– Si, si… -saboreo la ultima rebanada de pan con aceite de oliva-, la noche en que te salve de Bruno Piesdegoma y terminaste pedo en casa del pintor, Alessandro se lo estaba pasando en grande en tu cuarto. ?No me crees? -Se metio la mano en el bolsillo, satisfecha de poder rebatirme la sospecha-. Echale un ojo.
Saco un movil y me enseno unas fotos borrosas de alguien que trepaba por mi balcon. Resultaba dificil saber si era Alessandro, pero Janice insistio en que asi era, y la conocia lo bastante para reconocer la sinceridad en la tension de sus labios.
– Lo siento -dijo casi como si fuera cierto-. Se que te fastidio tu pequena fantasia, pero he supuesto que querrias saber que tu Winnie the Pooh no busca solo la miel.
Le devolvi el movil sin saber que decir. Habia tenido que digerir demasiadas cosas durante las ultimas horas y estaba completamente saturada. Primero Romeo, muerto y enterrado; luego Umberto, reconvertido en Luciano Salimbeni, y ahora Alessandro…
– ?No me mires asi! -me susurro furiosa Janice, usurpandome la superioridad moral con su habitual destreza-. ?Te estoy haciendo un favor! Imagina que hubieras seguido adelante y te hubieras enamorado de ese tio para luego descubrir que lo unico que le interesa son las joyas de la familia.
– ?Por que no me haces otro favor -le dije recostandome en la silla para alejarme todo lo posible de su argumento- y me explicas como me has encontrado y a que ha venido todo el teatro de Romeo?
– ?Ni una palabra de agradecimiento! ?La historia de mi vida! -Janice se llevo la mano al bolsillo una vez mas-. Si no hubiera ahuyentado a Bruno, ahora estarias muerta. Pero mira lo que te importa. ?Solo sabes protestar! -Tiro una carta sobre la mesa que estuvo a punto de caer en el cuenco de la salsa-. Toma. Miralo tu misma. Esta es laautentica carta de tia Rose que me dio el autentico senor Gallagher. Respira profundamente. Es todo lo que nos ha dejado.
Mientras Janice se encendia el cigarrillo de la semana con manos temblorosas, sacudi las migas del sobre y extraje la carta. Eran ocho folios repletos de la caligrafia de tia Rose y, si la fecha era correcta, el documento habia llegado hasta el senor Gallagher hacia varios anos. Decia lo siguiente:
Mis queridas ninas:
A menudo me habeis preguntado por vuestra madre y nunca os he contado toda la verdad, por vuestro bien. Temia que, si sabiais como era, intentarais imitarla. Pero no quiero llevarmelo a la tumba, asi que aqui teneis lo que no me he atrevido a contaros antes.
Ya sabeis que Diane se vino a vivir conmigo cuando murieron sus padres y su hermano, pero nunca os he contado como ocurrio. Fue muy triste y duro para ella, jamas lo supero. Tuvieron un accidente en carretera, un dia festivo de mucho trafico y, segun me conto, fue culpa suya por discutir con su hermano. Era Nochebuena. Creo que nunca se lo perdono. Jamas abria sus regalos. Era una chica muy religiosa, mucho mas que su anciana tia, sobre todo en Navidad. Ojala hubiera podido ayudarla, pero en aquella epoca, no se iba al medico por cualquier cosa.
Le interesaba mucho la genealogia. Creia que nuestra familia descendia de la nobleza italiana por parte materna, y me dijo que, antes de morir, mi madre le habia contado un secreto. Me parecio muy raro que mi madre le hubiese contado a su nieta algo que no nos habia contado ni a Maria ni mi, sus hijas, y jamas crei una palabra de todo aquello, pero ella era muy testaruda y seguia diciendo que descendiamos de la Julieta de Shakespeare y que pesaba una maldicion sobre nuestro linaje. Tambien decia que por eso Jim y yo no habiamos tenido hijos y sus padres y su hermano habian muerto. Cuando hablaba de ese modo, no le prestaba mucha atencion, simplemente la dejaba hablar. Despues de su muerte empece a pensar que deberia haber hecho algo para ayudarla, pero ahora ya es demasiado tarde.
El pobre Jim y yo intentamos que terminara sus estudios, pero era muy inconstante. Antes de que nos dieramos cuenta, habia hecho la mochila y se habia ido a Europa, y lo siguiente que supimos de ella fue que iba a casarse con un profesor italiano. No fui a la boda. El pobre Jim estaba muy enfermo por aquel entonces, y tras su muerte no me apetecia viajar. Ahora lo lamento. Diane estaba sola, embarazada de gemelas; despues, su marido fallecio en un terrible incendio, asi que ni siquiera llegue a conocerlo.
Le escribi muchas cartas pidiendole que volviera, pero no quiso; muy era cabezota. Se habia comprado una casa y estaba empenada en continuar con la investigacion de su marido. Por telefono, me conto que se habia pasado la vida buscando un tesoro familiar que pondria fin a la maldicion, pero yo no crei una sola palabra. Le dije que no era muy sensato casarte con un miembro de tu propia familia, aunque fuera un pariente lejano, pero me respondio que tenia que hacerlo porque ella llevaba los genes Tolomei de su madre y de su abuela y el llevaba el apellido, y ambos debian ir juntos. Era todo muy raro, la verdad. A vosotras dos os bautizaron en Siena, y os llamaron Giulietta y Giannozza. Segun Diane, los nombres eran una tradicion familiar.
Intente por todos los medios que volviera, de visita, le proponia, y hasta le compramos los billetes, pero estaba demasiado metida en su investigacion y no paraba de decir que se hallaba muy cerca de encontrar el tesoro y que tenia que ver a un hombre por algo de un antiguo anillo. Una manana me llamo un policia de Siena para decirme que habia habido un accidente terrible y que vuestra pobre madre habia muerto. Me conto que vosotras estabais con vuestros padrinos pero que podiais correr peligro y que debia ir a buscaros en seguida. Cuando fui a por vosotras, la policia me pregunto si Diane me habia hablado alguna vez de un tal Luciano Salimbeni, y eso me asusto mucho. Querian que asistiera a una vista, pero yo tenia tanto miedo que cogi el primer avion a casa y os lleve conmigo sin esperar siquiera la tramitacion de los papeles de la adopcion. Os cambie el nombre. A Giulietta la llame Juliet, y a Giannozza, Janice y, en lugar de Tolomei, os puse mi apellido, Jacobs. No queria que ningun italiano chiflado viniera a buscaros o se empenara en adoptaros. Incluso contrate a Umberto para que os protegiera y estuviese al tanto por si aparecia el tal Luciano Salimbeni. Por suerte, nunca mas volvimos a oir hablar de el.
No se mucho de lo que Diane hizo sola en Siena esos anos, pero creo que encontro algo muy valioso y que lo dejo alli para que vosotras fuerais a buscarlo. Espero que, si lo encontrais, lo compartais como buenas hermanas. Ademas, tenia una casa, y su marido era rico. Si os dejo algo de valor en Siena, ?podriais encargaros tambien de Umberto?
Me duele mucho deciros esto, pero no soy tan pudiente como pensais. He estado viviendo de la pension del pobre Jim, pero, cuando muera, no quedara nada para vosotras, solo deudas. Tal vez deberia haberoslo dicho, pero nunca se me han dado bien estas cosas.
Ojala supiera mas del tesoro de Diane. A veces hablaba de ello, pero yo no escuchaba. Pensaba que era solo otra de sus locuras, aunque hay un hombre en el banco del palazzo Tolomei que quiza os ayude. Por mas que lo intento, no logro recordar su nombre. Era el asesor financiero de vuestra madre y bastante joven, me parece, asi que puede que aun viva.
Si decidis ir alli, no olvideis que hay personas en Siena que creen en las mismas historias que vuestra madre. Ojala le hubiera prestado mas atencion cuando me hablaba de todo aquello. No le digais a nadie como os llamais realmente, salvo al hombre del banco. Quiza el pueda ayudaros a encontrar la casa. Me gustaria que fuerais juntas. Diane lo habria querido asi. Deberiamos haber ido hace anos, pero tenia miedo de que os pasara algo.
Ahora ya sabeis que no os he dejado nada de lo que podais vivir, pero espero que, gracias a esta carta, podais encontrar lo que os lego vuestra madre. Esta manana he quedado con el senor Gallagher. Yo no deberia haber vivido tanto; cuando muera, no quedara nada, ni siquiera los recuerdos, porque no quise conocerlos. Siempre temi que salierais corriendo como Diane y os metierais en algun lio. Ahora se que os metereis en lios dondequiera que vayais. Conozco bien esa mirada vuestra, la misma de Diane, y quiero que sepais que rezo por vosotras todos los dias.
Umberto sabe donde se guardan las instrucciones para el funeral.
?Que Dios bendiga vuestros inocentes corazones!
Con muchisimo carino,
Tia Rose