para ver que nos ha tocado en la loteria.

Pero Dave tenia otra mision en mente. Por necesidad habia mentido a Al, para tranquilizarlo. Ya era un pelma de narices sin necesidad de alarmarlo mas. Pero ahora queria asegurarse de que la ultima informacion que habia recibido de Einstein Gergiev era correcta y los barcos estaban realmente a bordo del Duke. Sabia ya que ninguno de ellos estaba a estribor. Asi que espero hasta que Al se hubiera perdido de vista antes de dirigirse a babor, repitiendo continuamente para si, como si fuera un mantra, los nombres de los tres barcos que buscaba. El corazon le dio un vuelco cuando vio el primero, luego el segundo y luego el tercero. Tal como le habian dicho. Apenas podia creerlo, pero los tres barcos que transportaban el dinero estaban alineados a lo largo de la pared de estribor del Duke. Y, al igual que el Duke, enarbolaban la ensena roja, lo que significaba que estaban matriculados en la Commonwealth britanica; en algun sitio como las Bermudas, Antigua, Gibraltar o las Islas Virgenes. Habia un yate a motor de treinta metros, con timonera elevada, llamado Beagle; un crucero Burger de 20 metros, llamado Claudia Cardinale; y un Hatteras de treinta y cuatro metros, con tres cubiertas, hecho de encargo, llamado Baby Doc.

Todo tal y como le habian dicho.

Dave no acababa de creerse el nombre que le habian puesto al ultimo barco. Incluso cuando estaba en Miami y le dijeron los nombres de los tres barcos, habia pensado que Baby Doc no era un nombre para ponerle a un barco que fuera a navegar cerca de Haiti. Despues de los anos de la dictadura de la familia Duvalier -Papa Doc y su hijo, Baby- la gente del lugar probablemente lo habria convertido en una antorcha en el muelle.

Ninguno de los tripulantes de los tres barcos parecia especialmente ruso. No es que Dave esperara que fuera asi. Lo que si parecian era muy duros; de eso no habia duda. Un tipo que tomaba el sol en el techo del Beagle tenia cuerpo de luchador, mientras que otro tipo negro que estaba recogiendo una cuerda a bordo del Claudia Cardinale tenia los brazos del tamano de las piernas de Dave. Mas que nunca, Dave comprendio que el exito de su plan dependia del elemento sorpresa y de poco mas. Esperaba que en medio del Atlantico, sus adversarios estarian menos alerta de lo que parecian ahora. Incluso con la gente de Aduanas y de los guardacostas por alli, estaba casi seguro de que uno de los tipos del Baby Doc llevaba un arma debajo de la camisa. A Dave no le apetecia mucho la idea de una lucha a tiros con aquellos personajes. Nunca le habian gustado las armas de fuego. Preferia disparar con la lengua.

– A sus puestos -ordeno la voz por la megafonia.

Dave penso que probablemente era una buena idea, antes de que alguno de los hombres se diera cuenta de que los observaba.

De vuelta al Juarista, Dave vislumbro apenas a Al a traves de los cristales ahumados de la ventana de la cocina. Salio a la pasarela y se encontro casi cara a cara con una chica que estaba en el puente del barco a babor del suyo. Parecia tener unos treinta anos, con un pelo moreno que le caia hasta los hombros y que parecia salido de un anuncio de champu caro, y unos ojos que hacian que el cielo pareciera tan gris como el portaviones anclado fuera de la darsena principal. Tumbada en un sofa de piel blanca en la parte trasera del puente, era el tipo de mujer que Dave habia conocido muchas veces echado en la litera de su celda de Homestead, pero que solo habia visto en las revistas de papel satinado.

– Eh, hola -dijo afablemente, imaginando que seria demasiado estirada como para devolverle el saludo.

– Hola.

No dijo nada mas, pero no aparto los ojos de el, como si no le disgustara lo que veia.

Dave miro rapidamente arriba y abajo del barco y luego cabeceo admirativamente. Probablemente estaba casada con algun alto ejecutivo de alguna empresa, lo bastante viejo como para ser su padre.

– Bonito barco. Y rapido tambien, diria yo.

– No hay obstaculos para el -respondio Kate.

– El Carrera, ?eh? -dijo, leyendo el nombre sobre un lado del puente-. Apuesto a que tiene el coche a conjunto.

Kate sonrio.

– Nunca me han gustado mucho los Porsche -respondio-. Me parecen demasiado asepticos. Si pudiera, tendria un coche britanico; un Jaguar XJS, por ejemplo. Prefiero algo un poco mas lujoso a cambio de mi dinero.

– Nunca lo habria dicho.

– Su barco tambien parece bastante comodo -dijo Kate-. Y apuesto a que es mas rapido que el mio. Y con mucha autonomia para ir de pesca, ademas. ?Por que no sube a bordo a tomar una cerveza y me habla de su barco?

La mujer entendia de coches, entendia de barcos y era simpatica. Dave estaba impresionado.

– No encuentro ninguna razon para no hacerlo -dijo.

Al subir al Carrera vio por un momento a dos hombres sentados en el salon mirando la television y luego siguio hasta el puente. La mujer se levanto del sofa y sonrio agradablemente.

– Kate Parmenter -dijo, utilizando su nombre de casada en lo que esperaba que fuera la ultima vez.

Dave le estrecho la mano mientras observaba que no habia ningun anillo en la otra. Eso le gustaba. Las mujeres que se casaban con tipos ricos y mas viejos se aseguraban de sacar un buen pedrusco a cambio. Asi que quizas no estuviera casada.

– David Delanotov.

– ?Como el de Expediente X?

– No, ese es David Duchovny.

– Bueno, de cualquier modo, encantada de conocerlo, David.

Kate se pregunto si seria parte de la tripulacion. Normalmente, los tipos que poseian un barco como el Juarista eran gordos, casi calvos y con la cara roja, como el que pronto seria su ex marido, Howard. Lo mas deportivo de Howard era su Rolex submarino. Pero este tipo, David, con su cuerpo duro y su sonrisa facil parecia en demasiada buena forma como para pasar el tiempo necesario detras de una mesa haciendo el tipo de negocio que le permite a uno conseguir el dinero suficiente para comprar un pesquero deportivo de dos o, quizas, tres millones.

– Lo mismo digo, Kate.

– ?Es su barco?

– Si.

– El Juarista. No es un nombre corriente. ?Que significa?

– Los juaristas eran revolucionarios mexicanos -explico Dave-. Intentaron liberar a su pais del emperador Maximiliano, que estaba apoyado por los franceses.

Kate se mostro avergonzada.

– Ni siquiera sabia que los franceses habian tenido algo que ver en Mexico.

– Mexico, Argelia, Vietnam. En todas esas causas sucias.

Kate fue a buscar un par de Coronas frias al refrigerador del puente.

– Debo decir que, por su aspecto, no parece el tipo de persona que se interese por la revolucion.

– ?Yo? -Dave se encogio de hombros-. Bueno, tengo mucha sangre rusa, pero en realidad estoy mas interesado en las peliculas que en los comunistas. La mayor parte de lo que se sobre los juaristas lo aprendi en Veracruz, una pelicula con Gary Cooper y Burt Lancaster, de 1954.

– Eso es de antes de mi epoca.

– Tambien de la mia. Pero sigue siendo una buena pelicula. -Dave cogio la botella que ella le ofrecia y bebio un trago de cerveza fria-. ?Los que estan mirando la tele son su tripulacion?

– Soy la capitana, no la propietaria. El propietario es uno de los que estan viendo el partido de futbol. ?No le gustan los deportes?

– Si, claro, pero un partido lo puedo ver en cualquier momento. Y no se sale de viaje a traves del Atlantico cada dia. -Dave miro hacia estribor y dijo-: Siento que estoy a punto de experimentar un cambio marino, de convertirme en alguien muy rico y suntuoso.

– ?Es poesia? -pregunto Kate sonriendo.

Dave, que calculaba que lo de rico era por lo menos una solida posibilidad, completo la cita y dijo:

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