uno lo veia?
Habia empezado una nueva historia sobre una reunion familiar que habia tomado un rumbo inesperado cuando oyo abrirse la puerta del sotano. Cerro la revista, la puso en su sitio debajo del cojin y no supo que hacer consigo mismo. Se le hizo un nudo en la garganta, no se atrevia ni a respirar. Pasos en el pasillo.
Se abrazo desesperadamente las rotulas, apretando los dientes hasta hacerse dano en las mandibulas. La puerta se abrio. Fuera estaba Tommy guinandole un ojo.
– ?Pero que cojones?
Oskar queria decir algo, pero tenia las mandibulas bloqueadas. Siguio alli de rodillas en medio de la alfombra a la luz de la puerta, haciendo esfuerzos para tomar aire por la nariz.
– ?Que cojones haces aqui? ?Y que has hecho?
Sin mover apenas las mandibulas, Oskar logro decir:
– … nada.
Tommy entro en el trastero, se inclino sobre el.
– En la mejilla, me refiero. ?Que te has hecho ahi?
– Yo… nada.
Tommy meneo la cabeza, enrosco la bombilla hasta que se encendio la luz y cerro la puerta. Oskar se puso de pie en medio de la habitacion con los brazos rigidos a lo largo del cuerpo, sin saber que hacer. Dio un paso hacia la puerta. Tommy se dejo caer en la butaca con un suspiro, senalo el sofa.
– Sientate.
Oskar se sento en el cojin de en medio, en el que no habia nada debajo. Tommy permanecio en silencio unos instantes observandolo. Luego dijo:
– Bueno. Cuentamelo entonces.
– ?El que?
– Lo que te ha pasado en la mejilla.
– … yo… solo…
– Te ha pegado alguien, ?no? ?No?
– … si…
– ?Por que?
– No lo se.
– ?Como? ?Solo te pegan, sin motivo?
– Si.
Tommy asintio con la cabeza, recogio algunos hilos sueltos que estaban colgando de la butaca. Saco una caja de tabaco en pasta y se puso una bolsita bajo el labio superior, le tendio la caja a Oskar.
– ?Quieres?
Oskar nego con la cabeza. Tommy se volvio a guardar la caja, coloco bien la bolsita con la lengua y se echo hacia atras en la butaca, se puso las manos entrelazadas sobre el estomago.
– Bueno. ?Y entonces que estas haciendo aqui?
– No, solo iba a…
– ?Mirar tias? ?Eh? Porque tu no esnifas. Ven aqui. Oskar se levanto, se acerco a Tommy.
– Acercate mas. Echame el aliento.
Oskar hizo lo que le mando y Tommy asintio, senalando el sofa le dijo Oskar que se sentara otra vez.
– Tienes que mandar a la mierda esto, ?me oyes?
– Yo no he…
– No, no lo has hecho. Pero tienes que mandarlo a la mierda, ?me oyes? No es bueno. La pasta de tabaco es buena. Pruebala. -Hizo una pausa-. Bueno. ?Vas a estar ahi toda la tarde mirandome? -Hizo un gesto hacia el cojin que tenia Oskar al lado-. ?No vas a leer un poco mas?
Oskar nego con la cabeza.
– Bueno, hombre. Pues vete a casa entonces. Los otros estan a punto de llegar y no se alegraran de encontrarte a
Oskar se levanto.
– Y esto… -Tommy le miraba, meneando la cabeza, lanzo un suspiro-. No, no era nada. Vete a casa ahora. No vengas aqui mas. Oskar asintio, abrio la puerta. Alli se detuvo.
– Perdon.
– Esta bien. Solo que no vengas mas aqui. Oye, otra cosa: ?el dinero?
– Lo tendre manana.
– Vale. Otra cosa. Te he conseguido una cinta con
Oskar asintio. Noto como le crecia el nudo en la garganta. Si se quedaba un poco mas iba a empezar a llorar. Asi que solo susurro:
– Gracias -y se fue.
Tommy siguio sentado en su butaca, absorbiendo el tabaco y mirando las pelusas que se amontonaban debajo del sofa.
Oskar seguiria cobrando hasta que terminara noveno. Era el tipico. A Tommy le habria gustado hacer algo, pero una vez que ha empezado no hay manera de pararlo. Nada que hacer.
Saco un encendedor del bolsillo, se lo puso en la boca y dejo salir el gas. Cuando empezo a notar el frio en el paladar retiro el encendedor, lo encendio y expulso el aire.
Una bocanada de fuego en la cara. No le hizo gracia. Se sentia inquieto; se levanto y dio algunos pasos por la alfombra. Las pelusas se arremolinaban a su paso.
?Que cojones hace uno?
Midio los pasos de la alfombra, imaginando que era una carcel. Uno no sale. Donde te han sentado, ahi te quedas, bla, bla. Blackeberg. Deberia largarse de aqui, hacerse… marinero o algo. Lo que fuera.
Habia un cepillo que no se usaba casi nunca apoyado contra la pared. Lo cogio, empezo a barrer. El polvo le entraba por la nariz. Cuando habia barrido un poco se dio cuenta de que no habia ningun recogedor. Barrio el monton del polvo debajo del sofa.
Mejor un poco de mierda en un rincon que un puro infierno.
Hojeo una revista porno, la volvio a dejar en su sitio. Dio vueltas a su bufanda alrededor del cuello y tiro hasta que sintio que la cabeza le iba a estallar. Solto. Se levanto, dio unos pasos por la alfombra. Cayo de rodillas, rezando.
A las cinco y media llegaron Robban y Lasse. Tommy se encontraba entonces recostado en la butaca como si no hubiera ningun problema en el mundo. Lasse se mordia los labios, parecia nervioso. Robban sonrio con cona dando unas palmaditas a Lasse en la espalda.
– Lasse necesita otro radiocasete.
Tommy alzo las cejas.
– ?Eso por que?
