menos por ahora.
Me concentre de nuevo en mi cronica. Recorde lo que habia dicho Martinez y repase mis notas. Decidi restar importancia a la incapacidad policial para hallar pistas concluyentes en el crimen y, en cambio, enfatizar el hecho de que estaban siguiendo varias lineas de investigacion. Ademas, formularia alguna hipotesis para explicar la dificultad de este caso; a los detectives les gustaria eso. Por otro lado, tal vez conseguiria con ello que el asesino se relajase y bajase la guardia, lo cual era bueno, y que el publico dejara de presionar tanto a la policia. Ademas, de este modo, si al final pillaban al tipo, quedarian como unos heroes.
Volvi a evocar la imagen de la mujer frente a su casa, la expresion de sus ojos, el tono de su voz, la combinacion de miedo y resignacion. Me pregunte cuantos mas habria como ella.
Baje la vista a la pagina y mis dedos se movieron velozmente sobre el teclado. Las descripciones comenzaron a fluir una vez mas y, un segundo despues, yo habia recuperado el ritmo de las palabras y de la historia.
Esa noche, Nolan queria salir a tomar una copa. Llame a Christine para avisarle que llegaria tarde. Ella, acostumbrada a mis retrasos, no hizo comentarios al respecto.
– Estare aqui. Tengo un buen libro para leer.
– ?Cual es? -pregunte.
– ?Por que estaban tan enfadados los medicos?
– Porque cuando hemos abierto a ese hombre de negocios, aquel del que te he hablado esta manana, en la exploracion, lo que hemos encontrado no era nada bueno. El cancer se habia extendido por todo el estomago. Han intentado extirpar el cancer, pero estaba por todas partes. Lo tenia todo negro y rojo, horrible; es inconfundible. -Su voz sonaba cada vez mas tensa.
– ?Y? -la interrumpi-. ?Que ocurrio?
– Murio.
– Oh -murmure-, lo siento.
– Esta bien -dijo-. He llorado antes, cuando se lo han comunicado a la familia. No se por que. Es solo que a veces me afecta y quiero estar sola. Entonces me he encerrado en el almacen del laboratorio y me he desahogado un poco. Ahora estoy bien.
Cuando colgue el telefono me senti un poco culpable porque el no tener que consolarla me producia cierto alivio. «A veces -pense-, ella se permite el lujo de ser demasiado sensible.» Pero no debia reprocharselo; tal vez eran sus sentimientos, junto con su eficiencia, los que la hacian una buena enfermera.
Alce la mirada y vi a Nolan junto a la puerta, haciendome senas levantando la mano con el pulgar y el menique extendidos, en ademan de beber. Tome mi chaqueta y sali tras el.
El bar estaba en Biscayne Boulevard. Era un lugar frecuentado por periodistas y hombres de prensa que se apretujaban ante la barra en una incomoda tregua.
Nolan y yo llevamos nuestras copas a un reservado y nos sentamos en los asientos tapizados de escay rojo. Un momento despues, Porter se reunio con nosotros.
– Y bien, ?que pensais? -pregunto Nolan-. ?Que vendra despues? ?Que otras historias relacionadas con el caso podemos publicar?
Porter se encogio de hombros.
– Tal vez detengan a alguien.
– Hoy he conseguido que nos concedan otra vez la primera plana -dijo Nolan-. Pero pasado manana, a menos que descubramos algo, la historia volvera a la seccion local. Despues pasara a las paginas interiores y finalmente desaparecera. ?Que os parece?
Medite por un instante.
– Tal vez sea lo mejor -dije. Mire a Porter, pero estaba ocupado bebiendo cerveza-. Se que esto ha causado un gran revuelo, pero, por otro lado, eso sucede con casi todos los crimenes, especialmente cuando nos tocan de cerca. Es probable que este sea uno de esos casos destinados al olvido, a menos que se practique una detencion.
– Supongo que tienes razon -suspiro Nolan-. No me atrae la idea de enterrar el asunto tan rapidamente.
?Por que no intentas hablar manana con algunos medicos, para ver si podemos trazar una especie de perfil psicologico del asesino?
– No lo se. Los policias no parecen muy interesados en el aspecto psicologico. ?Sabes? Esa familia debe de estar en muy buena posicion. Tal vez haya sido un secuestro frustrado.
– No lo creo -repuso Porter-. Podria equivocarme, pero creo que no tiene mucho sentido. Si ese fuera el caso, habria sido mas facil para los secuestradores arrojar su cadaver a algun pantano de los Everglades; habrian pasado semanas antes de que lo hallaran. Tal vez nunca habria aparecido, habrian clasificado el caso como el de otra adolescente fugada. Fugada, pero no olvidada. Y es probable que los asesinos le pidieran un rescate a la familia, que no estaria al corriente de su muerte. No tendrian nada que perder.
– No esta mal tu teoria -opino Nolan-. Volvamos al aspecto psicologico. Eso mantendra la historia en el periodico otro dia, aunque no en primera plana. -Dirigiendose a mi, agrego-: Trata de sonsacar informacion a Martinez y a Wilson. Yo conozco a esos tipos. Seguro que ocultan algo.
Porter se puso de pie para traer tres cervezas mas. Lo segui con la vista mientras se alejaba en la penumbra entre el rumor de la gente que bebia y el tintineo de la caja registradora. Oi una risa procedente de algun rincon del bar.
– ?Como van tus cosas? -pregunto Nolan.
– Bien -respondi-. Ah, Christine te manda saludos.
– Saludala de mi parte. Me referia al funeral, tu familia, todo eso…
Nolan estaba inclinado sobre la mesa con los ojos fijos en los mios, como si pudiera leer en ellos.
– Gracias por tu interes -respondi-, pero en realidad no hay nada que decir.
– Esta bien. Lo olvidare. Solo queria estar seguro. Cuando regresaste parecias afectado, y no esperaba verte de vuelta tan pronto.
– He dado con una buena historia, ?no es asi?
– Es verdad, una buena historia. Eso ayuda mucho a recuperarse de los males y los golpes de la vida. -Rio-. Hay muchas cosas que una buena historia puede curar.
– Muchos dolores -dije, levantando mi vaso.
Porter habia regresado y se acomodaba en su asiento.
– Por los dolores -brindo.
– Por todos los males del mundo que nos mantienen ocupados -dije.
– Por la buena historia -agrego Nolan. Entonces, todos bebimos entre carcajadas.
Esa noche, en la cama, Christine dijo:
– Se me olvidaba: ha llamado tu padre. Ha dicho que intentaria hablar contigo manana. Le he advertido que estas trabajando en una noticia importante, pero lo intentara de todas maneras.
Estabamos desnudos en la oscuridad. Yo habia abierto las ventanas y oia el zumbido de los insectos nocturnos y, a lo lejos, el ulular lastimero de una sirena: sonaba muy distante, ajena a la noche inmediata que nos cubria. Christine se habia destapado y, a la tenue luz de la luna, yo entreveia sus senos y su vello pubiano. Me acerque y la acaricie. Ella se volvio hacia mi.
– Nunca se que decirle cuando llama -me confeso-. Parece bastante agradable, pero me intimida.
Mientras hablaba, senti su mano sobre mi hombro y su aliento en mi rostro.
– Son solo sus maneras de abogado -asegure-. A veces pienso que nacio ya adulto de la frente de su padre, como Atenea, recitando sentencias y dictamenes legales, precedentes y agravios, la esencia de su vida. -Oi la risa de Christine-. Desde que recuerdo, siempre ha sido abogado, siempre ha hablado como tal, actuado como tal. Asi es en casa. Esta la Ley, y luego la ley. El las define a ambas.
