mientras introducian la droga. Es cierto que tampoco habia ninguna foto de los libaneses, pero no hacia falta. Ya sabe uno como parecen los libaneses. Arabes. No digas mas.

Se especulo con la idea de que el asesino fuera tambien un extranjero. Era muy posible. ?No tenian alguna especie de rituales de sangre en esos paises arabes? El islam. Mandaban a sus hijos con una cruz de plastico, o lo que fuera, al cuello. Para desactivar las minas, segun decian. Gente cruel. Iran, Irak. Los libaneses.

Pero el lunes la policia dio a conocer un retrato robot del asesino que alcanzo a salir en los periodicos de la tarde. Una nina lo habia visto. Se habian tomado su tiempo, habian sido prudentes al reproducir la imagen.

Un sueco normal y corriente. Con un aspecto parecido al de un fantasma. La mirada vacia. Todos estuvieron de acuerdo en que ese era exactamente el aspecto de un asesino. Ningun problema para imaginarse aquella cara tipo mascara llegando sigilosamente a la hondonada y…

Todos los de Vasterort que se parecian al retrato robot tuvieron que soportar largas y escrutadoras miradas. Se iban a casa a mirarse en el espejo, pero no encontraban ni el mas minimo parecido. Por la noche, en la cama, pensaban si no deberian cambiar de aspecto al dia siguiente, claro que a lo mejor eso podria parecer sospechoso.

No habian tenido ninguna necesidad de estar preocupados. La gente iba a tener otra cosa en que pensar. Suecia iba a convertirse en otro pais. Una nacion ultrajada. Esa era la palabra que se usaba todo el tiempo: ultraje.

Mientras los que se parecen al retrato robot estan acostados en sus camas pensando en un nuevo peinado, un submarino sovietico ha quedado encallado muy cerca de Karlskrona. Sus motores rugen y retumban en todo el archipielago intentando salir de alli. Nadie sale para averiguar nada.

Lo van a descubrir por casualidad el miercoles por la manana.

Miercoles 28 de Octubre

La escuela era un hervidero de comentarios a la hora de la comida. Un profesor lo habia oido en la radio durante el recreo, lo habia contado en clase y en el recreo de la comida lo sabia todo el mundo. Habian llegado los rusos.

El gran tema de conversacion entre los chicos durante la ultima semana habia sido el asesino de Vallingby. Varios lo habian visto, alguno aseguraba incluso que habia sido atacado por el.

Habian visto al asesino en cada tipo raro que paso cerca de la escuela. Cuando en el patio aparecio un hombre mayor con la ropa manchada, los chicos corrieron gritando a esconderse dentro. Los mas gallitos se armaron con palos de hockey, preparados para cargarselo. Por fortuna, alguien reconocio al hombre como uno de los borrachines de la plaza. Lo dejaron marchar.

Pero ahora eran los rusos. No se sabia mucho de los rusos. Estaban una vez un aleman, un ruso y Bellman. En hockey eran mejores. Se llamaban la Union Sovietica. Ellos y los americanos eran los que hacian viajes al espacio. Los americanos habian fabricado la bomba de neutrones para protegerse de los rusos.

Oskar estaba discutiendo el asunto con Johan en el recreo de la comida.

– ?Crees que los rusos tienen tambien la bomba de neutrones?

Johan se encogio de hombros.

– Seguro. A lo mejor tienen una en ese submarino.

– ?No hay que tener aviones para tirar bombas?

– No. Las tienen en cohetes que vuelan sin mas adonde sea.

Oskar alzo la vista al cielo.

– ?Y se pueden llevar en un submarino?

– Es lo que tiene. Se pueden llevar donde se quiera.

– Las personas mueren y a las casas no les pasa nada.

– Exacto.

– Me pregunto que pasara con los animales. Johan reflexiono un momento.

– Seguro que se mueren tambien. Por lo menos los grandes.

Estaban sentados en el borde de la arena donde no jugaba ningun nino pequeno en aquel momento. Johan cogio una buena piedra y la tiro haciendo saltar la arena.

– ?Pum! Todos muertos.

Oskar cogio una piedra mas pequena.

– ?No! ?Ahi queda un superviviente! ?Pshiuuu! ?Misil en la espalda!

Tiraron piedras y chinas, asolaron todas las ciudades de la tierra hasta que oyeron una voz detras de ellos.

– ?Que cojones estais haciendo?

Se dieron la vuelta. Jonny y Micke. Era Jonny el que habia hablado. Johan tiro la piedra que tenia en la mano.

– Nada. Solo estabamos…

– No te he preguntado a ti. ?Cerdo? ?Que estabais haciendo?

– Tirando piedras.

– ?Por que?

Johan se habia echado para atras, estaba ocupado atandose los cordones.

– Porque… nada.

Jonny miro hacia la arena y extendio el brazo de tal manera que Oskar se estremecio.

– Aqui juegan los ninos pequenos. ?Es que no lo entiendes? Estas estropeando la arena.

Micke meneaba la cabeza apenado.

– Pueden caerse y darse en las piedras.

– Cerdo, ya puedes quitar ahora mismo esas piedras.

Johan estaba todavia ocupado con los zapatos.

– ?Me has oido? Que quites ahora mismo esas piedras.

Oskar se quedo parado, no sabia que postura adoptar. Estaba claro que a Jonny la arena le importaba un bledo. No era mas que lo de siempre. Tardaria por lo menos diez minutos en quitar todas las piedras que habian tirado, Johan no iba a ayudar. Sonaria la campana de entrada de un momento a otro.

– No.

La palabra surgio de sus labios como una revelacion. Como cuando alguien pronuncia por primera vez la palabra «dios», refiriendose realmente a… Dios.

Ya se habia visto quitando piedras despues de que los demas hubieran entrado, solo porque lo decia Jonny. Pero era otra cosa tambien. En la arena habia un tobogan parecido al que habia en el patio de Oskar.

Oskar nego con la cabeza.

– ?Pero que dices?

– No.

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