– Di que puedo entrar.
Tommy hizo con el brazo un gesto exagerado, envolvente. Vio su propia mano moviendose en ultrarrapido, un pez drogado nadando en el aire por encima del suelo.
– Entra. Bienvenida a la… sucursal.
No le quedaban fuerzas para estar mas tiempo de pie. El suelo queria hacerse con el. Se volvio, se desplomo en el sofa. La chica entro, despues cerro la puerta, echo el cerrojo. El la vio como un pollo increiblemente grande, se rio de la ocurrencia. El pollo se sento en la butaca.
– ?Que pasa?
– Nada, yo solo… estas tan… amarilla.
– Ah.
La chica cruzo las manos encima de un bolso pequeno sobre las rodillas. El no se habia fijado en que lo llevaba. No. Un bolso no. Mas como un… neceser. Tommy lo miro. Uno ve un bolso. Se pregunta que habra en el.
– ?Que llevas en… eso?
– Dinero.
– Si, claro.
– ?Y que es lo que quieres comprar?
La chica abrio la cremallera del neceser y saco un billete de mil. Otro. Otro. Tres mil. Los billetes parecian ridiculamente grandes en sus manos pequenas cuando se inclino y los puso en el suelo.
Tommy resoplo:
– Pero ?esto que es?
– Tres mil.
– Si. ?Para que?
– Para ti.
– No.
– Que si.
– Sera alguna cagada de… dinero del Monopoly o algo asi, ?no?
– No.
– ?No?
– No.
– Entonces, ?por que me lo das?
– Porque quiero comprarte algo.
– Quieres comprar algo por
Tommy estiro uno de sus brazos todo lo que pudo, agarro un billete. Comprobo el tacto, lo arrugo, lo puso a contraluz y vio que llevaba la marca al agua. El mismo rey o lo que fuera que habia en el billete. Autentico.
– O sea, que no estas bromeando.
– No.
Staffan y su madre se podian quedar ahi y… Tommy sintio que se le aclaraba la cabeza. Todo esto era una locura, pero de acuerdo: tres mil. Ahi estaban. Ahora solo quedaba saber…
– ?Que es lo que quieres comprar entonces? Por esto puedes tener…
– Sangre.
– Sangre.
– Si.
Tommy dio un bufido, meneo la cabeza.
– Oye, no, lo siento. Las reservas se… han acabado. La chica estaba sentada tranquilamente en la butaca, mirandole. Ni siquiera sonrio.
– No, pero en serio -dijo Tommy-: ?que quieres?
– Tu tienes el dinero… si yo tengo un poco de sangre.
– No tengo.
– Si.
– No.
– Si.
Tommy comprendio.
– ?Estas hablando en serio? La chica senalo los billetes.
– No es peligroso.
– ?Pero… que… como?
La chica metio la mano en el neceser, saco algo. Un trozo de plastico blanco, rectangular. Lo meneo. Raspaba un poco. Entonces Tommy vio lo que era. Un paquete de cuchillas de afeitar. Lo dejo en la rodilla, saco otra cosa. Un rectangulo de color carne. Una tirita grande.
Esto
– No, dejalo ya. No comprendes que… te puedo limpiar sencillamente ese dinero, ?eh? Metermelo en el bolsillo y decirte «No, que va». ?Tres mil? No las he visto en mi vida. Eso es
La chica cerro los ojos, suspiro. Cuando los abrio de nuevo ya no parecia tan amable.
– ?Quieres o no quieres?
– ?Que vas a hacer…?, ?un corte o asi…? La chica asintio, impaciente.
Arrugo el entrecejo. El pensamiento rebotaba en su cabeza como una pelota de goma lanzada con fuerza en una habitacion, intentaba agarrarse, parar. Y se paro. Recordo. Abrio la boca. La miro a los ojos,
– ?no…?
– Pues si.
– Esto sera una broma, ?no? Escucha: largate ahora mismo. No. Ahora te largas de aqui.
– Tengo una enfermedad. Necesito sangre. Te puedo dar mas dinero si quieres.
Revolvia en el neceser, rebuscando, saco otros dos billetes de mil, los dejo en el suelo. Cinco mil.
– Por favor.
– Para que lo quieres… pero que cojones… no eres mas que una cria, tu…
– ?Tienes miedo?
– No, yo esta claro que puedo… tu tienes miedo, ?no?
