Flexiones de brazos en la barra. La barbilla sobre la barra, abajo, arriba. Oskar consiguio hacer dos. Staffe, cinco; luego lo dejo. Sono el silbato. Abdominales. Staffe no hizo mas que estar tumbado en la colchoneta mirando al techo. Oskar estuvo haciendo falsos abdominales hasta la siguiente senal. La comba. Eso se le daba bien a Oskar. El le dio a la cuerda mientras Staffe no hacia mas que trabarse con ella. Luego flexiones de brazos normales. De esas podia hacer Staffe las que quisiera. Finalmente el plinto, el maldito plinto.
Aqui es donde era un alivio estar con Staffe. Oskar habia visto de reojo como Micke, Jonny y Olof volaban por el plinto via trampolin. Staffe tomo impulso, corrio, boto estrepitosamente en el trampolin y, no obstante, no llego al plinto. Se dio media vuelta para esperar su turno de nuevo. El maestro se acerco a el.
– ?Subete al plinto!
– No puedo.
– Tendras que coger impulso.
– ?Que?
– Coger impulso. Coger impulso. Arriba y salta.
Staffe agarro el plinto, se encaramo en el y se deslizo como un perezoso por el otro lado. El maestro hizo la senal de
En algun punto de aquella carrera hacia el plinto tomo la decision. Iba a
El maestro le habia dicho en alguna ocasion que no tuviera miedo al plinto, que todo dependia de eso. Normalmente no se impulsaba fuerte con el pie, por miedo a perder el equilibrio y a darse un golpe. Pero ahora iba a echar los restos, a hacer como si pudiera. El maestro lo miraba. Oskar echo a correr a toda velocidad hacia el trampolin.
Apenas penso en el impulso, se concentro totalmente en subir al plinto. Por primera vez boto en la tabla con todas sus fuerzas, sin frenarse, y el cuerpo salio volando por si mismo, los brazos se extendieron al frente para hacer fuerza y dirigir el cuerpo hacia delante. Paso sobre el plinto a tal velocidad que perdio el equilibrio y cayo de bruces cuando aterrizo por el otro lado. ?Habia conseguido subir!
Se volvio y miro al maestro: no reia, pero asentia dandole animos.
– Bien, Oskar. Unicamente mas equilibrio.
El silbato sono y pudieron descansar un minuto antes de empezar otra vuelta. Aquella vez Oskar logro subir al plinto y mantener el equilibrio al aterrizar.
El maestro pito el fin de la clase y salio fuera mientras ellos recogian las cosas. Oskar bajo las ruedas del plinto y lo empujo hasta el cuarto donde se guardaba, dandole unas palmaditas como a un buen caballo que finalmente se hubiera dejado montar. Lo coloco en su sitio y se dirigio al vestuario. Queria hablar con el profesor de una cosa.
A medio camino de la puerta fue detenido. Un lazo de cuerda volo sobre su cabeza y aterrizo alrededor de su estomago. Alguien lo habia cazado. A sus espaldas oyo la voz de Jonny:
– Arre, Cerdo.
Se volvio de manera que la lazada se le deslizo sobre el estomago y quedo alrededor de su espalda. Jonny estaba frente a el con la agarradera de la cuerda en las manos, moviendola arriba y abajo, chascando la lengua.
– Arre, arre.
Oskar agarro la cuerda con las dos manos y se la arrebato a Jonny. La cuerda sono al caer al suelo detras de Oskar. Jonny, senalandola, dijo:
– Ahora tendras que recogerla
Oskar cogio la cuerda por el medio con una mano y, dandole vueltas, la saco por la cabeza de forma que las agarraderas sonaron. Grito:
– ?Cogela! -y la solto. La cuerda salio volando y Jonny se tapo instintivamente la cara con las manos. La cuerda sobrevolo su cabeza y chirrio detras contra las espalderas. Oskar salio del gimnasio y bajo corriendo las escaleras. El corazon tamborileaba en sus oidos. Esto
Este, en ropa de deporte, estaba sentado hablando por telefono en un idioma extranjero, probablemente espanol. La unica palabra que pudo entender Oskar fue «perro», que sabia lo que significaba. El maestro le indico que se sentara en la otra silla que habia en el cuarto. El maestro siguio hablando, varios «perro», mientras Oskar oyo como Jonny entraba en el vestuario y empezaba a dar voces.
El vestuario se habia quedado vacio antes de que el maestro estuviera listo con su «perro». Se volvio hacia Oskar.
– Bueno, Oskar, ?que quieres?
– Si, queria saber… de esos entrenamientos de los jueves.
– ?Si?
– ?Puede uno apuntarse?
– ?Te refieres a los entrenamientos de pesas en la piscina?
– Si. Eso. ?Puede uno apuntarse, o…?
– No tienes que apuntarte. Solo ir. El jueves a las siete. ?Quieres entrenar?
– Si, yo… si.
– Esta bien. Entrena. Despues podras hacer… cincuenta flexiones en la barra.
El maestro mostraba las flexiones en la barra con los brazos en alto. Oskar meneo la cabeza. -No. Pero… si, ire.
– Bien. Entonces nos vemos el jueves. Oskar asintio; se iba a ir, pero dijo:
– ?Que tal esta el perro?
– ?El perro?
– Si, oi que decias «perro» y se lo que quiere decir.
El maestro se quedo pensando un momento.
– Ah, «perro» no.
Oskar meneo la cabeza sonriendo. Dijo que ya era bastante con las pesas.
El vestuario estaba vacio salvo la ropa de Oskar. Oskar se quito los pantalones de deporte y se quedo parado. Sus pantalones no estaban. Claro. Tenia que haberlo supuesto. Miro en el vestuario, en los servicios. Nada.
El frio le pellizcaba las piernas al volver a casa solo con los pantalones de deporte puestos. Habia empezado a nevar mientras tenian gimnasia. Los copos de nieve caian y se deshacian sobre sus piernas desnudas. Ya en el patio se detuvo bajo la ventana de Eli. Las persianas estaban bajadas. Ni un movimiento. Gruesos copos de nieve le cayeron en la cara mientras miraba hacia arriba. Atrapo algunos con la lengua. Estaban buenos.
– Mira a Ragnar.
Holmberg apuntaba hacia la plaza de Vallingby donde la nieve que caia cubria con un ligero manto el empedrado colocado en forma circular. Uno de los borrachines estaba sentado en un banco sin moverse, envuelto en un abrigo grande mientras la nieve lo convertia en un mal amasado muneco. Holmberg suspiro.
– Tendre que salir a ver que le pasa si no se mueve pronto. ?Y tu que
