Al llegar a Steglitz, encendio un cigarrillo y se quedo mirando por la ventanilla.

– Para -dijo bruscamente.

– ?Que?

– Que pares.

Pare el coche cerca del ayuntamiento, en la esquina de Schlossstrasse, y empece a disculparme dando por sentado que la habia ofendido sin querer. Todavia no habia apagado yo el motor cuando ya habia salido ella del coche y echaba a andar energicamente por donde habiamos venido. La segui.

– ?Oye, lo siento! -dije-. A lo mejor todavia puedes escribir el articulo. Si encuentras a Joey, tio y entrenador de Isaac Deutsch, a lo mejor habla. Podrias contar su historia, no seria un mal punto de vista: a los judios se les prohibe competir en las Olimpiadas, pero a uno le dan trabajo ilegalmente en la construccion del estadio y aparece muerto. Podria ser un buen articulo.

No parecia que me escuchase y me horrorizo bastante ver que se dirigia hacia un nutrido grupo de hombres de las SA y las SS que rodeaban a un hombre y una mujer vestidos de civiles. La mujer era rubia, de veintitantos anos; el hombre era mayor y judio. Lo supe porque llevaba un cartel colgado del cuello, como ella. El cartel del hombre decia: soy un sucio judio que lleva ninas alemanas a su habitacion. El de la joven decia: ?yo voy a la pocilga de este puerco y me acuesto con un judio!

Antes de que pudiese yo evitarlo, Noreen tiro el cigarrillo, saco una Baby Brownie de su gran bolso de piel y, mirando por el pequeno telemetro, saco una fotografia de la lugubre pareja y los sonrientes nazis.

Le di alcance e intente agarrarla del brazo, pero se deshizo de mi con furia.

– No es buena idea -le dije.

– Tonterias. Los obligan a ponerse esos carteles para que la gente se fije en ellos. Y eso es exactamente lo que he hecho.

Paso el carrete y volvio a enfocar al grupo.

Un SS me grito:

– ?Oiga, Bubi, dejela en paz! Su novia tiene razon. Solo ponemos a estos cabrones de ejemplo para que la gente lo vea y tome nota.

– Eso es exactamente lo que hago, tomar nota.

Espere pacientemente a que terminase. Hasta entonces, solo habia fotografiado carteles antisemitas de los parques y algunas banderas nazis de Unter den Linden, pero yo esperaba que hacer fotos, esa otra clase de fotos, mas indiscretas, no se convirtiese en costumbre. Dudo que mis nervios hubiesen podido soportarlo.

Fuimos hacia el coche en silencio y la pareja mestiza quedo abandonada a su desgracia y humillacion publica.

– Si hubieras visto alguna vez las palizas que dan -dije-, tendrias mucho mas cuidado con lo que haces. Si quieres fotos interesantes, te llevo al monumento a Bismarck o al palacio de Charlottenburg.

Noreen guardo la camara en el bolso.

– No me trates como si fuera una turista de mierda -dijo-. La foto no es para mi album, sino para el maldito periodico. ?No lo entiendes? Una imagen asi desbanca radicalmente las afirmaciones de Avery Brundage sobre la idoneidad de Berlin para acoger las Olimpiadas.

– ?Brundage?

– Si, Avery Brundage. ?Es que no me escuchas? Ya te lo dije antes. Es el presidente del Comite Olimpico de los Estados Unidos.

Asenti.

– ?Que mas sabes de el?

– Practicamente nada, aparte de que debe de ser un autentico gilipollas.

– ?Te extranaria saber que mantiene correspondencia con tu viejo amigo Max Reles? ?Y que es propietario de una empresa de construccion de Chicago?

– ?Como lo sabes?

– Recuerda que soy detective. Una de mis funciones consiste en enterarme de cosas que no tengo por que saber.

Sonrio.

– Seras cabron. Has registrado su habitacion, ?a que si? Por eso me preguntaste anoche por el. Apuesto a que lo hiciste anoche, justo despues de la escenita del vestibulo, cuando te enteraste de que estaria ausente un rato.

– Casi aciertas, solo que antes lo segui a la opera.

– Cinco minutos de Parsifal. Me acuerdo. Conque fuiste por eso, ?eh?

– Entre sus invitados se encontraban el jefe de Deportes, Funk, de Propaganda y un tal general Von Reichenau. A los demas no los reconoci, pero apuesto a que eran nazis.

– Todos esos que has nombrado estan en el comite de organizacion de los juegos -dijo- y apuesto a que los demas tambien. -Sacudio la cabeza-. Luego volviste al Adlon y aprovechaste para registrarle la habitacion mientras estaba fuera. ?Que mas encontraste?

– Muchas cartas. Reles cuenta con los servicios de una taquimecanografa que le proporcione yo y, por lo visto, la tiene muy ocupada escribiendo a las empresas que compiten por conseguir las contratas olimpicas.

– En tal caso, seguro que saca tajada, incluso muchas tajadas, hasta del Comite Olimpico aleman.

– Cogi unas cuantas copias de carboncillo de su papelera.

– Estupendo. ?Me las dejas ver?

Cuando montamos de nuevo en el coche, se las pase. Se puso a leer una.

– Aqui no hay nada incriminatorio -dijo.

– Eso me parecio al principio.

– No es mas que una oferta de un proveedor de cemento para el Ministerio del Interior.

– Y la otra, de un proveedor de gas propano para la llama olimpica. -Hice una pausa-. ?No lo entiendes? Lo que tenemos es la copia, es decir, que la escribio la taquimecanografa del Adlon en la suite de Reles. Se supone que las concesiones solo pueden hacerse a empresas alemanas, pero el es estadounidense.

– A lo mejor ha comprado esas empresas.

– Puede. Me parece que dinero no le falta. Seguramente por eso fue a Zurich antes de venir aqui. En la habitacion tiene una bolsa con miles de dolares y francos suizos de oro, por no hablar de una metralleta. Ni siquiera en estos tiempos se necesita semejante arma para dirigir una empresa en Alemania, a menos que tengas problemas graves con los obreros.

– Tengo que pensar en todo esto.

– Yo tambien. Me da la sensacion de que nos estamos metiendo hasta el cuello en un asunto feo, pero yo tengo mucho apego al mio. Lo digo solo porque resulta que en este pais tenemos el hacha que cae y no la usan unicamente para cortar el pelo a los delincuentes, sino tambien a los comunistas, a los republicanos y seguramente a cualquiera que no le guste al gobierno. Oye, en serio, no digas una palabra de todo esto a Von Tschammer und Osten, ?de acuerdo?

– Por supuesto. Todavia no estoy preparada para que me echen de Alemania. Menos aun, desde anoche.

– Me alegro de saberlo.

– Mientras pienso en Max Reles, te dire que no esta nada mal esa idea que has tenido de buscar al tio de Isaac Deutsch y basar el articulo en lo que me cuente.

– Lo dije solo para que volvieses al coche.

– Bien, he vuelto al coche y la idea sigue siendo buena.

– Yo no estoy tan seguro. Supongamos que escribes un articulo sobre los judios que trabajan en las obras del nuevo estadio: a lo mejor consigues que los echen a todos, en cuyo caso, ?que seria de ellos? ?Como van a dar de comer a sus familias? Puede que incluso mandasen a muchos a un campo de concentracion. ?Se te habia ocurrido pensarlo?

– Desde luego que si. ?Por quien me tomas? Soy judia, no lo olvides. Nunca se me olvidan las consecuencias humanas que puede acarrear lo que escriba. Mira, Bernie, yo lo veo asi: lo que esta en juego aqui es mucho mas que el puesto de trabajo de unos cuantos centenares de personas. Los Estados Unidos son, con diferencia, el pais mas importante de cualquier olimpiada. En la de Los Angeles ganamos cuarenta y una medallas de oro, mas que cualquier otro pais. Italia fue la siguiente, con doce. Unas Olimpiadas sin los Estados Unidos no tendrian sentido,

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