Ella lo miro sin entender.

– ?Por que no le pide a su nuevo amigo y ayudante que se lo explique? -anadio Evans despues de aclararse la garganta-. El sabe la respuesta mucho mejor que yo. Pregunte al Bombero, la clase de hombre que empieza extinguiendo incendios pero termina provocandolos.

Ella no contesto y se acerco los expedientes. Evans se sento frente a ella, se recosto y cruzo las piernas de un modo relajado para observar que hacia. A Lucy la incomodo la intensidad de su mirada.

– ?Querria ayudarme? -pregunto-. Lo que quiero hacer no es nada dificil. Para empezar, me gustaria desechar a los hombres que estaban en el hospital cuando tuvieron lugar los otros tres asesinatos. Si estaban aqui…

– No podian estar fuera, por supuesto -asintio el-. Hay que cotejar las fechas.

– Exacto.

– Solo que hay algunos elementos que lo complican un poco.

– ?Que clase de elementos?

– Hay muchos pacientes que estan en el hospital de forma voluntaria -respondio Evans tras frotarse el menton-. Pueden entrar o salir, un fin de semana, por ejemplo, a peticion de algun familiar responsable. De hecho, eso se alienta. Asi que puede que alguien cuya historia parezca indicar que se trata de un paciente internado a tiempo completo, pasara en realidad cierto tiempo fuera del hospital. Bajo supervision, claro. O, por lo menos, bajo una supuesta supervision. Ese no es el caso de las personas internadas por orden judicial. Ni tampoco el de los pacientes a quienes se considera un peligro para ellos mismos o para los demas. Si estas aqui debido a un acto violento, no puedes salir, ni siquiera para una visita a casa. Salvo que un miembro del personal considere que eso puede ayudar al tratamiento terapeutico. Pero eso tambien dependera de la medicacion que recibe el paciente. Se puede enviar a alguien a casa a pasar la noche con una pastilla, pero no si necesita una inyeccion. ?Comprende?

– Creo que si.

– Y tenemos las vistas -prosiguio Evans, que se iba animando a medida que hablaba-. Periodicamente presentamos los casos en un tramite cuasi judicial, para justificar por que alguien debe permanecer aqui o ser dado de alta. Viene un defensor de oficio de Springfield y tenemos un abogado para los pacientes, que integra un tribunal con el doctor Gulptilil y alguien de los servicios de salud mental estatales.

Algo parecido a una junta de la libertad condicional. Su utilidad es irregular.

– ?A que se refiere con «irregular»?

– La gente recibe el alta porque esta estabilizada pero vuelve al cabo de un par de meses, despues de descompensarse. Tratar una enfermedad mental tiene algo de puerta giratoria.

– Pero los pacientes que hay en el edificio Amherst…

– No se si tenemos en la actualidad algun paciente con capacidad, tanto social como mental, para que se le conceda un permiso. Puede que un par, como mucho. No tenemos programada ninguna vista, que yo sepa. Tendria que comprobarlo. Ademas, no tengo idea sobre los demas edificios. Tendra que preguntarselo a mis colegas.

– Creo que podemos descartar los demas edificios -aseguro Lucy-. El asesinato de Rubita ocurrio aqui, y es probable que el asesino este aqui.

– ?Por que supone eso? -Evans sonrio de un modo desagradable, como si lo que acababa de decir fuera una broma que ella no captaba.

– Simplemente pensaba…

Evans la interrumpio.

– Si su hombre es tan inteligente como usted cree, imagino que ir de un edificio a otro por la noche no le resultaria un problema insuperable.

– Pero los de seguridad patrullan los terrenos del hospital. ?No detectarian a alguien que fuera de un edificio a otro?

– Por desgracia, como tantos organismos estatales, estamos faltos de personal. Y segundad efectua unas rondas establecidas a horas regulares, faciles de burlar si uno quiere. Y hay otras formas de desplazarse sin ser visto.

Lucy dudo de nuevo, y Evans anadio su opinion durante esa pausa.

– Larguirucho tenia un movil, la oportunidad y el deseo, y su ropa tenia manchas de la sangre de la enfermera -dijo con tono monocorde-. No alcanzo a entender por que se esfuerza tanto por encontrar a otro culpable. Estoy de acuerdo en que Larguirucho es, en muchos sentidos, un hombre simpatico, pero tambien es un esquizofrenico paranoico y tiene antecedentes de actos violentos. En particular contra mujeres, a las que veia a menudo como adlateres de Satan. Y los dias anteriores al crimen se habia observado que su medicacion era insuficiente. Si revisara su historia clinica, que la policia se llevo con dosis adecuadas en la distribucion diaria. De hecho, habia ordenado que empezaran a administrarle inyecciones intravenosas en los proximos dias, porque creia que las dosis orales no le hacian efecto.

De nuevo, Lucy no respondio. Queria decirle que, para ella, solo la mutilacion de la mano de la enfermera absolvia a Larguirucho, pero se abstuvo.

– Aun asi -prosiguio Evans a la vez que empujaba los expedientes hacia ella-, si revisa estos y los otros mil de los demas edificios, podra descartar a algunas personas. Yo no me fijaria tanto en las fechas y me concentraria en los diagnosticos. Descartaria a los retrasados mentales. Y a los catatonicos que no reaccionan ni a la medicacion ni a los tratamientos de electroshock, porque no tienen la capacidad fisica para realizar un acto tan horrendo. Y a las demas alteraciones de la personalidad que excluyen lo que usted esta buscando. Estare encantado de responder cualquier pregunta que quiera hacer. Pero la parte mas dificil, bueno, eso es cosa suya…

Y se reclino para observar como ella abria el primer expediente y empezaba a revisarlo.

Francis se apoyo contra la pared enfrente del despacho del senor del Mal, sin saber muy bien que hacer. No paso mucho rato antes de que Peter apareciera y se apoyase a su lado, con la mirada fija en la puerta del despacho donde Lucy estaba estudiando los expedientes. Exhalo despacio, con un sonido sibilante.

– ?Has hablado con Napoleon? -pregunto Francis.

– Queria jugar al ajedrez. Asi que hicimos una partida y me pego una paliza. Aunque es un buen juego para un investigador.

– ?Por que?

– Porque existen infinitas variaciones de una estrategia ganadora y, sin embargo, uno tiene los movimientos restringidos por las limitaciones de cada pieza del tablero. Un caballo puede hacer esto… -Con la mano trazo un angulo recto-. Mientras que un alfil puede hacer esto… -Trazo una diagonal-. ?Sabes jugar, Pajarillo?

Francis nego con la cabeza.

– Deberias aprender.

Mientras hablaban, un hombre fornido que pertenecia al dormitorio de la tercera planta se acerco a ellos. Lucia una expresion que Francis habia empezado a reconocer en los retrasados del hospital. Mezclaba el desconcierto con la curiosidad, como si quisiera una respuesta a algo que no podria comprender, lo que le provocaba una frustracion casi constante. En el Hospital Estatal Western habia varios hombres como el, y asustaban a Francis porque si bien en general eran muy mansos, tambien eran capaces de una repentina agresividad, inmotivada. Francis habia aprendido a alejarse de los retrasados mentales. Este, abrio mucho los ojos y parecio grunir, como enfadado de que en el mundo hubiera tantas cosas fuera de su alcance. Emitio un sonido gutural y siguio observando a Peter y Francis con mirada penetrante.

Peter le sostuvo la mirada.

– ?Que estas mirando? -pregunto.

El hombre se limito a emitir otro sonido gutural.

– ?Que quieres? -dijo Peter.

El retrasado solto un grunido largo, como un animal plantando cara a un rival. Encorvo los hombros y se le desencajo el rostro. Francis tuvo la impresion de que a ojos de aquel hombre el resultaba un ser aterrador, porque la unica vara de medir que ese retrasado poseia era la rabia. Una rabia que estallo en ese momento. Apreto los punos y los agito delante de Francis y Peter, como si golpeara a una vision.

– No lo hagas -le dijo Peter.

El hombre parecio disponerse a atacarlo.

– No vale la pena -repitio Peter, pero se puso en guardia.

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