aquellos mas especiales, el de Noruega numero uno, e invitar a todos a las cervezas que les habia estado gorroneando ultimamente. Deberia hacerlo.

Dos casas en el campo. Casitas rusticas. Que estuvieran cerca. Una casita rustica no cuesta casi nada. Y la madre de Virginia, ?que? Tres casitas. Y, ademas, Lena, la hija. Cuatro. Por supuesto. Ya puesto, comprate un pueblo entero.

Virginia solo era feliz cuando estaba con Lacke, ella misma lo habia dicho. Lacke no sabia si aun seria capaz de ser feliz, pero Virginia era la unica persona con la que realmente se sentia a gusto. ?Por que no iban a poder montarselo de alguna manera?

Lacke se puso el cenicero en la tripa, retiro la ceniza del cigarro y dio una calada.

Era la unica persona con la que se sentia a gusto actualmente. Desde que Jocke… habia desaparecido. Jocke era un tio majo. El unico al que consideraba amigo de todos los que se juntaban. Era una putada eso de que su cuerpo hubiera desaparecido. No era logico. Tenia que haber un entierro. Tiene que haber un cadaver que uno pueda mirar, constatar: si, si, ahi yaces, amigo mio. Y muerto estas.

Se le saltaron las lagrimas.

La gente tenia tantos amigos, siempre con la palabra en la boca, amigos por aqui y amigos por alli. El tenia uno, uno solo, y precisamente a el tenia que arrebatarselo algun gamberro desalmado. ?Por que cojones habria matado aquel joven a Jocke?

En el fondo sabia que Gosta no mentia ni se lo inventaba, y Jocke habia desaparecido, pero parecia tan sin sentido… La unica razon plausible seria algo relacionado con las drogas. Jocke tenia que estar envuelto en algun lio de drogas y habia enganado a la persona equivocada. Pero ?por que no habia dicho nada?

Antes de dejar el apartamento vacio el cenicero y guardo la botella de vino vacia abajo, en el armario de la cocina. Tuvo que ponerla boca abajo para que cupiera entre todas las demas botellas.

Si, joder. Dos casitas. Un terrenito con patatas. Barro hasta las rodillas y el canto de la alondra en primavera. Etcetera. Alguna vez.

Se puso la cazadora y salio. Al pasar por delante del supermercado ICA le tiro un beso a Virginia, que estaba en la caja. Ella le sonrio y le saco la lengua.

De camino a su casa en la calle Ibsengatan se encontro con un joven que arrastraba dos grandes bolsas de papel. Alguien que vivia en su patio, pero Lacke no sabia como se llamaba. Le saludo con la cabeza.

– Eso parece pesado.

– No, esta bien.

Lacke se quedo mirando al joven que llevaba las bolsas hacia el edificio alto. Parecia tan contento. Asi tenia uno que ser. Aceptar su cruz y llevarla con alegria.

Asi tenia uno que ser.

Dentro del patio esperaba encontrarse con el tipo que le invito a whisky en el chino. El hombre solia estar fuera a estas horas, paseando. Caminaba a veces en circulos alrededor del patio. Pero no se le habia visto los dos ultimos dias. Lacke miro de reojo hacia arriba, hacia la ventana cubierta del piso en el que creia que vivia el hombre.

Estara dentro bebiendo, claro. Podria subir y llamar.

Otro dia.

Al anochecer, Tommy y su madre bajaron al cementerio. La tumba de su padre estaba justo al lado del dique de contencion del pantano de Racksta, por lo que cogieron la carretera que iba por el bosque. Su madre fue en silencio hasta que llegaron a la calle Kanaanvagen y Tommy penso que era porque estaba triste, pero cuando tomaron la carretera pequena que bordeaba el pantano su madre tosio y dijo:

– Oye, Tommy…

– Si.

– Staffan dice que ha desaparecido una cosa. En su casa. Cuando nosotros estuvimos alli.

– Si.

– ?Sabes algo de eso?

Tommy cogio un poco de nieve en la mano, hizo una bola y la tiro contra un arbol. Justo en medio.

– Si. Esta debajo de su balcon.

– Es muy importante para el, puesto que…

– Esta entre los setos que hay debajo de su balcon, te estoy diciendo.

– ?Como ha llegado alli?

El dique cubierto de nieve alrededor del cementerio estaba frente a ellos. Un suave resplandor rojo iluminaba las copas de los pinos desde abajo. El farol que su madre llevaba en la mano hizo ruido. Tommy le pregunto:

– ?Tienes fuego?

– ?Fuego? Ah, si. Tengo un encendedor. ?Como llego…?

– Se me cayo.

A la entrada del cementerio, al lado de la verja, Tommy se detuvo mirando el plano; distintas secciones marcadas con letras. Su padre estaba en la seccion D.

Pronto se iban a cumplir los tres anos. Tommy tenia imagenes poco claras del entierro, o como se llamara. Eso con el ataud y un monton de gente llorando y cantando todo el tiempo.

Se acordaba de que llevaba unos zapatos que le quedaban grandes, eran de su padre y le iban bailando en los pies al volver a casa. Le habia dado miedo el ataud, habia estado sentado mirandolo fijamente durante todo el entierro, seguro de que su padre se iba a levantar y estar vivo de nuevo, pero… cambiado.

Las dos semanas que siguieron al entierro anduvo dando vueltas como un zombi aterrado. Sobre todo cuando se hacia de noche le parecia ver en las sombras a aquel ser consumido de la cama del hospital, que ya no era su padre, acercandose a el con los brazos abiertos, como en las peliculas.

El miedo desaparecio cuando enterraron la urna. Solo asistieron su madre, el, un operario y un cura. El operario llevaba la urna delante y caminaba con dignidad, mientras que el cura consolaba a su madre. Fue todo tan ridiculo. El pequeno bote de madera con tapa que aquel tipo del mono azul llevaba con las manos extendidas, como si aquello tuviera algo que ver con su padre. Era como una gran patrana.

Pero el miedo habia desaparecido, y la relacion de Tommy con la tumba habia cambiado con el tiempo. Ahora bajaba a veces aqui el solo, se sentaba un rato al lado de la lapida y pasaba los dedos sobre las letras esculpidas que formaban el nombre de su padre. Era por eso por lo que iba. Del bote que habia en la tierra ni se ocupaba, pero si del nombre.

La persona desencajada en la cama del hospital, las cenizas del bote, nada de eso era su padre, pero el nombre aludia a la persona que el recordaba, y por eso iba alli a veces y recorria con los dedos los huecos en la piedra que formaban MARTIN SAMUELSSON.

– Oh, que bonito -dijo su madre.

Tommy contemplo el cementerio.

Habia pequenas velas encendidas por todas partes, una ciudad vista

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