«?Que tal si te juzgo por la foto del movil de mi hermana?», pense mientras me inclinaba para pasar los dedos por el agua. En cambio, dije:

– La daga… puedes quedartela. Dudo que Romeo quisiera recuperarla. -Lo mire, empenada en responsabilizar a alguien de los crimenes de Salimbeni-. Peppo tenia razon: esa daga lleva en si el espiritu del diablo. Aunque tambien algunas personas.

Guardamos silencio un momento; mi gesto cenudo hizo sonreir a Alessandro.

– ?Venga ya, estas viva! ?Mira, brilla el sol! Este es el momento ideal para venir aqui, cuando la luz pasa a traves de las arcadas y se refleja en el agua. Por la tarde, Fontebranda se convierte en un lugar oscuro y frio, como una gruta. No lo reconocerias.

– ?Que raro -masculle-, que algo pueda cambiar tanto en unas horas!

Si sospechaba que me referia a el, no dio muestras de ello.

– Todo tiene su lado oscuro. A mi juicio, eso es lo que hace interesante la vida.

A pesar de mi tristeza general, su logica me hizo sonreir.

– ?Deberia asustarme?

– Bueno… -se quito la chaqueta y se recosto sobre la arcada-, los ancianos te diran que Fontebranda tiene poderes especiales.

– Sigue. Ya te aviso cuando este lo bastante asustada.

– Quitate los zapatos.

Muy a mi pesar, solte una carcajada.

– Vale, has conseguido asustarme.

– Vamos, te va a gustar. -Lo vi quitarse los suyos, y los calcetines; luego se remango los pantalones y metio los pies en el agua.

– ?No tienes que trabajar hoy? -pregunte, observando como balanceaba las piernas.

Alessandro se encogio de hombros.

– El banco tiene mas de quinientos anos. Creo que puede sobrevivir una hora sin mi.

– Bueno… -dije cruzandome de brazos-, hablame de esos poderes especiales.

Lo penso un momento, luego dijo:

– Para mi, hay dos clases de locura en este mundo: la creativa y la destructiva. El agua de Fontebranda, dicen, te vuelve loco,pazzo, pero en el buen sentido. Es dificil de explicar. Durante casi mil anos, muchos hombres y muchas mujeres han bebido pazzia de esta fuente. Algunos han sido poetas, otros, santos; la mas famosa, claro, fue santa Catalina, que se crio aqui, a la vuelta de la esquina, en la contrada de la Oca.

No estaba de humor para asentir a ciegas a todo cuanto dijese, ni para dejarlo que me distrajera con cuentos, asi que negue rotundamente con la cabeza.

– Todas esas martires…, mujeres que morian de hambre o quemadas en la hoguera…, ?que tiene eso de creativo? Es una inmensa locura.

– Para casi todo el mundo, apedrear a la policia romana tambien seria una locura. -Se rio de mi expresion-. Sobre todo si te niegas a meter los pies en esta maravillosa fuente.

– Yo solo digo -anadi descalzandome- que depende de la perspectiva de cada cual. Lo que para ti es creativo quiza sea destructivo para mi. -Metilos pies con cautela en el agua-. Creo que todo depende de en que creas. Vamos, de que lado estes.

No supe interpretar su sonrisa.

– ?Insinuas que debo replantearme mi teoria? -dijo mirando como me mojaba los pies.

– Las teorias siempre hay que replantearselas, de lo contrario, dejan de ser teorias y se convierten en otra cosa… -Agite las manos amenazadora-. Se transforman en dragones al pie de tu torre, que no dejan entrar ni salir a nadie.

Me miro, probablemente preguntandose por que estaba tan picajosa esa manana.

– ?Sabias que aqui el dragon simboliza la virginidad y la proteccion?

Mire para otro lado.

– Curioso. En China, el dragon representa al novio, el enemigo mismo de la virginidad.

Estuvimos un rato sin hablar. El agua de Fontebranda formaba ondas en silencio, proyectando sus rayos lustrosos en el techo abovedado con la paciente confianza de un espiritu inmortal y, por un instante, casi me senti un poco poetisa.

– Entonces, ?tu lo crees? -inquiri, deshaciendome de la idea antes de que cuajara-. ?Lo de que Fontebranda te vuelvepazzo?

Miro el agua y observo nuestros pies sumergidos en el liquido de color jade, luego sonrio languidamente, como si supiera de algun modo que, en el fondo, no esperaba respuesta porque estaba alli mismo, reflejada en sus ojos, aquella promesa de arrebato, de un verde intenso.

Me aclare la garganta.

– No creo en los milagros.

Bajo la mirada a mi cuello.

– Entonces, ?por que llevas eso?

Me lleve la mano al crucifijo.

– No suelo llevarlo. Al contrario que tu. -Senale con la cabeza su camisa desabrochada.

– ?Te refieres a esto?… -Se saco el objeto que llevaba colgado del cuello con un cordel de cuero-. Esto no es un crucifijo. No me hace falta uno para creer en los milagros.

Me quede mirando el colgante.

– ?Llevas colgadauna bala?

Sonrio burlon.

– Yo lo llamo carta de amor. En el informe lo llamaron «fuego amigo». Muy amigo. Se detuvo a dos centimetros de mi corazon.

– Buena caja toracica.

– Buen companero. Son balas hechas para atravesar a varias personas. Esta paso por otro primero. -Volvio a metersela bajo la camisa-. De no haber estado en el hospital, me habria hecho pedazos. Al parecer, Dios sabe donde estoy aunque no lleve crucifijo.

No supe que decir.

– ?Cuando ocurrio? ?Donde?

Se inclino hacia adelante para tocar el agua.

– Ya te lo he dicho. He vivido al limite.

Intente mirarlo a los ojos, pero no me lo permitio.

– ?Y ya esta?

– Ya esta de momento.

– Vale -repuse-,voy a decirte en que creo yo. Creo en la ciencia. Sus ojos vagaron por mi rostro, pero su gesto no cambio.

– Me parece que crees en algo mas -repuso-, mal que te pese. Por eso tienes miedo. Tienes miedo de lapazzia.

– ?Miedo? -Intente reirme-. No tengo miedo de…

Cogio un poco de agua con las manos y me la ofrecio.

– Si no crees, bebe. No tienes nada que perder.

– ?Venga ya! -Me aparte, asqueada-. ?Eso esta lleno de germenes!

Tiro el agua.

– La gente lleva cientos de anos bebiendola.

– ?Y volviendose loca!

– ?Ves? -Sonrio-. Si que crees.

– ?Si! ?Creo en los microbios!

– ?Has visto alguna vez un microbio?

Mire furiosa su sonrisa burlona, fastidiada de que me hubiera pillado tan facilmente.

– ?Por favor! Los cientificos los ven a todas horas.

– Santa Catalina vio a Jesus -dijo con los ojos brillantes-, en el cielo, sobre la basilica de Santo Domigo. ?A

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