parte metalica y dio resultado. Siguio desenroscando. Busco su otra mano, solo sintio una bola punzante de dolor alli donde deberia estar. En las yemas de los dedos de su mano viva sintio entonces una presion suave y oscilante. El aire empezaba a salirse por la junta, el silbido cambio, se volvio mas debil.
La luz de color gris a su alrededor se mezclo con intermitencias de color rojo. Intento cerrar su unico ojo. Penso en Socrates y la cicuta. Por haber corrompido a los jovenes atenienses. No olvides llevar un gallo a… ?como se llamaba? ?Arquimandro? No…
Se oyo un ruido absorbente cuando se abrio la puerta y una figura blanca se movio hacia el. Sintio unos dedos que forzaron los suyos apartandolos de la junta de conexion. Una voz de mujer.
– ?Que haces?
– ?Suelta!
Un escape silbante cuando apartaron sus dedos y el tubo fue enroscado otra vez en su sitio.
– Tendremos que ponerte un vigilante.
Cuando Oskar se desperto, Eli ya no estaba. Permanecia tendido con la cabeza vuelta hacia la pared, sentia frio en la espalda. Se incorporo apoyandose en el codo, recorrio la habitacion con la vista. La ventana estaba entreabierta. Tiene que haber salido por ahi.
Se dio una vuelta en la cama, apreto la cara contra el sitio donde ella habia dormido, olio. Paso la nariz una y otra vez por la sabana, intentando hallar algun vestigio de su presencia, pero nada. Ni siquiera el olor a gasolina.
?Habia ocurrido realmente? Se puso boca abajo…
Estuvieron alli. Los dedos de ella en su espalda. El recuerdo de los dedos de ella en su espalda. Kili, kili. Su madre habia jugado a eso con el cuando era pequeno. Pero esto habia ocurrido ahora. Hacia un poco. El vello de los brazos y de la nuca se le erizo.
Se levanto de la cama, empezo a vestirse. Cuando tenia puestos los pantalones se acerco a la ventana. Habia dejado de nevar. Cuatro grados bajo cero. Bien. Si la nieve hubiera empezado a fundirse habria estado todo demasiado encharcado para poder dejar en el suelo, fuera de los portales, las bolsas de papel con los anuncios. Se imagino como seria descolgarse desnudo por la ventana con cuatro bajo cero, bajar entre los setos cubiertos de nieve y…
Se inclino hacia delante, parpadeo. La nieve del seto estaba intacta.
Ayer por la noche habia estado observando aquella pendiente perfecta de nieve que bajaba hasta el camino. Ahora estaba exactamente igual. Abrio mas la ventana, saco la cabeza. Los setos llegaban justo hasta la pared de debajo, el manto de nieve tambien. No habia huellas.
Oskar miro hacia la derecha, a lo largo de la pared revocada. A tres metros estaba la ventana de Eli.
El aire frio aranaba el pecho desnudo de Oskar. Tenia que haber nevado durante la noche, despues de que ella se hubiera ido. Era la unica explicacion. Pero otra cosa… ahora que lo pensaba: ?como habia llegado arriba, hasta la ventana? ?Habria trepado por los setos?
Pero entonces el manto de nieve no podia estar tan intacto. No habia nevado despues de que el se acostara. Ella no tenia el cuerpo ni el cabello mojado cuando llego, por tanto, no estaba nevando. ?Cuando se fue?
Oskar cerro la ventana y siguio vistiendose. Era incomprensible. Empezo a pensar de nuevo que habia sido un sueno, todo. Luego vio la nota. Estaba doblada debajo del reloj en su escritorio. La cogio y la desdoblo:
DEJA ENTRAR EL DIA, LA LUZ, Y SUELTA MI VIDA.
Un corazon y:
NOS VEMOS ESTA TARDE.
ELI.
Leyo la nota cinco veces. Luego penso en ella mientras la escribia de pie al lado del escritorio. Gene Simmons estaba en la pared medio metro detras, sacando la lengua.
Se inclino sobre el escritorio y quito el poster de la pared, hizo con el un rebujo y lo tiro en la papelera.
Entonces leyo la pequena nota otras tres veces mas, la doblo y se la guardo en el bolsillo. Continuo vistiendose. Hoy podia haber cinco papeles en cada paquete, si queria. Iria sobre ruedas.
La habitacion olia a humo y las particulas de polvo bailaban en los rayos de sol que se filtraban entre las persianas. Lacke acababa de despertarse, estaba tendido boca arriba en la cama, tosiendo. Las moleculas de polvo representaban un curioso baile ante el. Tos de fumador. Se dio media vuelta en la cama, cogio el encendedor y el paquete de tabaco que estaban sobre la mesilla de noche, al lado de un cenicero repleto.
Saco un cigarrillo Camel
Virginia se habia ido al trabajo un par de horas antes, probablemente bastante cansada. Se habian quedado mucho tiempo despiertos despues de hacer el amor, hablando y fumando. Eran ya las dos cuando ella apago el ultimo cigarro y dijo que ya era hora de dormir. Lacke se habia levantado sigilosamente despues de un rato, se habia bebido lo que quedaba de la botella de vino y se habia fumado un par de cigarros mas antes de ir a acostarse. Quiza mas porque le gustaba aquello: poder acostarse al lado de un cuerpo caliente y dormido.
Era una lastima que no pudiera soportar el tener a alguien encima de el todo el tiempo. De haberlo soportado, solo podia haber sido Virginia. Ademas… joder, habia oido rumores de como lo estaba pasando ahora. Temporadas. Temporadas en las que se emborrachaba totalmente en los bares del centro, metiendo en casa a cualquier cabron. Ella no queria hablar de ello, pero habia envejecido mas de lo necesario estos ultimos anos.
Si el y Virginia pudieran… si, ?que? Vender todo, comprar una casa en el campo, cultivar patatas. Claro, pero no iba a funcionar. Despues de un mes estarian los dos bailando la yenka con los nervios del otro, y ella ademas tenia aqui a su madre, su trabajo, y el, pues tenia… si… sus sellos.
Nadie lo sabia, ni siquiera su hermana, y el tenia realmente mala conciencia por ello.
La coleccion de sellos de su padre, que no entro a formar parte de los bienes de la herencia, valia una pequena fortuna, como se demostro despues. Habia ido vendiendola, unos pocos sellos cada vez, cuando necesitaba dinero en efectivo.
Justamente ahora el mercado estaba por los suelos y ya no le quedaban muchos sellos. De todas formas, muy pronto se veria obligado a vender. Quiza deberia deshacerse de
