una risotada. Las bragas blancas que llevaba en la pelicula habian desaparecido y lo que habia en su lugar tenia un aspecto tan real como si fuera una bailarina encima de una mesa meneando el conejo delante de tu cara a cambio de un billete metido debajo de su liga. Real hasta en el corte en medio del vello pubico.
Aun riendose, Al dijo:
– Bueno, eso es lo que yo llamo un tema de conversacion.
– Eso pense yo.
– Es una preciosidad, Tony, una preciosidad.
– Estoy pensando en colocarla encima de alguna especie de mesa. En esta no puede ser; la estatua es demasiado pesada para el cristal. Pero quiero poder mirar ese corte de vez en cuando, siempre que me apetezca.
Encendio un puro y le dio unas chupadas, observando, feliz, como Al se ponia en cuclillas para echar otra mirada, esta vez mas de cerca.
– ?Puedo tocarle el conejo?
– Adelante.
Al extendio el brazo y apoyo la palma de la mano sobre las partes privadas de Marilyn, riendose como un nino.
– Nunca pense que llegaria a darle al indice con Marilyn.
– Tu y Bobby Kennedy.
– Y no nos olvidemos de Jack. Feliz cumpleanos, senor Presidente -canturreo.
– Parece que le gusta, Al.
– Siempre he sabido como satisfacer a una mujer, ?sabes? Es todo una cuestion de tener mano. Tio, me gusta.
– ?Quien dice que el arte moderno no significa nada?
– No sere yo. A mi no me oiras quejarme.
Para regodeo de Tony, Al fingio olerse el indice, aspirando con cada orificio de la nariz a lo largo del nudoso y peludo dedo como si fuera el mejor cigarro del humidificador de palisandro de Tony.
– Lastima que no pudieras hacer que fuera de rascar y oler – dijo.
– Estoy en ello -Nudelli senalo con un gesto de su Cohiba hacia el asiento que tenia frente a el-. Sientate, Al. Tenemos que hablar de negocios.
– Me lo imaginaba.
– La longitud y latitud que te dio ese Delano. Hice que los chicos de mi barco la buscaran en sus cartas de navegacion. Parece que es un punto al noroeste de las Azores, sobre la plataforma del Atlantico medio. En cualquier caso, lo arregle todo como queria Delano. Un carguero procedente de Napoles se encontrara con vosotros en esa posicion nautica. Es el
– Enterado -dijo Al asintiendo.
– Ademas, observaras que he dicho «un pasajero». No en plural, sino en singular; refiriendome a ti, Al -Tony dio una chupada al puro y por un momento parecio dudar de algo-. Como lo hagas, es cosa tuya, amigo, pero no quiero que Delano vuelva aqui con el dinero. Para no andar con rodeos, lo quiero muerto. Imagino que lo necesitaras vivo solo hasta que llegueis a la cita con el
Tony hizo una pausa y estudio la cara grande y abierta de Al durante un momento. Era consciente de que Al habia llegado a conocer a Delano bastante bien durante el viaje a Costa Rica. Estudio el extremo rojo y ceniza de su puro durante un momento, notando el calor en la mejilla y dijo:
– ?Tienes algun problema al respecto?
Al nego con la cabeza.
– Ningun problema en absoluto. Delano tiene una lengua muy afilada. En el viaje de vuelta no paro de tocarme las pelotas con esto y aquello. Hubo un par de veces en que me hubiera gustado saltarle los sesos alli mismo. ?Sabes que le dije? Que me sorprendia que no le hubieran sacudido bien en Homestead -Al sacudio la cabeza con amargura-. Y seguro que ira a peor.
– ?El que?
– Lo de joderme. Como por ejemplo, con la huelga de controladores aereos.
– No me lo recuerdes -dijo Tony-. Tuve que ir a Nueva York en tren por culpa de esos mamones. El pais se esta yendo a la mierda.
– Por desgracia, no hay tren hasta Europa. Parece que un monton de propietarios de barco que quieren cruzar el Atlantico esta primavera han decidido ganarle la mano a la huelga y viajar con sus barcos.
– ?Y?
– Y Delano ha hecho la reserva en la SYT inscribiendose el como propietario y a mi como tripulante. Va a estar dandome ordenes constantemente. Tocandome las pelotas, como si yo fuera un asalariado.
Tony se esforzo por no reirse.
– Recuerda esto, Al -dijo-. Esa lengua afilada va acompanada de un cerebro tambien afilado. No lo olvides, es judio, y los judios son inteligentes. No cometas el mismo error que Willy
– Vale, vale -asintio Al, impaciente.
– Y no dejes que te haga perder los estribos. Puede que haya una razon detras. Asi que manten el control y ofrece la otra mejilla. Hay dos cosas que tienes que recordar si empieza a tomarla contigo. Una, cuando todo esto acabe tu vas a romperle el jodido culo, y dos, vas a quedarte con su parte del dinero. Eso tendria que aligerar el peso de tu cruz. ?Que me dices?
– Si, tienes razon. Gracias, Tony.
– Una cosa mas. Vigila que no seas tu a quien traicionen. El Atlantico es muy grande, Al. Y la historia reciente nos ensena que muchas cosas pueden ir mal en el oceano.
