mampara hermetica. Por suerte, Dave no tenia que atravesar el camarote para llegar hasta alli; solo bajar por unas estrechas escaleras y abrir las dobles puertas. Una vez dentro de la sala de maquinas, se arrodillo al lado de uno de los motores Detroit diesel. Un examen rapido de la tuberia por la que llegaba el combustible le revelo que no habia combustible alguno. Dave abrio el tanque e ilumino su interior con la linterna. Estaba lleno.
– Tiene que haber algo que bloquea el conducto -dijo cuando Al aparecio en el umbral. Comprobo la conduccion del segundo motor y fruncio el ceno-. No es posible que los dos esten bloqueados. La bomba de combustible debe de haberse estropeado.
– Mierda -dijo Al golpeando rabioso con el puno en la pared-. Mierda.
De repente a Dave le parecio recordar algo que Kate habia dicho en la fiesta. Algo sobre los impulsores. Si se estropeaban tambien se estropeaban la bomba y el motor. Salvo que habia dos motores, dos bombas y dos conjuntos de impulsores. ?Que probabilidades habia de que los dos impulsores se averiaran a un tiempo? Dos de cada cosa, salvo el deposito de combustible. Habia un unico deposito. El problema tenia que estar alli.
– Me parece que sera mejor que nos hagamos con otro barco -dijo Al-. Y yo que pensaba que ya nunca mas tendria que acarrear bultos durante el resto de mi vida.
– Un momento -dijo Dave-. Se me ocurre una idea.
Subio de nuevo a la cubierta y volvio al cabo de poco con un bichero.
– Es solo una posibilidad -explico, metiendo el extremo del mango en el deposito y removiendolo -, pero podria resultar – Inmediatamente el dorado combustible empezo a llenar los dos tubos de plastico transparente. Dave sonrio-… Hijo de puta.
– ?Que?
– Hay algo escondido en el deposito. Lo noto al final del palo. Algo blando y pastoso. No es duro como el fondo. Parece una especie de trapo. O puede que una bolsa -De repente supo que podia ser lo que habia al extremo del bichero-. Claro. Estos depositos deben de estar llenos de narcoticos. Por eso estaban tan nerviosos, Al. Este es el barco que vigilaban los federales.
– ?No habias dicho que vigilaban al capitan Jellicoe?
– El tambien debe de estar metido en esto -dijo Dave, improvisando-. Lo mas probable es que una de las bolsas se soltara durante la tormenta y bloqueara la salida de combustible. Mira, lo mejor sera que te quedes aqui con el bichero por si vuelve a pasar. Si el motor se para, mueve el palo asi, pero no demasiado fuerte. Si la bolsa se rompe el motor recibira un chute de lo que sea esta mierda. Cocaina, probablemente. Y eso sera como una sobredosis. No hay inyeccion de adrenalina que pueda remediar esa clase de viaje.
– De acuerdo -dijo Al-. Bueno, ?podemos largarnos de aqui de una puta vez?
– Alla vamos.
Kate no habia bajado nunca a la sala de maquinas del
Al decirle donde habia encerrado a la tripulacion, Dave le habia ahorrado algo de tiempo. Si, como le habia dicho, la tripulacion podia liberarse en solo un par de horas, entonces quizas no hubiera tomado ninguna precaucion para evitar que alguien los soltara desde fuera.
Aun antes de llegar al final de las escaleras oyo que alguien golpeaba una puerta. Tenia que ser la tripulacion. Al llegar a la puerta del taller, cogio una llave inglesa, golpeo por su parte y chillo:
– Capitan Jellicoe. FBI. Voy a tratar de sacarlos de ahi.
Escucho durante unos segundos y oyo la voz de Jellicoe. Cuando el acabo de hablar, tiro la llave inglesa y, riendo, miro arriba y abajo de la puerta de acero.
Solo estaba cerrada con el cerrojo.
De vuelta en la timonera del
Cuando los motores empezaron a acelerar y el
Al salio a toda velocidad de la sala de maquinas en el momento en que la bala de canon caia al mar sin causar dano alguno.
– ?Has visto eso? Ese lunatico hijo de puta se cree que es el jodido pirata rojo -dijo con voz entrecortada.
Haciendo girar el volante, Dave dio un brusco cambio a estribor y acelero a toda maquina, tratando de poner la maxima distancia entre el barco y el canon del buque.
– Creo que se ve mas bien como una especie de agente defensor de la ley y el orden -dijo gritando.
El canon disparo de nuevo. Esta vez la bala cayo lo bastante cerca para enviar una nube de espuma por encima de la proa.
– Por los clavos de Cristo -dijo Al-. Esa casi nos da.
Con gran sorpresa por su parte, Dave estallo en carcajadas.
– ?Que te divierte tanto? -pregunto Al.
– Han fallado, ?no?
– Si uno de esos cagarros de plomo nos alcanza, no creo que te haga tanta gracia. Por si lo has olvidado, el papel moneda no es impermeable.
– Tranquilo, Al. No es el
Pero Al no estaba de humor para calmarse.
– Ya arreglare yo a esos cabrones -rugio y, subiendose encima de los sacos de dinero, agarro su metralleta, la cargo y la apunto a las figuras que estaban de pie en la proa del
Dave no tenia tiempo de decir nada. Lo ultimo que queria era que muriera nadie mas, y mucho menos Kate. Y Al no estaba de humor para hacerle caso. Lo unico que podia hacer era virar fuerte a babor y luego de nuevo a estribor, haciendo que Al perdiera el equilibrio y rebotara de un lado al otro de la cubierta de proa, disparando la metralleta al aire de forma inofensiva. Cuando Al se levanto de la cubierta, el
– ?Por que cono lo has hecho?
– Una accion evasiva. Un zigzag.
– Iba a matar a ese maricon ingles, hijo de puta.
– Veamos, ?por que querria alguien con tus indudables ventajas hacer algo asi? Un hombre tan rico como tu. Las armas ya no son una solucion. A partir de ahora, si quieres dejar algo claro, echas mano de la cartera, no de la pistola. Y recuerda, es el grueso lo que cuenta.
Al sonrio, cuando empezo a comprender que ahora poseia una enorme fortuna.
– Joder, tienes razon. Soy rico ?eh? Cono, puede que me deje crecer las unas y el pelo de verdad y que almacene mi mierda en botellitas como aquel otro tio multimillonario. El que se invento las tetas de Jane Russell.
– Howard Hugues.
– Eso.
– Al, puedes hacer todo lo que te pase por los huevos ahora que eres rico. Pero en este preciso momento te necesito abajo, listo para remover el combustible. Si oyes que los motores tartamudean, le das la vuelta a la cuchara.
