– Lasse, cuentaselo.

Lasse resoplo, no se atrevia a mirar a Tommy a los ojos.

– Esto… es un chico del trabajo…

– ?Que quiere comprar?

– Mmm.

Tommy se encogio de hombros, se levanto de la butaca y rebusco la llave del refugio en el relleno. Robban parecia decepcionado, habia contado con una buena bronca, pero Tommy pasaba. Lasse podia gritar: ?SE VENDEN OBJETOS ROBADOS! en los altavoces del trabajo si queria. No pasaba nada.

Tommy aparto a Robban y salio al pasillo, abrio el candado, saco la cadena de la rueda y se la tiro a Robban. La cadena resbalo en las manos de Robban y chirrio contra el suelo.

– ?Que te pasa? ?Estas picado o que?

Tommy meneo la cabeza, giro la rueda y empujo la puerta. El tubo fluorescente del refugio estaba roto, pero la luz que llegaba del pasillo era suficiente para ver las cajas de carton apiladas a lo largo de una de las paredes. Tommy saco una caja con un radiocasete y se la dio a Lasse.

– Que te diviertas.

Lasse miro indeciso a Robban, como para que le ayudara a interpretar el comportamiento de Tommy. Robban hizo una mueca que podia significar cualquier cosa; se volvio hacia Tommy, que estaba cerrando de nuevo.

– ?Has oido algo mas de Staffan?

– No -Tommy hizo chascar el candado y lanzo un suspiro-. Manana ire a su casa a comer. Ya veremos.

– ?A comer?

– Si. ?Que pasa?

– No, nada. Yo creia que los maderos iban a base de… gasolina o algo asi.

Lasse respiro aliviado, contento de que la tension en el ambiente se hubiera aligerado.

– Gasolina…

Habia mentido a su madre. Y ella le habia creido. Ahora estaba echado en la cama y se sentia mal.

Oskar. Ese del espejo. ?Quien era? Le pasan un monton de cosas. Cosas malas. Cosas buenas. Cosas raras. Pero ?quien es? Jonny lo mira y ve al Cerdo al que tiene que pegar. Su madre lo mira y ve su Corazon mio al que nada malo puede ocurrirle.

Eli lo mira y ve… ?que ve?

Oskar se volvio hacia la pared, hacia Eli. Las dos figuras miraban escondidas entre el ramaje. Tenia aun la mejilla dolorida e hinchada, habia empezado a hacerse una costra en la herida. ?Que le iba a decir a Eli si salia aquella tarde?

Estaba relacionado. Lo que le iba a decir dependia de lo que el fuera para ella. Eli era nueva para el y por eso tenia la posibilidad de ser otro, de decirle cosas diferentes de las que decia a los demas.

?Como hace uno en realidad? ?Para conseguir gustarle a otro?

El reloj que habia sobre el escritorio marcaba las siete y cuarto. Miro el ramaje intentando encontrar nuevas figuras: habia encontrado un duendecillo con el sombrero apuntado y un troll boca abajo cuando se oyeron unos golpecitos en la pared.

Toc-toc-toc.

Unos golpes suaves. El contesto golpeando. Toc-toc-toc.

Espero. Tras un par de segundos, nuevos golpes. Toc-toctoctoc- toc.

El completo los dos que faltaban: toc-toc. Espero. No hubo mas golpes.

Cogio el papel con el alfabeto Morse, se puso la cazadora, dijo adios a su madre y bajo al parque. No habia alcanzado a dar mas que unos pasos cuando se abrio el portal de Eli y esta salio. Llevaba unas deportivas, vaqueros y una sudadera negra en la que ponia Star Wars con letras plateadas.

Primero penso que se trataba de su propia sudadera; el tenia una exactamente igual y la habia llevado puesta hacia dos dias, estaba en el cesto para lavar. ?Habia ido ella y se habia comprado una igual solo porque el la tenia?

– Hei.

Oskar abrio la boca para soltar el «hola» que llevaba preparado, pero la cerro. La volvio a abrir para decir «Hei», se arrepintio y dijo «Hola» de todas formas.

Eli fruncio el ceno.

– ?Que te ha pasado en la mejilla?

– Bueno, me he… caido.

Oskar siguio bajando hacia el parque, Eli lo seguia. Paso por delante del tobogan, se sento en un columpio. Eli se sento en el de al lado. Se columpiaron en silencio un rato.

– Te lo ha hecho alguien, ?verdad?

Oskar se columpio otro poco.

– Si.

– ?Quien?

– Unos… companeros.

– ?Companeros?

– Unos de mi clase.

Oskar se impulso con fuerza, cambio de tema.

– ?A que escuela vas tu?

– Oskar.

– ?Si?

– Para un poco.

Paro con los pies, se quedo mirando al suelo.

– Si, ?que pasa?

– Tu…

Ella alargo el brazo, le cogio la mano, y el se paro del todo y miro a Eli. Su cara apenas era una silueta contra la ventana iluminada que habia detras de ella. Naturalmente no eran mas que figuraciones suyas, pero le parecia que los ojos de Eli lucian. De todos modos eran lo unico que podia ver claramente de su cara.

Con la otra mano le toco la herida, y lo extrano ocurrio. Alguien, una persona mucho mas mayor y mas dura que ella se abrio paso desde su interior. Un escalofrio le recorrio a Oskar la espalda, como si hubiera mordido un helado de hielo.

– Oskar. No les dejes. ?Me oyes? No les dejes.

– … No.

– Tienes que devolversela. Nunca se la has devuelto, ?verdad?

– No.

– Empieza ahora. Devuelvesela. Fuerte.

– Son tres.

– Entonces tienes que darles mas fuerte. Usa un arma.

– Si.

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