convicto comete otro delito. Reincidencia. Lo mejor que puedes hacer en beneficio del jodido sistema correccional es seguir conduciendo y cerrar la boca.
La luz se puso verde. Dave acelero con fuerza y solto el embrague.
Tamargo dio una patada a su acelerador, confiando no perder de vista a Dave Delano durante el tiempo suficiente como para leer la matricula. Pero el pequeno deportivo desaparecio como por arte de magia, y el carcelero llevaba recorridos mas de cincuenta metros antes de darse cuenta de que Dave habia dado la vuelta en el semaforo. Tamargo freno de golpe y, volviendo su corpachon en el asiento, busco a traves de la ventana trasera a aquel exconvicto y su descapotable. Pero Dave se habia desvanecido.
Despues de aquello, Dave decidio que no podia perder ni un minuto; tenia que cambiar de aspecto. Se dirigio hacia Bal Harbor, en Miami Beach, donde Figaro le habia dicho que habia un excelente centro comercial frente a un elegante Sheraton con vistas al mar, como habia pedido. Encontro una ruta diferente hasta el bulevar Biscayne y la carretera 41, y al poco rato conducia por el paso elevado McArthur, por encima del canal intercostero, con el puerto y los muelles de Miami a su derecha. La imagen de un par de enormes trasatlanticos que ponian proa hacia el oceano le hizo estremecerse, porque sabia que si todo salia como habia planeado, pronto emprenderia, el tambien, un viaje por mar. Estaba llegando a South Beach, subio por Collins y cruzo el llamado barrio historico. Eso solo queria decir
Diez minutos mas tarde, Dave entraba en el centro comercial, aparcaba el coche y, todavia con la bolsa llena de dinero en la mano, salia en busca de su nueva apariencia. Enseguida se dio cuenta de que estaba en el lugar acertado. Ralph Lauren, Giorgio Armani, Donna Karan, Brooks Brothers. Jimmy Figaro no podia haberle recomendado un sitio mejor para lo que Dave tenia en mente. Incluso habia un salon de belleza con una oferta especial: 200 dolares por un masaje, corte de pelo, manicura y limpieza de cutis. Quizas la limpieza de cutis incluyera un afeitado. Dave entro.
El sitio estaba vacio. Una chica que estaba leyendo
– ?Puedo servirle en algo?
Dave le respondio exhibiendo su mejor baza, su sonrisa.
– Espero que si. Acabo de desembarcar. He estado en el mar durante varios meses y, bueno, ya ve cual es el problema. Debo parecer una especie de Robinson Crusoe.
La chica solto una risita.
– Si que tiene un aspecto bastante dejado.
– Digame, ?ha visto aquella pelicula,
– Si, en aquella estuvo bien, pero despues ya no.
– Bueno, pues eso es lo que quiero. Un arreglo estilo Eddie Murphy. Afeitado, corte de pelo, limpieza, manicura, masaje: los 200 dolares al completo.
Una de las companeras de la dependienta, con un vestido blanco como de hospital y una tarjeta con el nombre de Janine prendida en el, se habia acercado y miraba a Dave con los ojos entrecerrados, la misma mirada que el habia dedicado al Mazda antes de comprarlo.
– Estamos mas en la linea de
Janine se volvio a mirar a la recepcionista.
– A Martin, mi ex, ya sabes, lo afeitaba. Si, de verdad. Me gustaba. Claro que si ahora tuviera una navaja cerca de su cuello, haria algo diferente. Ahora asesinaria a aquel hijo de puta.
Pero luego sonrio como si, de repente, la idea de afeitar a Dave le resultara atractiva.
– Bueno, ?que dices, carino? ?Que tal te va eso de ceder el poder a las mujeres?
Dave dejo caer la bolsa.
– Janine, estoy dispuesto a correr el riesgo si tu lo estas.
4
– Bueno Jimmy, ?que crees? ?Me puedo fiar de que Delano tenga la jodida boca cerrada?
Figaro levanto los ojos de su ensalada de cangrejo y miro a las grandes gafas de sol de color azul que llevaba el hombre que tenia enfrente. Toni Nudelli tenia unos cincuenta anos y una cara con las mismas arrugas que su traje de lino beige. Estaban almorzando en el Club de Campo Normandy Shores, tan solo unos minutos al norte de Bal Harbor. Por las ventanas en forma de arco estilo Mizner del restaurante se podia alcanzar a ver la mansion de seis millones de dolares de Cher, al otro lado de la Isla de La Gorce.
– Seguro que te puedes fiar. La ha tenido cerrada durante los ultimos cinco anos, ?no? ?Por que diablos tendria que chivarse ahora?
– Porque ahora no puedo vigilarlo, por eso. Cuando tenia su asqueroso culo en la carcel, sabia que podia llegar hasta el. La gente que yo conocia alli dentro podia joderlo bien. Ahora que esta fuera, puede hacer lo que le de la gana sin mirar por encima del hombro y eso no me gusta. Se me atraganta.
– Vamos Tony. Los federales podian haberle ofrecido proteccion si hubiera querido largar. Un cambio radical de vida.
– Eso es como la menopausia. Es lo mismo que si tu jodida vida se hubiera acabado, ya no vale nada. Si no, preguntaselo a mi mujer, no he jodido con ella desde hace anos. Mira Jimmy, la mayoria de tios con sangre en las venas aguantarian los cinco anos y cogerian el dinero.
Nudelli escogio un palillo de un recipiente de plata y empezo a hurgarse en las muelas de arriba en busca de algo que se le habia quedado adherido.
– ?Lo del dinero como fue? ?Le pagaste? ?Estaba contento?
– Me parece que si.
– ?Te parece que si?
Nudelli resoplo, inspecciono el trozo de comida que habia sacado con el palillo durante un momento y luego se lo comio. Sacudiendo la cabeza con aire cansado anadio:
– Jimmy, Jimmy, si quiero saber lo que piensa la gente, leo el jodido
– Estoy seguro -dijo Figaro.
– ?Juegas al poquer, Jimmy?
– No soy muy aficionado a las cartas, Tony.
– No me sorprende. Dices que estas seguro de algo, pero te encoges de hombros como si llevaras el peso de unas cuantas dudas encima de las hombreras de ese traje tuyo tan caro. Cuando uno esta seguro tiene un aspecto mas positivo, Jimmy. ?Que tal asentir con la cabeza un par de veces? ?Y sonreir otro tanto? Joder, el hombre del tiempo parece mas seguro de lo que dice que tu.
– Tony, si no te importa que lo diga, me parece que estas siendo un poco paranoico. Creeme, Dave es un tio legal. Mientras estuvo en Homestead aprovecho el tiempo al maximo. Se hizo con una educacion, un titulo y una actitud mental positiva. Lo unico que quiere es vivir.
– ?Haciendo que, exactamente?
– ?Exactamente? No lo se. Ni el tampoco. Lo que quiere ahora es tomarselo con calma, gastar algo de dinero…
– ?Le pagaste?
– Ya te lo he dicho. En efectivo. Con intereses. Le pregunte que iba a hacer con el dinero y le ofreci asesoria
