Tumbado en el suelo, trato de determinar de donde habia venido la bala. ?Quien habria disparado? ?Se les habria pasado por alto alguien entre los tripulantes o los supernumos? ?Alguien con un arma? ?O Kate habria escapado y se habria hecho con un arma de la que el no sabia nada? Levanto la cabeza unos centimetros intentando ver al pistolero y volvio a bajarla rapidamente cuando otro disparo dio contra el mastil de la radio, por encima de el. ?Por que Al no hacia nada? A menos que esta fuera la traicion que se habia temido.

Tenia que averiguarlo. Se arrastro hacia la barandilla y grito:

– Eh, Al, soy yo, Dave. ?Quien cono esta disparando?

Se produjo un breve y, segun le parecio a Dave, ominoso silencio. Luego Al pregunto:

– ?Eres tu, Dave?

– Claro que soy yo, imbecil. ?Quien joder creias que era?

– ?Que cono estas haciendo ahi abajo? Pensaba que era un chismoso que sacaba la nariz en lugar de quedarse donde debia.

Dave se puso de pie. Arrancandose furioso el respirador, y empezo a caminar por el flanco del buque.

– Podias haberme matado, cabron, hijo de puta.

Dave espero a estar a bordo del Britannia de nuevo antes de decir nada mas. Al habia dejado la pistola en la cocina a fin de no irritar mas a Dave. Pero, por lo demas, no veia necesidad alguna de disculparse.

– ?Como mierda se supone que iba a saber que eras tu?

– Te dije que no bebieras mientras tomaras ese medicamento, ?no? Joder, podias haberme matado.

– Te metes en el agua por este lado y sales al otro extremo del jodido barco. ?Que crees que soy? ?Un jodido telepata? ?Parezco mister Spock? Como es natural, supuse que este era el barco al que querias volver, ya que era desde donde te habias ido y se supone que es el vehiculo donde vamos a huir llevandonos millones de dolares en billetes.

Al senalo las bolsas de deporte, rebosantes de dinero, que ahora llenaban la sala del barco y cubrian la cubierta, como si Dave necesitara que se lo recordaran.

– Lo que yo haya bebido -dijo- no tiene nada que ver con que tu sentido de la direccion este tan disperso por todas partes ni con que resulte que acabas nadando de un extremo al otro de este cono de puerto deportivo -Al fruncio el ceno y senalo la muneca de Dave-. Eh, tu reloj ha desaparecido. Y tienes sangre en la pierna.

Dave miro la pantorrilla que sangraba. Debia habersela aranado al saltar por la escala huyendo de los dientes de sable de la barracuda.

– ?Que cono te ha pasado alla abajo? -pregunto Al.

Dave sacudio la cabeza como si ni el mismo pudiera creer del todo lo que habia sucedido. Empezo a soltar las amarras que sujetaban el Britannia al flanco de babor del Duke.

– Una jodida version de Tiburon; eso es lo que ha pasado. Habia una maldita barracuda alla abajo. Por lo menos tenia dos metros o mas.

Al se mostro impresionado.

– Tan grande como mi polla, ?eh? Eso es un pez de la hostia.

– ?Pez? Era un monstruo prehistorico. Todo dientes y aletas. Estaba mas acojonado que la leche. Tengo suerte de estar aqui con los dos brazos y las dos piernas -Tiro los cables y luego se miro la muneca desnuda-. Se zampo mi reloj. ?Puedes creertelo?

– En cuestion de gustos…

– Un reloj de cinco mil dolares.

– Puedes comprarte siete como ese cuando vuelvas a casa. Uno para cada dia de la semana.

– Si, eso es verdad, ?eh? Puedo hacerlo, ?no? -Dave indico con un gesto las amarras de popa-. Sueltalo de popa, ?quieres? Y salgamos de aqui antes de que pase algo mas.

– Ya te dije que nadar era peligroso -dijo Al riendose entre dientes-. La tia aquella de Tiburon, la que se bana en cueros al principio de la pelicula… todo el mundo sabe que su culo va a acabar siendo la cena del tiburon. Tio, en cuanto vi aquella jodida pelicula, supe que no volveria a meter la polla en agua salada por nada. Lo que vimos en Costa Rica, ponlo por triplicado. El mar es un mal vecino. Es como Overtown por la noche y tu eres un turista de mierda, al volante de un enorme coche blanco alquilado, que lleva «capullo» escrito en el parabrisas trasero. Con la radio en marcha, tirando el dinero por ahi, haciendo un monton de ruido, pasandolo bien, sin preocupacion alguna. Pero pidiendo a gritos que te raje el culo algun negro con un cuchillo. ?Tiburones? ?Barracudas? Es lo mismo.

Kate casi no podia creerlo cuando, gimiendo de dolor y con la muneca en carne viva, logro sacar una mano de las esposas. Arrancandose el esparadrapo que le tapaba la boca bebio rapidamente un vaso de agua y luego uso el vater. Estaba a punto de salir a cubierta cuando oyo los disparos. El sonido hizo brotar una sonrisita amarga en sus labios pegajosos. Seguian a bordo. Y si seguian a bordo, eso queria decir que habia una oportunidad de detenerlos. Detenerlo. No le importaba mucho el otro tipo. Ni las drogas. Iba tras Dave.

Subio con cautela las escaleras y fue arrastrandose hasta la timonera para encontrarse con que la radio habia desaparecido. Cogiendo los prismaticos de la consola de control, se arrodillo al lado de la ventana y barrio el barco en busca de alguna senal de Dave o de su socio. Lo encontro enseguida, andando rapidamente a lo largo del lado de babor hacia la popa del buque. Llevaba un traje de neopreno y parecia cabreado, como si algo no hubiera salido segun los planes. Luego vio como subia a bordo del Britannia y empezaba a discutir con Al.

– Cabron -murmuro-. ?Te crees que puedes joderme a mi y a mi operacion y salirte con la tuya?

Decidio que ya era bastante malo ser un traficante de drogas, pero robar las drogas de otro era algo totalmente despreciable. Probablemente habian acordado un encuentro en alta mar. Un gran mercante. Bueno, sobre eso si que podia hacer algo. Si lograba encontrar una sola radio que funcionara en todo el buque, podia establecer contacto con el submarino frances. Ademas, era probable que el submarino estuviera ya muy cerca del lugar acordado con el Duke y con suerte veria lo que pasaba y se acercaria para interceptar al Britannia.

Lo minimo que podia hacer era retardar su partida. Pero, ?como iba a hacerlo sin armas? Quizas pudiera embestir el barco de Dave. Hundirlo. Y hundirse ella al mismo tiempo. Hundir a Dave quizas habria sido menos arriesgado si hubiera un barco con algun tipo de arma, como las ametralladoras de 25 milimetros que habia a bordo de una de las lanchas patrulleras de los guardacostas que capitaneaba Sam Brockman. No es que ahora Sam le fuera de ninguna utilidad. Ni Kent Bowen. No quedaba tiempo para averiguar el resto de la combinacion de la caja fuerte a bordo del Juarista para sacar las llaves de las esposas y soltarlos a los dos. De todos modos, Bowen no seria mas que un estorbo. Cuanto mas lo pensaba, mas convencida estaba de que era mejor que Bowen no estuviera por medio. Las cosas no podian ponerse peor de lo que estaban para su futuro en el FBI. Encontrar la tripulacion y liberarla parecia una apuesta mejor.

Kate se arrastro hasta la cubierta, subio por el flanco del muelle y corrio hasta el bloque de alojamientos. A sus espaldas oyo un sonido que le hizo pensar que quizas contara con un poco mas de tiempo del que creia. Parecian tener problemas para poner en marcha las maquinas del Britannia. Habian petardeado y luego habian quedado mudas. El ruido le recordo los dos canones de Jellicoe y, de repente, le parecio ver una forma de volver a participar en el juego. ?No habia alardeado el capitan de disparar los canones una vez al ano para celebrar el nacimiento de Nelson? La excentricidad de Jellicoe podia proporcionarle lo que necesitaba para detener a Dave. Si conseguia liberar al capitan y a su tripulacion a tiempo, claro.

– ?Por que no arranca? -pregunto Al.

Dave hizo un gesto.

– Que me aspen si lo se.

Giro de nuevo la llave de contacto, escuchando atentamente el sonido que hacia y luego miro el indicador de combustible. Si la aguja no hubiera senalado que llevaban los depositos llenos, habria dicho que se habian quedado sin combustible. Exasperado, sacudio la cabeza y probo de nuevo. Nada.

– Puede que una bala perdida diera contra algo -sugirio Al-. Una calibre 44 atraviesa directamente a la gente. Debe de haber agujereado algo importante.

– Puede. Voy abajo a echar una mirada.

– Date prisa.

La sala de maquinas estaba a popa, separada del camarote principal donde estaban los dos cuerpos por una

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