realmente aqui contigo. Nunca voy a abandonarte.
4 Malaquias me revela mi vida
Cuando nosotros los angeles elegimos un ayudante, no siempre empezamos por el principio. Al explorar la vida de un ser humano, podemos empezar por el presente palpitante, pasar despues a la tercera parte del camino, retroceder desde alli a los comienzos y avanzar luego hasta el momento deseado, con el fin de reunir todos los datos acerca de sus propios vinculos emocionales y reforzarlos.
Nuestras emociones son distintas, pero las tenemos. Nunca observamos con indiferencia la vida o la muerte. No hay que malinterpretar nuestra aparente serenidad. Despues de todo, vivimos en un mundo de confianza perfecta en el Creador, y somos muy conscientes de que los humanos carecen muchas veces de ella, y sentimos por ellos una compasion positiva.
Pero no pude dejar de advertir, tan pronto como empece a investigar a Toby O’Dare cuando era un chico inquieto y cargado con preocupaciones incontables, que nada le gustaba mas que ver por la television, en el horario de noche, las series de detectives mas brutales, y que de ese modo apartaba sus pensamientos de las horribles realidades de su propio mundo tambaleante; y que el disparo de las armas de fuego siempre producia en el la catarsis deseada por los productores de esas series. Aprendio a leer muy pronto, acababa temprano sus deberes de clase y leia por placer los libros que llaman de «crimenes reales», pero tambien se sumergia con delicia en la cuidada prosa de Sangre y dinero o La serpiente, de Thomas Thompson.
Eran los libros sobre las mafias del crimen, sobre los asesinos patologicos, sobre los mas repugnantes pervertidos, los que elegia de las estanterias de una libreria de Magazine Street en Nueva Orleans, donde vivia entonces, incluso en los dias en que no sonaba ni por un instante en que algun dia iba a ser protagonista de ese tipo de historias.
Odiaba el glamur del mal en El silencio de los corderos,y habria arrojado ese libro a la basura. Los libros de no ficcion no se escribian hasta que el asesino habia sido atrapado, y Toby necesitaba ese desenlace.
Cuando no podia dormir, en la madrugada veia a policias y asesinos en la pequena pantalla, desdenando el hecho de que el nudo de aquellas historias era la comision de un crimen, y no la indignacion mojigata ni las acciones del teniente de policia artificialmente heroico o del detective genial.
Pero aquel gusto temprano por la ficcion criminal era casi la caracteristica menos importante de Toby O’Dare, de modo que permitidme volver a la historia que percibi en cuanto fije en el mi mirada inalterable.
Toby no crecio sonando con ser un asesino o un policia. Toby sonaba con ser un musico y ayudar a todos los componentes de su pequena familia.
Y lo que me atrajo de el no fue la rabia que hervia en su interior y lo devoraba vivo en el tiempo presente, o en el tiempo pasado. No, me parecia tan dificil ver a traves de aquella oscuridad como lo habria sido para un humano caminar contra el viento helado del invierno, que le hiere en los ojos y la tez y le congela los dedos.
Lo que me atrajo de Toby fue una bondad brillante y resplandeciente que nada podia ocultar por completo, un enorme sentido del bien y del mal que nunca se vio desfigurado por la mentira, a pesar de lo que la vida hizo con el.
Pero dejadme aclarar una cosa: el hecho de que elija a un mortal para mis propositos no quiere decir que el mortal vaya a estar de acuerdo en venir conmigo. Encontrar a uno como Toby resulta bastante dificil; y convencerlo de que me acompane, todavia mas complicado. Podeis pensar que se trata de una oferta irresistible, pero no lo es. Lo mas normal es que la gente se escabulla cuando se les ofrece la salvacion.
Con todo, eran demasiados los aspectos de Toby O’Dare que me convenian para que me alejara de el y lo abandonara a la custodia de angeles inferiores.
Toby habia nacido en la ciudad de Nueva Orleans. Era descendiente de irlandes y alemana. Tambien habia en el sangre italiana, pero el mismo no lo sabia, y su bisabuela por parte paterna fue judia, pero el tampoco lo sabia porque venia de una familia en la que se trabajaba duro y nadie se preocupaba de esas cosas. Tambien habia en el un poco de sangre espanola por el lado paterno, que databa de la epoca en que la Armada Invencible se perdio en las costas de Irlanda. Y aunque se hablaba de que algunas personas de la familia tenian cabellos negros y ojos azules, el nunca se preocupo del tema. Nadie en la familia hablaba de genealogias. Hablaban de sobrevivir.
En la historia humana, la genealogia es cosa de ricos. Los pobres aparecen y desaparecen sin dejar huella.
Solo ahora, en la era de la investigacion del ADN, se ha aficionado la gente corriente a conocer su herencia genetica, y luego no sabe muy bien que hacer con esa informacion, pero se esta produciendo una especie de revolucion porque la gente intenta comprender la sangre que corre por sus venas.
A medida que Toby O’Dare se fue convirtiendo mas y mas en un sicario conocido en los bajos fondos, tanto menos se preocupo de lo que habia sido antes, o de quienes le habian precedido. De modo que cuando tuvo los medios que le permitian la posibilidad de investigar su propio pasado, se fue alejando mas y mas de la cadena humana a la que pertenecia. Despues de todo, habia destruido su «pasado» hasta donde lo conocia. De modo que, ?por que preocuparse de lo que habia ocurrido mucho antes de su nacimiento a otras personas que luchaban contra sus mismas presiones y miserias?
Toby crecio en un apartamento de la parte alta de la ciudad, a solo una manzana de calles de prestigio, y en esa vivienda no colgaban de las paredes retratos de antepasados.
Habia querido mucho a sus abuelas, mujeres robustas que habian parido ocho hijos cada una, carinosas, tiernas y con manos encallecidas. Pero murieron cuando Toby era muy joven, porque sus padres eran los benjamines de las dos familias.
Esas abuelas estaban consumidas por las vidas que habian llevado y su fin fue rapido y casi enteramente desprovisto de dramatismo, en una habitacion de hospital.
Pero tuvieron funerales gigantescos, repletos de primos y de flores y de llanto porque aquella generacion, la generacion de las familias extensas, estaba desapareciendo de Norteamerica.
Toby nunca olvido a todos sus primos, la mayoria de los cuales llevaban vidas prosperas sin haber cometido ningun crimen ni pecado. Pero mas o menos a los diecinueve anos de edad, se aparto por completo de todos ellos.
Y, sin embargo, de vez en cuando investigaba en secreto la profusion de bodas, y utilizaba sus habilidades informaticas para seguir de cerca las impresionantes carreras de los abogados, jueces y sacerdotes que tenian algun grado de parentesco con el. Habia jugado mucho con aquellos primos cuando era un nino pequeno, y no podia olvidar del todo a las abuelas que los criaron a todos juntos.
Habia sido mecido por sus abuelas, de vez en cuando, en una gran mecedora de madera que fue vendida a un trapero mucho despues de que hubieran muerto. Habia oido sus viejas canciones antes de que abandonaran el mundo. Y a veces canturreaba para si mismo alguna estrofa. «?Mira, ve, a Marjory Daw, escondida detras del coche de vapor!», o la melodia suave y pegadiza de: «Corre y di a la tia Rhodie, corre y di a la tia Rho, que la oca gris ha muerto, y con sus plumas hara un colchon para el Gordito.»
Y tambien estaban las canciones de los negros, que los blancos se habian apropiado.
«Vamos, carino, ?no vas / a jugar en tu propio patio? / No me importa lo que diga / el chico blanco. / Porque tu tienes un alma / blanca como la nieve, / asi lo dice el Senor.»
Eran canciones de un pensil espiritual existente antes de que las abuelas marcharan del mundo, y a sus dieciocho anos Toby volvio la espalda a todo su pasado, a excepcion de las canciones, por supuesto, y de la musica.
Diez anos atras, a la edad de dieciocho, abandono ese mundo para siempre.
Desaparecio sencillamente en la niebla para quienes lo conocian, y aunque ninguno de aquellos chicos y chicas o tias y tios lo culpo por haberse ido, se quedaron sorprendidos y confusos.
Lo imaginaban, con razon, como un alma perdida en algun lugar. Llegaron a pensar que se habia vuelto loco, que era un vagabundo, un imbecil que mendigaba lloriqueando para poder comer. El hecho de que se hubiera llevado consigo una maleta con ropas y su precioso laud les dio esperanzas, pero nunca volvieron a verlo ni a oir hablar de el.
Una o dos veces a lo largo de aquellos anos lo buscaron, pero como buscaban a Toby O’Dare, un chico con un diploma de la escuela de los jesuitas y que tocaba el laud con el arte de un profesional, nunca tuvieron la menor
