financiera. Dijo que gracias, pero no.

Nudelli se quedo pensativo mientras sopesaba lo que Figaro le estaba diciendo. Vacio de un trago su copa de vino y luego paso la una por el borde de cristal.

– ?Cuales fueron sus palabras exactamente cuando dijo eso?

– ?Como que exactamente? ?Exactamente? Pues exactamente no lo se.

– Jimmy, eres un jodido abogado. Exacto es tu segundo apellido y la marca de nacimiento que tienes en el culo.

– Dijo que no era gran cosa. Que no era precisamente una cantidad que te permitiera empezar una nueva vida.

– Bueno, eso seguro que no suena a alguien que esta contento con su beso de despedida.

– Lo estoy citando fuera de contexto, ?sabes?

– Como si quieres sacar la cita del Familiar Quotations, de Bartlett. Lo que me describes es alguien al que acaban de dar una coca-cola de diez dolares.

– Tony, si hubieras estado alli, habrias visto que el tipo estaba contento, creeme.

El camarero aparecio para volver a llenarles los vasos con el Chardonnay californiano que le gustaba a Tony Nudelli. Sabia un poco demasiado a roble para el paladar mas refinado de Figaro. Era como beber pulimento liquido para muebles.

– Puede que no trasportado al cielo en un rayo, como el profeta Elias -anadio Figaro-, pero estaba contento, si.

– ?Esta todo bien, senores? -pregunto el camarero adulador.

– Todo bien, si, gracias.

– Elias -burbujeo el camarero-. Es un nombre muy bonito, Elias. ?Por que mis padres no me pondrian un nombre asi, en lugar de John?

Tony Nudelli se echo atras en la silla de golpe y miro al camarero, con una mueca de irritacion que dejo al descubierto sus dientes amarillentos y, ahora, bien escarbados.

– Porque tu cara blanca y redonda llena de mierda les recordo una jodida taza de vater, mamon. * Y si tu y tu sensiblera naturaleza me volveis a interrumpir, hare que la gente pueda llamarte Vincent, porque solo te quedara una jodida oreja para meterla en los asuntos de los demas. ?Lo entiendes? Ahora largate antes de que chambrees el jodido vino con esa mano pajillera y caliente tuya.

El camarero se retiro a toda prisa.

– Me parece que sera mejor que no pida postre -dijo Figaro riendose.

A una parte de el le gustaba que Toni Nudelli usara aquel lenguaje rudo. Mientras no fuera a el a quien le tocara recibirlo. Le daba un escalofrio de placer sentir, aunque fuera de forma indirecta, el poder que ejercia Nudelli.

– ?Estas de broma? Aqui tienen el mejor pastel de nueces de pecan.

– Pensaba que a lo mejor querria tratar de vengarse de alguna forma convincentemente comestible pero repugnante.

– Hay quien ha acabado muerto por mucho menos de eso.

– El no lo sabe.

– Tienes razon, Jimmy. Ese maricon de mierda podria meter de matute cualquier cosa dentro de un pastel de nueces.

Con un fuerte chasquido de los dedos, Nudelli llamo al maitre a la mesa.

– ?Todo bien, senor Nudelli?

– Louis, querriamos dos trozos de pastel de nueces. Y querria que nos los sirvieras tu mismo. ?De acuerdo?

– Si, senor. Enseguida. Sera un placer.

El maitre desaparecio en direccion a la cocina.

– Jimmy, deja que te pregunte una cosa.

– Claro, Tony. -Solto una risita cuando vio al acobardado camarero-. Soy todo oidos.

Nudelli echo una furiosa mirada hacia el mismo sitio.

– Marica de mierda. ?Que cono pasa con los camareros de este pais? No es bastante darles una propina. Quieren que les jures sobre la Biblia que no los desprecias por lo que hacen para ganarse un dolar.

– No me hables de los camareros. El otro dia pedi un bistec en Delano. Y cuando el camarero lo trae me dice que las verduras solo tardaran unos minutos. Y le digo: «?Que pasa? ?Es que se supone que tengo que comer a plazos?».

Figaro se rio de su propia anecdota y mas aun cuando vio que Nudelli la habia encontrado divertida. Solo que deseo haber pensado en sustituir el nombre por el de otro restaurante. Era uno de los mas elegantes de South Beach, el preferido de Madonna y Stallone, pero el nombre no contribuyo precisamente a que Nudelli se olvidara de lo que mas le obsesionaba en aquel momento, es decir, de Dave Delano.

– ?Que es lo que me querias preguntar, Tony? Antes de que empezaramos con los camareros de mierda.

– Solo una cosa. ?Que dice la Ley de Prescripcion sobre el asesinato?

– No hay Ley de Prescripcion para eso.

– Pues de eso se trata justamente. Supon que Delano se decide a hablar con los federales.

– Tranquilo, Tony. Delano no es un chivato.

– Espera, Jimmy, espera hasta que termine como un buen abogado. Supon que lo hace, por la razon que sea. Pongamos por caso que piensa que yo soy responsable del tiempo que ha pasado en prision. Despues de todo, la carcel hace cosas raras con los hombres. Los vuelve maricas. Los vuelve vengativos. Quizas quiera quedarse con mi cuarto de millon y con mi libertad de paso. Quiero decir, ?que se lo impide? Contestame a eso, ?quieres?

– Es probable que piense que yo soy mas responsable que nadie -dijo Figaro, encogiendose de hombros-. Despues de todo, fui yo quien lo represento ante el jurado. Pero no va a hacerlo, Tony.

– No, no, no estamos haciendo predicciones ahora. Estamos abordando una situacion hipotetica, ?entiendes? Como si fueramos dos filosofos en una sauna romana. ?Que datos concretos tenemos para decir que Dave Delano nunca va a decidirse a delatarme? Espera, espera. Tengo una idea; supongamos que comete un delito. Y lo arrestan. Le va a caer una buena, pero puede que no quiera volver a la carcel. ?Y quien podria criticarlo despues de haber pasado cinco anos en la trena? No sere yo, seguro. Pero puede que, sabiendo esto, a los federales se les ocurra meterle el miedo en el cuerpo para que les cuente lo que les tendria que haber contado antes. Su culo a cambio del mio.

Nudelli dio una fuerte palmada en la mesa, como si matara una mosca, justo cuando llegaba el maitre con los dos trozos de pastel.

– ?Que va a impedirselo, eh, Jimmy?

– Aqui tiene, senor Nudelli. Pastel de nueces.

– Gracias, Louis.

– De nada, senor. Que aproveche.

– Bueno, si lo planteas tan friamente, Tony…

– Asi de friamente lo planteo, metido en un vaso helado con hielo dentro. ?Que va a impedirselo, eh?

Figaro pincho un trozo de pastel con el tenedor, pero lo dejo en el plato un momento.

– Nada. Solo que, quizas, te tenga mas miedo a ti que a los polis.

Nudelli alzo las manos, grandes y peludas, en un gesto que a Figaro le recordo al Papa saludando, benevolo, a los fieles desde el balcon de San Pedro el dia de Navidad. Pero el abogado veia que no habia nada benevolo en la direccion que llevaba la conversacion.

– ?Lo ves? Quizas. Ya estamos otra vez con las dudas. Has puesto el dedo justo en la llaga, Jimmy. Quizas. Ahora ponte en mi lugar. Tengo una familia que cuidar, un negocio que dirigir, gente cuyo sustento depende de mi.

Suspiro exasperado y se metio un trozo de pastel en la boca.

– ?Sabes cual es el problema? El idioma. La corrupcion del jodido idioma. Las palabras ya no significan lo

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