contraer un matrimonio secreto.

»Podeis imaginar el desastre que habria supuesto para todos el que Godwin ingresara realmente en nuestra comunidad. Ha habido conversos a nuestra fe, si, pero Godwin era hijo de un padre orgulloso y lleno de poder. ?Imaginad las persecuciones! Ha habido tumultos por mucho menos que el hecho de que el hijo de un noble abrazara nuestra fe, en estos tiempos azarosos en que nos vemos constantemente perseguidos.

»En cuanto a mi padre, no sabia de que se nos podia acusar, pero estaba tan harto como furioso. Que yo me convirtiera era impensable para el, y pronto consiguio que tambien fuera impensable para mi.

»Se sintio traicionado por Godwin. Habia acogido a Godwin bajo su techo, para estudiar hebreo, para hablar de filosofia, para sentarse a los pies de mi padre y, sin embargo, el alumno habia cometido la fechoria de seducir a la hija del gran maestro.

»Era un hombre con un corazon que rebosaba carino hacia mi, porque yo era todo lo que tenia, pero se puso furioso con Godwin.

»Godwin y yo nos dimos cuenta pronto de que no habia esperanza para nuestro amor. Atraeriamos tumultos y desastres, no importaba lo que hicieramos. Si me convertia al cristianismo, seria expulsada de mi comunidad, la herencia que recibiria de mi madre seria confiscada, y mi padre se veria solo en su vejez, una idea que me resultaba insoportable. Las desgracias no serian menores para Godwin si se convertia al judaismo.

»De modo que decidimos que Godwin iria a Roma.

»Su padre dio a entender que todavia albergaba suenos de grandeza para su hijo, una mitra de obispo sin duda, si no un capelo de cardenal.

»Godwin contaba con parientes en el poderoso clero de Paris y en Roma. Sin embargo, para el era un duro castigo verse forzado a pronunciar sus votos, porque no creia en el Dios de una ni de la otra religion, y se comportaba como un joven en extremo mundano.

»Mientras yo amaba su inteligencia, su humor y su pasion, otros admiraban la cantidad de vino que era capaz de beber en una velada y su habilidad como espadachin, como jinete o en el baile. De hecho, su alegria y su encanto, que a mi me sedujeron, iban acompanados de una gran elocuencia y aficion a la poesia y al canto. Habia escrito mucha musica para laud, y a menudo tocaba ese instrumento y me cantaba cuando mi padre se habia acostado ya y no podia oirnos en las habitaciones de la planta baja.

»Una vida de eclesiastico era algo enteramente desabrido para Godwin. De hecho, habria preferido tomar la cruz e ir a guerrear a Tierra Santa, al encuentro de aventuras alli y en el camino.

»Pero su padre no se lo permitio, y dispuso las cosas de forma que lo envio a la mas estricta y mas ambiciosa de sus relaciones clericales en la Ciudad Santa, y le dijo que o bien se ordenaba o seria desheredado.

»Godwin y yo nos vimos una ultima vez, y fue entonces cuando me dijo que nunca debiamos volver a vernos. No le importaba lo mas minimo su carrera en la Iglesia. Dijo que su tio de Roma, el cardenal, tenia dos queridas. A sus otros primos tambien los consideraba unos hipocritas consumados, y hablaba de ellos con desprecio.

»“Toda Roma esta llena de clerigos malvados y licenciosos -me dijo-, y de malos obispos, y yo sere uno mas. Con un poco de suerte algun dia me unire a los cruzados, y lo tendre todo. Pero no te tendre a ti. No tendre a mi amada Fluria.”

»Por mi parte, me habia dado cuenta de que no podia abandonar a mi padre, y me sentia muy desgraciada. No me parecia que pudiera seguir viviendo sin el amor de Godwin.

»Cuanto mas nos repetiamos que no nos tendriamos el uno al otro, mas nos indignabamos. Y creo que aquella noche estuvimos a punto de fugarnos juntos, pero no lo hicimos.

»Godwin ideo un plan.

»Nos escribiriamos. Si, eso supondria por mi parte desobedecer a mi padre, sin la menor duda, y lo mismo ocurria con Godwin, pero las cartas nos parecian el medio a traves del cual acumulariamos mas fuerzas para obedecer a nuestros padres. Nuestras cartas, ignoradas por nuestros progenitores, nos ayudarian a aceptar sus exigencias.

»“Si pensara que no ibamos a tener ni siquiera eso -dijo Godwin-, la expansion de nuestros corazones por escrito, me faltaria valor para partir de aqui ahora.”

»Godwin fue a Roma. Su padre hizo mas o menos las paces con el, porque no podia soportar seguir enfadado. Y asi fue como Godwin se marcho un dia, muy temprano, sin mas despedidas.

»Ahora bien, mi padre, a pesar de que era, y es, un gran estudioso, casi no veia, lo que da mayor valor aun a la buena educacion que recibi, aunque creo que de no haber sido el casi ciego, mi educacion habria sido la misma.

»Lo que quiero decir es que me resulto facil mantener en secreto nuestras cartas, aunque lo cierto es que pense que Godwin me olvidaria muy pronto y se veria arrastrado por la atmosfera licenciosa en la que sin duda se iba a sumergir.

»Mientras tanto, mi padre me sorprendio. Me dijo que sabia que Godwin me escribiria, y anadio: “No voy a prohibirte esas cartas, pero no creo que haya muchas, y con ellas no haras otra cosa que hipotecar tu corazon.”

»Los dos estabamos del todo equivocados. Godwin escribio cartas desde cada una de las ciudades por las que paso en su viaje. Las cartas fueron llegando, a veces al ritmo de dos por dia, traidas por mensajeros tanto gentiles como judios, y yo me encerraba en mi habitacion siempre que podia y exprimia mi corazon en tinta. Lo cierto es que nuestro amor parecia crecer mas aun en las cartas, y nos convertimos en dos seres profundamente unidos el uno al otro sin que nada, nada en absoluto, pudiera separarnos.

»No importa. Pronto tuve una preocupacion mayor que las que habia previsto. Pasados dos meses, la medida de mi amor por Godwin quedo perfectamente patente, y hube de decirselo a mi padre. Estaba embarazada.

»Otro padre me habria abandonado, o algo peor. Pero el mio siempre me habia adorado. Era la unica superviviente de sus hijos. Y creo que habia en el un genuino deseo de tener un nieto, aunque nunca lo expreso en palabras. Despues de todo, ?que le importaba a el que el padre fuera gentil, si la madre era judia? De modo que mi padre se trazo un plan.

»Empaqueto todas nuestras pertenencias y nos marchamos a una pequena ciudad de Renania, donde habia estudiosos que conocian a mi padre, pero no habia familiares nuestros.

»Un rabino anciano, que admiraba mucho los escritos de mi padre sobre el gran maestro judio Rashi, accedio a casarse conmigo y presentar como suyo el hijo que yo esperaba. El suyo fue en verdad un gesto de una gran generosidad. Dijo: “?He visto tanto sufrimiento en este mundo! Sere un padre para ese nino si asi lo quieres, y nunca reclamare los privilegios de un esposo, cosa para la que ademas me encuentro ya demasiado viejo.”

»No tuve un hijo de Godwin sino dos, dos preciosas gemelas, tan exactamente iguales que ni yo misma podia distinguir siempre a la una de la otra y hube de atar una cinta azul al tobillo de Rosa para diferenciarla de Lea.

»Se que me interrumpiriais ahora si pudierais, y se tambien lo que estais pensando, pero dejadme continuar.

»El anciano rabino murio antes de que las ninas cumplieran un ano. En cuanto a mi padre, amaba a las dos pequenas y daba las gracias al cielo por haberle concedido aun algo de vista para contemplar sus preciosas caras antes de quedarse completamente ciego.

»Solo cuando regresamos a Oxford me confeso que habia hecho gestiones para colocar a las ninas con una matrona de edad madura en Renania, y luego la habia decepcionado debido a su amor por mi y por las pequenas.

»Durante todo el tiempo que vivi en Renania escribi a Godwin, pero no le dije una sola palabra de las ninas. Le habia dado razones vagas para el viaje: que tenia relacion con la adquisicion de libros dificiles de encontrar tanto en Francia como en Inglaterra, y que mi padre me dictaba muchos trabajos y necesitaba esos libros para los tratados que ocupaban todos sus pensamientos.

»Esos tratados en los que trabajaba continuamente, y los libros, todo era verdad pura y simple.

»Nos instalamos en nuestra antigua casa de la juderia de Oxford, en la parroquia de St. Aldate, y mi padre empezo de nuevo a aceptar discipulos.

»Como el secreto de mi amor por Godwin habia sido crucial para ambas partes, nadie estaba enterado de el, y se acepto sin mas que mi anciano marido habia muerto en el extranjero.

»Mientras viaje no recibi cartas de Godwin, de modo que habia muchas esperandome cuando volvi a Oxford. Me puse a abrirlas y leerlas mientras las ninas estaban con sus amas, y empece a discutir freneticamente conmigo misma sobre si debia hablar a Godwin de sus hijas, o no.

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