ascenso o alguna medalla, porque dijo: 'De ninguna manera', y al minuto siguiente estabamos dispersos y avanzabamos agachados hacia el pueblo ibamos de choza en choza como en las peliculas, pero estabamos asustados, muertos de miedo.
»Habria unas… tal vez cinco o seis chozas pateticas en toda la aldea. Quiero decir, apenas se la podia considerar una aldea; no era mas que un grano insignificante en el trasero del mundo. Por eso no tardamos mucho en recorrerlo, aunque ibamos con mucho cuidado por lo que el tipo decia haber visto. -Hilson se paso la mano por el cabello y dio una calada al cigarrillo. Luego comenzo a tabalear sobre el costado de la silla, como para acelerar el ritmo de las palabras en la quietud del apartamento-. Nunca le habia contado esta historia a nadie -me confio-. No quiero que me lleven a juicio como aquel tipo, Calley.
Asenti.
– Comprendo. Esto es confidencial.
– Correcto. -Entonces prosiguio-: Al final del pueblo nos detuvimos y nos reunimos. El sargento aposto a unos hombres en el perimetro y envio a un par de tipos a esperar al otro peloton. Yo estaba muy nervioso: todos lo estabamos. En parte era por el calor, ?sabe? Ademas nos habian dicho que los Vietcong estaban muy fuertes en ese sector. Nos advirtieron que era probable que tuviesemos algun encuentro con ellos, que cualquiera que viesemos podia ser Vietcong. Asi que creo que todos lo esperabamos.
»Despues de todo, eso es lo que nos dijeron. '?No confieis en nadie! Ni siquiera en el anciano de aspecto mas atontado. En cuanto le deis la espalda, os volara el trasero. Os costara los testiculos si le sonreis. Tampoco os fieis de las mujeres.' ?No habia manera de identificarlos! Era imposible. Ni siquiera cuando enviaron a esos desertores del Vietcong o a esos tipos del ejercito vietnamita con nosotros. Tan pronto nos decian que mataramos a alguien como que lo interrogaramos. No servian de nada. Y aquel dia ni siquiera llevabamos a uno de ellos con nosotros.
»Entonces pusimos en fila a toda la gente del pueblo. Eran nueve. Viejos y ninos. Ningun hombre joven. Habia un viejo que hablaba un poco de ingles. Fue a el a quien interrogamos. Recuerdo que estaba alli sentado, moviendo la cabeza arriba y abajo. 'No Vietcong aqui', decia. 'No Vietcong.' y el sargento le gritaba: '?Mentira! ?Mentira!', y el tipo, Ojos Nocturnos, decia: 'Estoy seguro de lo que he visto.' Estaba alli de pie, con la 45 en la mano. Solia llevarla en una pistolera junto a la axila, bajo la chaqueta, pero ahora la habia desenfundado y jugueteaba con el seguro: lo ponia y lo quitaba.
»Entonces el sargento nos grito que empezaramos a registrar las chozas: enseguida estabamos destrozandolas, furiosos por el calor y el miedo. Uno de los tipos encontro un fusil escondido entre las vigas, bajo la paja del techo. Entonces nos asustamos y nos cabreamos de verdad.
»El sargento seguia gritandole al viejo, pero el no decia mas que: 'No Vietcong aqui', incluso cuando le ponian un arma bajo la nariz. El resto de la gente parecia muy atemorizada. Habia un par de ninos llorando y un bebe tambien. Recuerdo que me volvi hacia el tipo y le dije: 'Por lo visto tenias razon', y el solo asintio y sonrio. El sargento estaba a punto de darse por vencido cuando el tipo dijo: 'Yo me encargo de esto, sargento.' y el sargento se encogio de hombros y contesto: 'Haga lo que quiera.'
»Entonces el tipo se acerco a una muchachita que estaba sentada en el suelo, a punto de orinarse en los pantalones, la tomo del brazo y la llevo frente al viejo. Amartillo su 45 y pregunto: '?Donde Vietcong?' Cuando el viejo sacudio la cabeza, el tipo apreto el gatillo.
»?Diablos! Aun recuerdo el chasquido cuando el percutor golpeo la recamara vacia y el segundo chasquido cuando el mecanismo tiro de el hacia atras. Nadie sabia si la habia descargado a proposito o no. Y el, sonriendole al viejo, volvio a preguntar: '?Donde Vietcong?' El viejo nego con la cabeza.
»Despues recuerdo la detonacion de esa maldita 45. Estaba cargada, despues de todo. La chica cayo hacia delante con media cabeza destrozada, a los pies del viejo. La imagen se me quedo grabada, tan clara como una fotografia. El viejo estaba manchado de sangre y trozos de cerebro. Entonces vi que se le crispaba la cara. Debio de sentir mil cosas al mismo tiempo: sobre todo miedo, supongo. Sin embargo, se quedo alli, sacudiendo la cabeza, repitiendo una y otra vez como un disco rayado 'No Vietcong. No Vietcong'. El sargento primero miro a Ojos Nocturnos como si este estuviera loco, y creo que lo estaba. Pero el tipo ni siquiera se habia movido: tenia la misma expresion fria de antes y tenia los ojos clavados en los del viejo. Camino lentamente hasta el grupo de nativos y agarro del brazo a una pareja de ancianos. Miro al jefe del pueblo. El jefe dijo: 'No Vietcong', y entonces esa maldita 45 solto dos estampidos mas, ?bum! ?bum!, y los viejos cayeron al suelo. Recuerdo que la sangre se mezclaba con el polvo. Y mientras todos los demas nos quedamos alli de pie, mirando. Estabamos paralizados, observando lo que pasaba. Creo que en ningun momento me paso por la cabeza intentar detener a ese tipo. Al fin y al cabo, era la unica persona que estaba haciendo algo. Yo tenia la impresion de estar viviendo alguna extrana pesadilla.
»Oiga, no estoy orgulloso de ello. Diablos, no. Pero usted tiene que entender que aquel dia todos estabamos un poco desquiciados. Por el sol, tal vez. La maldita selva, los malditos arrozales. No lo se. Cuando pienso en Vietnam, recuerdo mas que nada el sol. Nos hacia perder la cabeza a todos.
– Entonces supongo que por eso nadie lo detuvo. Hubo un momento de silencio. Me fije en sus ojos, semiocultos tras las gafas amarillas. Estaban vueltos hacia arriba, hacia el techo blanco.
– La siguiente persona que separo de la fila fue una madre con su bebe. Nadie se movio. ?Bum!, hizo la 45. Entonces oi que el tipo se reia. Como si, despues de todo, no estuviese enfadado con el jefe del pueblo. Solo queria continuar con todo eso, como si se tratara de algun juego. '?Donde Vietcong?', pregunto otra vez, con una risotada.
»Pero no hizo falta que el viejo respondiera, porque pronto lo averiguamos de otro modo.
»De pronto, desde el perimetro, llego ese sonido. Diablos, una vez que has oido el sonido de disparos de armas pequenas, nunca lo olvidas. Y detras de nosotros sono un ?bam! Y una explosion cuando un proyectil de mortero desintegro una de las chozas. Recuerdo que el tipo solo reia. Levanto su M-16 mientras todo el mundo gritaba y corria a protegerse. Todos salimos disparados en la direccion de donde sabiamos que vendria el teniente. ?Demonios! Los proyectiles llovian por todas partes, y el fuego de mortero y los disparos zumbaban en el aire. Yo tambien disparaba, hacia el frente, aunque no sabia a que. Hay una cosa que recuerdo muy bien. Cuando me volvi, vi a todos los nativos amontonados en el suelo todos muertos. Excepto el bebe, el hijo de esa mujer. La criatura lloraba y gritaba. Alcance a oirla durante un minuto, tal vez solo por un segundo. Despues el ruido ahogo su voz.
»Todos volvimos a reunimos en el claro. Recuerdo que el operador de radio llamaba a gritos al teniente. Al final el teniente respondio y nos indico que nos retiraramos hacia el, porque ordenaria un ataque aereo. Era muy simple, ?sabe? Asi es como haciamos las cosas alli. Nuestro grupo, que seguia disparando algun tiro que otro por puro miedo, se alejo de la aldea. Unos minutos despues oi ese estruendo, el sonido estridente de un Phantom cuando el piloto lo baja a unos sesenta metros. Habia cuatro de ellos; podia verlos acercarse por los destellos del sol en las alas… que parecian luces de posicion muy potentes. Dejaron caer esas latitas con las que arrasaron el pueblo junto con cualquiera que estuviese por ahi.
»Todas las pruebas de lo que habia hecho ese tipo se perdieron en una nube de humo, porque el lugar quedo reducido a cenizas. -Hizo otra pausa prolongada, supuse que para meditar sobre lo que habia visto-. Presentamos un informe. O'Shaughnessy nos convoco a todos, nos pregunto que habiamos visto, que habiamos hecho. Incluso mando llamar a ese tipo. ?Sabe que fue lo mas extrano? Que nadie mintio. Nadie le conto al teniente otra cosa que la verdad sobre lo que habia pasado. Y ?sabe a quien dio parte el? Correcto: a nadie. Recuerdo que salio y lo oi decirle al sargento: 'Que diablos, ?a quien le importa?' Y el sargento asintio. Una semana despues lo trasladaron a Saigon. Y una bomba me dejo en este estado. Y eso fue todo.
Guardamos silencio por un instante.
– ?No hubo ninguna investigacion? -pregunte. Sacudio la cabeza.
– ?No se dejo constancia de lo ocurrido en un informe?
Volvio a negar con un gesto.
– ?Y el teniente?
– Oi decir que lo mataron. Creo que una granada lo hizo saltar en pedazos. ?Quien sabe?
En mi imaginacion se agolpaban los detalles: la muchachita, la pareja de ancianos, la mujer con el bebe. Estaban todos alli.
– Aclareme una cosa -le pedi-. Cuando usted se volvio, todos los nativos estaban muertos, ?no es asi? Asintio y clavo los ojos en los mios.
– ?Como murieron?
