Oskar vomito por la manana y pudo quedarse en casa un dia mas. A pesar de que solo habia dormido unas horas por la noche, no era capaz de descansar. Sentia una inquietud que le desazonaba todo el cuerpo, que le hacia dar vueltas y mas vueltas por el piso. Cogia cosas, las miraba, las volvia a dejar.

Era como si hubiera algo que tenia que hacer. Algo que fuera absolutamente necesario que hiciera. Pero no podia saber que era.

Por un momento creyo que era eso cuando quemo los pupitres de Jonny y de Tomas. Despues penso que era eso cuando dejo el dinero a Tommy. Pero no era eso. Era otra cosa.

Una gran representacion teatral que ya habia terminado. Ahora daba vueltas al escenario vacio y sin luces recogiendo lo que se habia quedado olvidado. Aunque habia otra cosa… Pero ?que?

Cuando llego el correo a eso de las once habia una sola carta. Le dio un vuelco al corazon cuando la recogio, le dio la vuelta.

Era para su madre. En la esquina superior, a la derecha, llevaba el membrete Distrito escolar Angby Sur. La rompio en pedazos, sin abrirla, tiro los trozos de papel al servicio. Se arrepintio. Demasiado tarde. No le preocupaba lo que pudiera poner en ella, pero habria mas complicaciones si actuaba de esa manera que si dejaba las cosas como estaban.

Pero no tenia importancia.

Se desnudo, se puso su albornoz. Permanecio ante el espejo de la entrada, observandose a si mismo. Haciendo como si fuera otra persona. Inclinandose para besar el cristal del espejo. Justo en el momento en que sus labios rozaron la fria superficie, sono el telefono. Y casi sin pensar levanto el auricular.

– Si, soy yo.

– Si.

– Hola, soy Fernando.

– ?Que?

– Si. Avila. El maestro Avila.

– Ah, si. Hola.

– Solo queria saber si… vas a venir hoy a entrenar.

– Estoy… un poco enfermo.

Se quedo en silencio al otro lado. Oskar podia oir la respiracion del maestro. Uno. Dos. Luego:

– Oskar: si lo has hecho o no, a mi no me importa. Si te apetece hablar, hablamos. Si no lo deseas, no lo hacemos; pero quiero que vengas a entrenar.

– Y eso… ?por que?

– Porque Oskar, no puedes quedarte como snigeln, ?como se dice…?, el caracol. En el caparazon. Si no estas enfermo, enfermaras. ?Estas enfermo?

– … Si.

– Entonces necesitas entrenamiento fisico. Te vienes esta tarde.

– ?Y los otros?

– ?Los otros? ?Que pasa con los otros? Si se meten contigo, les doy un bufido y dejaran de hacerlo. Pero no lo haran. Alli toca entrenar. Oskar no contesto.

– ?Estas de acuerdo? ?Vendras?

– Si…

– Bien. Nos vemos.

Oskar colgo el auricular y le volvio a rodear el silencio. No queria ir a entrenar. Pero queria ver al maestro. Tal vez podia ir un poco antes, ver si estaba alli. Luego, volver a casa cuando empezara.

No es que Avila fuera a aceptar eso, pero…

Dio otras cuantas vueltas por el piso. Preparo la bolsa para ir a entrenar, mas que nada por tener algo que hacer. Menos mal que no le habia pegado fuego al pupitre de Micke, porque Micke podia estar entrenando. Aunque a lo mejor habia ardido tambien, puesto que estaba al lado del de Jonny. ?Cuanto se habria quemado en realidad?

?A quien se lo podia preguntar…?

Hacia las tres volvio a sonar el telefono. Oskar dudo antes de cogerlo, pero despues de aquel rayo de esperanza que habia sentido tras ver la carta, ya no podia dejar de contestar.

– Si, soy Oskar.

– Hola, soy Johan.

– Hola.

– ?Como estas?

– Regular.

– ?Hacemos algo esta tarde?

– ?A que hora… entonces?

– Si… pues a las siete, o asi.

– No, a esa hora voy a… entrenar.

– ?Ah, si? Bueno. Lo siento. Adios.

– ?Johan?

– ?Si?

– He… oido que ha habido fuego. En la clase. ?Ha sido mucho… lo que se ha quemado?

– No. Algunos pupitres, solo.

– ?Nada mas?

– Noo… unos pocos… papeles y eso.

– Bueno.

– Tu pupitre se libro.

– Si. Bien.

– Vale. Adios.

– Adios.

Oskar colgo el telefono con una sensacion extrana en el estomago. Habia creido que todos sabian que habia sido el. Pero no habia sonado asi al hablar con Johan. Y, ademas, su madre le habia dicho que era mucho lo que se habia quemado. Pero claro, puede que ella hubiera exagerado.

Oskar prefirio creer a Johan. Puesto que el lo habia visto.

– ?Uf! Pues…

Johan colgo el auricular mirando indeciso alrededor. Jimmy meneaba la cabeza, expulsando el aire a traves de la ventana de la habitacion de Jonny.

– Es lo peor que he oido.

Con voz apenada dijo Johan:

– No es tan facil.

Jimmy se volvio hacia Jonny, que estaba sentado en su cama dando vueltas entre los dedos a una borla de la colcha de la cama.

– ?Que es lo que ha pasado? ?La mitad de la clase ha ardido? Jonny asintio.

– Todos en la clase le odian.

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