Paso un mes antes de que se lo dijera. Entonces el apretujo su ropa en un bolso, sus libros en otro, y se fue. Despues no volvio a verlo en medio ano. Fue durante esa temporada cuando ella empezo a beber mas, sola.

Cuando vio de nuevo a Lacke, este habia cambiado. Mas triste. Durante aquel medio ano habia vivido con su padre, que se consumia lentamente de cancer en una casa en Smaland. Cuando su padre murio, Lacke y su hermana heredaron la casa, la vendieron y se repartieron el dinero. La parte de Lacke habia sido suficiente para un piso de cooperativa con bajas cuotas mensuales en Blackeberg, y habia vuelto para quedarse.

En los anos siguientes se encontraron cada vez mas a menudo en el chino, adonde Virginia habia empezado a ir una noche si y otra tambien. A veces volvian a casa juntos, se amaban en silencio y, mediante un pacto silencioso, Lacke ya se habia ido cuando ella volvia a casa del trabajo al dia siguiente. Vivia cada uno en su casa en condiciones maximas de libertad; a veces pasaban un par de meses o tres sin compartir cama y eso les iba a los dos estupendamente, y asi estaban las cosas ahora.

Pasaron por delante del supermercado ICA con sus anuncios de carne picada barata y su «Come, bebe y se feliz». Lacke se detuvo a esperarla. Cuando llego a su altura, tendio un brazo hacia ella. Virginia enlazo su brazo con el de el. Lacke asintio con la cabeza en direccion a la tienda.

– ?Y el trabajo?

– Lo normal -Virginia se paro y senalo el cartel-: Lo he hecho yo. Un cartel en el que ponia:

TOMATE TRITURADO. TRES BOTES, 5 CORONAS.

– Bonito.

– ?Te parece?

– Si. A uno le entran muchas ganas de comer tomate triturado. Ella le dio un empujon con cuidado. Sintio las costillas de Lacke contra su codo.

– Al menos te acuerdas de como sabe la comida, ?eh?

– No tienes que…

– No, pero lo voy a hacer de todas formas.

– Eeeeli… Eeeeliii…

La voz de la tele era conocida. Eli intento alejarse de ella, pero el cuerpo no le obedecia. Solo las manos se deslizaron a camara lenta por el suelo, buscando algo a lo que agarrarse. Encontraron un cable. Lo agarro fuerte con la mano como si se tratara de una cuerda de salvamento para salir del tunel en cuyo extremo estaba la tele hablandole.

– Eli… ?donde estas?

La cabeza le pesaba demasiado como para levantarla del suelo; lo unico que consiguio fue levantar la vista hacia la pantalla, y logicamente era… El.

Sobre los hombros de la bata de seda caian mechas claras de la peluca rubia hecha de pelo natural que hacia que la cara femenina pareciera aun mas pequena de lo que era. Los labios delgados y apretados dibujaban una sonrisa de pintalabios, brillaban como un tajo de cuchillo en el rostro palidamente empolvado.

Eli consiguio levantar un poco la cabeza y vio toda su cara. Los ojos azules, puerilmente grandes, y por encima de los ojos… el aire que salia de los pulmones a sacudidas, la cabeza sin fuerzas tendida en el suelo de tal manera que le crujia el tabique nasal. Divertido. El tenia en la cabeza un sombrero de vaquero.

– Eeeliii…

Otras voces. Voces de ninos. Eli levanto la cabeza de nuevo, temblando como un recien nacido. De su nariz salian gotas de la sangre enferma y le entraron en la boca. El hombre habia extendido los brazos en un gesto de bienvenida, ensenando el forro rojo de la bata. El forro se movia, era un hervidero lleno de labios. Cientos de labios de ninos que se retorcian haciendo muecas, susurrando su historia, la historia de Eli.

– Eli… vuelve a casa…

Eli sollozo, cerro los ojos. Esperando la mano fria en la nuca. No ocurrio nada. Los abrio de nuevo. La imagen habia cambiado. Ahora mostraba una larga fila de ninos mal vestidos que caminaban sobre una gran llanura nevada, andando torpemente en direccion a un castillo de hielo, lejos, en el horizonte.

No esta pasando.

Eli escupio la sangre de la boca, contra la tele. Unas manchas rojas acabaron con la blanca nieve, cayeron sobre el castillo de hielo. Eso no existe.

Eli se agarro a la cuerda de salvamento intentando salir del tunel. Se oyo un sonido cuando el enchufe se solto de la toma y el televisor se oscurecio. Manchas espesas de sangre mezclada con saliva resbalaban cruzando la negra pantalla, goteando al suelo. Eli se sujeto la cabeza con las manos y desaparecio en un remolino de color rojo oscuro.

Virginia preparo un guiso rapido con unos trozos de carne, cebolla y tomate triturado mientras Lacke se duchaba. Cuando la carne estaba lista fue al cuarto de bano. El estaba sentado en la banera con la cabeza colgando y con la boquilla de la ducha apoyada en la nuca. Las vertebras parecian una sucesion de pelotas de ping-pong bajo la piel.

– ?Lacke? La comida esta lista.

– Bien. Bien. ?Llevo aqui mucho tiempo?

– No. Pero acaban de llamar del servicio de distribucion de agua diciendo que las reservas estan a punto de acabarse.

– ?Que?

– Venga, vamos -descolgo su albornoz del colgador y se lo alcanzo. El se levanto de la banera agarrandose con las dos manos a los bordes. Virginia se asusto al ver lo escualido que tenia el cuerpo. Lacke lo noto y dijo:

– Entonces emergio de las aguas, como un dios, digno de ser contemplado.

Despues comieron, compartieron una botella de vino. Lacke no pudo comer mucho, pero lo hizo de todos modos. Compartieron otra botella en el cuarto de estar, luego se fueron a la cama. Estuvieron un rato acostados el uno al lado del otro, mirandose a los ojos.

– He dejado de tomar la pildora.

– Bueno. No tenemos que…

– No, pero ya no la necesito. Adios a la regla.

Lacke asintio. Se quedo pensando. Le acaricio la mejilla.

– ?Estas triste?

Virginia sonrio.

– Creo que eres el unico hombre que conozco que haria una pregunta asi. Si, un poco. Es como si… lo que hace que sea una mujer, pues que ya no lo tengo.

– Mmm. Para mi es mas que suficiente.

– ?Seguro?

– Si.

– Ven entonces.

El le hizo caso.

Gunnar Holmberg arrastro los pies en la nieve para no dejar huellas que pudieran dificultar la tarea a los tecnicos de la brigada criminal y se puso a observar las huellas que se alejaban de la casa. La luz del fuego hacia que la nieve resplandeciera de color rojo amarillento y el calor era lo

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