traseros mas pequenos.
Cuando la amazona desaparecio finalmente, Dave sacudio la cabeza y dijo:
– Pero ?por que querria nadie hacer una cosa asi?
– Si -dijo Bert riendo-, ?quien iba a querer, eh?
Dave y Al observaron mientras un submarinista salia de debajo del
– Por supuesto, has traido equipo de submarinismo -dijo Al en tono esceptico.
– Por supuesto.
Al fruncio el ceno sorprendido ante la visible eficacia de Dave.
– Pues no esperes que sea yo quien baje -dijo-. Solo me meto en el agua cuando tomo un bano en la banera.
David olfateo el aire ruidosamente.
– No es que se note mucho -dijo.
– Que gracioso. Supongo que si habras notado lo encajonados que vamos. Creia que habias dicho que tratarias de estar en la parte de atras del buque para que pudieramos escapar sin problemas.
– Hay que ir donde el hombre de la tablilla te dice. Un ordenador calcula todas las posiciones segun la longitud y anchura del casco. Si nos hubieramos opuesto al ordenador, habria parecido extrano, ?no te parece?
Al no dijo nada.
– Ya te lo he dicho -anadio Dave con calma-. Cuando estemos listos para escapar, robaremos el barco que este mas cerca de la popa del buque. Asi es como se llama la parte de atras. ?Sabes?, si vas a fingir que eres el capitan del barco, seria buena idea que te acostumbraras a la forma en que hablamos de toda esta mierda.
– Lo que se va a acostumbrar a la mierda es tu jodida cabeza, tio listo.
– Relajate, quieres, Al. Lo unico que no esta bajo control aqui es tu genio. Puedes estar seguro, todo esta bien.
– Mejor sera. A Tony no le gustan los imprevistos. Tengo que decirle cualquier cosa que se salga de lo corriente.
Dave sacudio la cabeza.
– Olvidalo, Al. A partir de ahora la radio esta muda. Como si estuvieramos en un submarino con Clark Gable, y unos japoneses estuvieran tratando de recibir la senal de sonar para dejar caer una carga de profundidad sobre nuestros culos. Si envias noticias por radio a Tony, te garantizo que hay otros dieciseis barcos aqui que las captaran en sus aparatos. Y lo mismo con el telefono celular -Dave le lanzo una moneda de veinticinco centavos-. ?Quieres contarle algo a Tony? Entonces te sugiero que vayas a tierra ahora, antes de que zarpemos, y que utilices un telefono publico. Porque a bordo de este barco vamos a ser como dos tumbas. ?Lo comprendes?
Al lo miro furioso.
– Mira -anadio Dave-, lo tengo todo calculado. Lo tenemos todo bajo control. Casi lo unico que puede fastidiarla es que tu la jodas con tu «a Tony no le gusta». Lo que tenemos que hacer es llevarnos bien y confiar el uno en el otro, de forma que, cuando llegue el momento de dar el golpe, trabajemos en equipo -Dave se encogio de hombros-. Y si se produce lo inesperado, tendremos que improvisar. La flexibilidad es la clave del exito. Las cosas pueden cambiar de rumbo en cualquier momento. Por nuestro lado, tu y yo estamos cubiertos. Fuera de eso tenemos el mar, tenemos el tiempo y tenemos a los demas, todo lo cual se resume en un monton de cosas accidentales. Tenemos que valorar todo eso y estar listos, ?de acuerdo?
– De acuerdo.
– Bueno, y ahora, ?por que no vamos y hacemos algo constructivo? Como darnos un paseo por ahi para familiarizarnos con la distribucion de este puerto deportivo transatlantico.
– Buena idea.
– Y trata de parecer mas amigable y menos como un argumento a favor de la ingenieria genetica. ?Recuerdas bien lo que tienes que contar?
– Creo que si. Tu eres un alto personaje de las finanzas, ?es eso?
– Eso es.
– Y un entusiasta de las carreras de coches. Por eso vamos a Montecarlo, a ver el Grand Prix que se corre alli. Y luego nos dirigiremos a Cap d'Antibes, en el sur de Francia, donde has alquilado una casa para el verano. Hay unos socios tuyos de Londres que se reuniran contigo alli. Y puede que vayamos a ver otro par de carreras en Europa, dependiendo de como vayan los negocios.
– Bien, ?que tipo de personaje de las finanzas soy? -pregunto Dave.
– Materias primas. Pero se supone que tengo que ser un poco vago sobre eso, ?no?
– Si. Si alguien te pregunta, dices que es algun tipo de metal, puede que cobre, y lo dejas asi. No esperaran que sepas mas.
Dave se dirigio hacia la pasarela y luego se volvio.
– Una cosa mas. Los guardacostas y los de Aduanas subiran a bordo cuando estemos a punto de zarpar. Asi que, solo por saberlo, ?donde has escondido las armas?
– Ya tienen bastantes preocupaciones con lo que entra en Miami para que se les de una puta mierda lo que sale.
– Es verdad, pero me gustaria saberlo.
– Esta en el congelador de pescado, debajo de un monton de hielo. Y puedes creerme, no tendremos que improvisar para nada. En cuanto a armamento, estamos cubiertos contra toda eventualidad. Contra cualquier cosa que puedan lanzar contra nosotros.
Dave nunca le habia dicho a Tony o a Al los nombres de los barcos que transportarian el dinero. Se daba por supuesto que esa era la mejor garantia que tenia Dave frente a Tony. Incluso ahora, mientras se dirigian por el lado de estribor del buque hacia las chimeneas de popa, Al no le advirtio ninguna senal de cuales de los barcos, ahora ya cargados y amarrados entre las altas paredes del extraordinario casco del
– ?Los ves? -pregunto Al-. ?Los barcos, nuestros barcos?
– Los tres. Justo como te dije.
– ?Si? ?Cuales? ?Donde estan?
– Cuando estemos en alta mar te lo dire, Al; no antes.
Al solto una risa sarcastica.
– «Llevarnos bien y confiar el uno en el otro», me dice el tio. Y una mierda.
– No querrias que hiciera nada que pueda alertar a esos tios, ?verdad que no? Que los senalara como si fueran una atraccion turistica. Que dijera «Ey, mira, esos son los barcos que vamos a limpiar».
Dave sacudio la cabeza y chasqueo la lengua.
– Te apuesto a que ya estan bastante nerviosos. Ademas, son tipos duros, Al. Probablemente tienen un congelador igualito al nuestro. Que se relajen, que crean que hacen un crucero de verano. Mejor para nosotros y mejor para ellos.
Se volvieron cuando un barco blanco con una raya roja de carreras se acerco al
– ?Aduanas?
– No -dijo Dave-. Guardacostas. Debemos estar a punto de zarpar.
Dave miro el reloj. Eran las cinco de la tarde y embarcar la peculiar carga del
– Tripulacion, cierren las escotillas y estiben todo el material.
Al chasqueo la lengua.
– Voy al barco a prepararme un bocadillo. ?Quieres uno?
– No gracias. Volvere dentro de unos minutos. Yo voy a popa, a echar una mirada a nuestro medio de huida,
