una pose demasiado resignada. Pero eso era menos importante que intentar plasmar en el Francis pintado sentimientos, suenos, deseos, todas las emociones que el relacionaba con el mundo exterior. Se esforzo en imprimir a la figura un poco de esperanza.
No alzo los ojos hasta que la enfermera Caray anuncio que solo quedaban unos minutos para terminar la sesion.
Echo un vistazo a su lado y vio que Peter estaba dando los toques finales a su dibujo. No habia dejado de usar el lapiz negro, y lo que habia creado era muy revelador: un par de manos agarradas a unos barrotes que cruzaban de arriba abajo la hoja. No habia cara ni cuerpo. Solo dedos aferrados a gruesos barrotes negros.
Peter firmo su dibujo con una floritura exagerada cuando la enfermera Caray empezo a recoger las hojas. Francis hizo lo propio con letras mucho mas pequenas. Echo una mirada al trabajo de los demas. Cleo habia pintado un arbol, un grueso roble, con ramas muy extendidas y llenas de hojas verdes, y una cara perdida entre el follaje que, a su parecer, reflejaba el caracter de aquella mujer aspirante a reina. Noticiero, por su parte, habia dibujado simplemente la primera pagina de un periodico. Francis no pudo leer el titular, pero supuso que tenia algo que ver con el hospital.
La enfermera le tomo el dibujo de las manos y lo examino un momento.
– Caray, Francis -sonrio aprobadoramente-, esto esta muy bien. Sabes dibujar. -Levanto el retrato y lo admiro-. Buen trabajo. Estoy sorprendida.
Negro Grande se acerco y miro el dibujo de Francis por encima del hombro de la enfermera. El tambien sonrio.
– ?Vaya, Pajarillo! -exclamo-. Esta muy bien hecho. El chico tiene un talento que no habia contado a nadie.
La enfermera y el auxiliar siguieron recogiendo los demas dibujos y Francis se encontro junto a Napoleon.
– Nappy -le dijo en voz baja-, ?cuanto tiempo llevas aqui?
– ?En el hospital?
– Si. Y aqui, en Amherst.
Napoleon reflexiono un momento antes de contestar.
– Ya hace dos anos, Pajarillo. Aunque puede que sean tres. No estoy seguro. Hace mucho tiempo -anadio con tristeza-. Muchisimo. Pierdes la cuenta. O quizas es que quieren que la pierdas. No estoy seguro.
– Tienes bastante experiencia de como funcionan aqui las cosas, ?verdad?
– Una experiencia que, por desgracia, preferiria no poseer, Pajarillo.
– Si quisiera ir de este edificio a alguno de los otros, ?como podria hacerlo?
La pregunta parecio asustar un poco a Napoleon, que dio un paso hacia atras y sacudio la cabeza.
– ?No te gusta estar con nosotros? -balbuceo aturullado.
Francis nego con la cabeza.
– No. Quiero decir por la noche. Despues de la medicacion, despues de que apaguen las luces. Supon que quisiera ir a otro edificio sin que me vieran. ?Podria hacerlo?
– Creo que no -respondio Napoleon tras pensarselo-. Siempre estamos encerrados con llave.
– Pero solo supon que no estuviera encerrado con llave…
– Siempre lo estamos.
– Pero supon… -insistio Francis.
– Esto tiene algo que ver con Rubita, ?verdad? Y con Larguirucho. Pero Larguirucho no podia salir del dormitorio, salvo la noche en que murio Rubita, cuando no estaba cerrado con llave. Que yo sepa, la puerta nunca se habia quedado abierta. No, no puedes salir. Nadie puede. No se de nadie que quisiera hacerlo.
– Alguien pudo. Alguien lo hizo. Y ese alguien tiene un juego de llaves.
– Un paciente con llaves -susurro Napoleon, que parecia aterrado-. No lo habia oido nunca.
– Es lo que creo.
– Eso estaria mal, Pajarillo. No debemos tener llaves. -Cambio el peso de un pie al otro, como si el suelo empezara a quemarle-. Creo que, si sales del edificio, evitar a los de seguridad debe de ser bastante facil. No parecen muy listos precisamente. Y creo que fichan en el mismo sitio a la misma hora todas las noches, de modo que hasta alguien tan loco como nosotros podria eludirlos con un poco de astucia… -Solto una risita histerica al pensar que los guardias eran unos incompetentes. Pero de pronto fruncio el entrecejo-. Aunque ese no seria el problema, Pajarillo -anadio.
– ?Cual seria el problema?
– Volver a entrar. Aunque tuvieras una llave, la puerta principal esta delante del puesto de enfermeria. Es igual en todos los edificios, ?no? Y aunque la enfermera o el auxiliar de guardia estuvieran dormidos en ese momento, lo mas seguro es que el ruido de la puerta los despertara.
– ?Y las salidas de emergencia en el lateral del edificio?
– Creo que estan atrancadas a cal y canto. -Sacudio la cabeza y anadio-: Quiza sea una violacion de las normas antiincendios. Deberiamos preguntar a Peter. Seguro que el lo sabe.
– Es probable. Pero si quisieras entrar, ?no crees que hay otra manera?
– Puede que si, pero nunca he oido que nadie quisiera ir de un sitio a otro. Jamas. Ni una sola vez. ?Por que iba a quererlo alguien, cuando todo lo que queremos, todo lo que necesitamos y todo lo que podemos usar esta aqui, en este edificio?
Era una pregunta deprimente. Y tambien falsa, porque habia alguien cuyas necesidades eran distintas a las enumeradas por Napoleon. Francis se planteo, quiza por primera vez, que necesitaria el angel.
