por los pasillos, hacia el ascensor. Iba medio corriendo, tenia panico de que el hombre fuera a revolverse de tal manera que acabara cayendose.

Los pasillos se extendian interminables ante el, como en una pesadilla. Si. Era como una pesadilla. Todas las reflexiones acerca de una «buena story» habian desaparecido. No queria mas que llegar arriba, donde habia otras personas, personas vivas que pudieran liberarle de aquel monstruo que tenia tumbado y gritando en la camilla.

Llego hasta el ascensor y apreto el boton, visualizo el recorrido hasta urgencias. En cinco minutos estaria alli.

Ya arriba, a la altura de la calle, habria otras personas que le ayudarian. Un poco mas y estaria de vuelta en la realidad.

?Ven ya, mierda de ascensor!

La mano sana del hombre hacia senales.

Benke la miro y cerro los ojos, los abrio otra vez. El hombre trataba de decir algo. Hacia senas para que Benke se acercara. O sea, que estaba consciente.

Benke se puso al lado de la camilla e, inclinandose sobre el hombre, dijo:

– ?Si? ?Que te pasa?

De repente la mano le asio por la nuca, haciendole doblar la cabeza. Benke perdio el equilibrio, cayo sobre el hombre. La mano que le agarraba parecia de hierro cuando su cabeza se precipitaba hacia abajo, hacia el… agujero.

Intento aferrarse al tubo de acero de la cabecera para soltarse, pero su cabeza giro hacia un lado y sus ojos quedaron solo a unos centimetros de la compresa mojada sobre el cuello del hombre.

– ?Sueltame! Por…

Un dedo se apreto contra su oreja y oyo como los huesos del oido eran aplastados mientras el dedo presionaba mas y mas dentro. Pataleaba, y cuando se golpeo la tibia contra el tubo de acero del armazon de la camilla, por fin grito.

Luego sintio como los dientes se clavaban en su mejilla y el dedo que tenia en el oido llego tan adentro que algo se desconecto y… se rindio.

Lo ultimo que vio fue como la compresa empapada que tenia ante sus ojos cambiaba de color y se volvia rojo claro mientras el hombre le comia la cara.

Lo ultimo que oyo fue un

pling

cuando llego el ascensor.

Estaban tumbados en el sofa el uno al lado del otro, sudando, jadeando. Oskar tenia el cuerpo molido, agotado. Bostezaba de tal manera que le sonaban las mandibulas. Eli tambien bostezaba. Oskar volvio la cabeza hacia ella.

– Dejalo.

– Perdon.

– ?Tu no tendras sueno, verdad?

– No.

Oskar se esforzaba para mantener los ojos abiertos, hablaba casi sin mover los labios. La cara de Eli empezo a ponerse borrosa, irreal.

– ?Que haces para conseguir sangre?

Eli lo miro. Mucho tiempo. Luego tomo una decision y Oskar vio que algo empezaba a moverse dentro de sus mejillas, de sus labios, como si se estuviera pasando la lengua por dentro. Despues despego los labios, abrio la boca.

Y el vio sus dientes. Ella cerro la boca de nuevo.

Oskar volvio la cabeza y miro al techo, donde un hilo de una tela de arana lleno de polvo caia hacia abajo desde la lampara inutilizada.

No tenia fuerzas ni para sorprenderse. Bueno. Era vampira. Pero eso el ya lo sabia.

– ?Sois muchos?

– ?Quienes?

– Ya sabes.

– No, no lo se.

Oskar paseo la mirada por el techo, intentando encontrar mas telas de arana. Descubrio otras dos. Le parecio ver una arana que se movia en una de ellas. Parpadeo. Volvio a parpadear. Tenia los ojos llenos de arena. Nada de aranas.

– ?Como te voy a llamar? ?Que es lo que eres?

– Eli.

– ?Te llamas asi?

– Casi.

– ?Como te llamas entonces?

Una pausa. Eli se retiro un poco de el, hacia el respaldo, se volvio de lado.

– Elias.

– Pero ese es un nombre… de chico.

Oskar cerro los ojos. No podia mas. Los parpados se le habian pegado a los globos oculares. Un agujero negro empezo a crecer, envolviendo todo su cuerpo. Dentro de su cabeza tenia la vaga sensacion de que debia decir algo, hacer algo. Pero no le quedaban fuerzas.

El agujero negro implosiono en ultrarrapido. Fue absorbido hacia delante, hacia dentro, se dio una voltereta lenta en el espacio y cayo en el sueno.

Alla lejos sintio que alguien acariciaba una mejilla. No consiguio formular el pensamiento, pero puesto que el lo sentia, debia de ser la suya. En algun lugar, en un planeta lejano, alguien acaricio con cuidado la mejilla del otro.

Y era bueno.

Despues, no hubo mas que estrellas.

Cuarta Parte

?Aqui llega la compania de los trolls!

?Aqui llega la compania de los trolls;

por aqui no se libra nadie de pasar!

Rune Andreasson, Bamse en el bosque de los trolls

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