Peter observo con ceno a Evans, que no le devolvio la mirada y se llevo a Lucy Jones por el pasillo, apartando a los pacientes que se le acercaban con movimientos bruscos. A Francis le recordo a un hombre que se abre paso por la selva con un machete.
– Estaria bien que resultara que ese hijoputa es el hombre que andamos buscando -dijo Peter entre dientes-. Haria que todo el tiempo pasado aqui valiera la pena. -Solto una carcajada-. Bueno, Pajarillo, el mundo no es nunca asi de generoso. Y ya sabes el proverbio: «Cuidado con lograr lo que deseas.» -Pero, incluso mientras hablaba, siguio observando como Evans se alejaba por el pasillo-. Voy a hablar con Napoleon -anadio-. Por lo menos, el tendra una perspectiva del siglo XVIII sobre todo esto.
Y se alejo deprisa hacia la sala de estar. Mientras dudaba si acompanarlo, Francis vio a Negro Grande apoyado contra la pared del pasillo, fumando un cigarrillo, con el uniforme blanco banado en la luz que se filtraba por las ventanas, de modo que relucia. Por el mismo motivo, su piel parecia aun mas oscura, Francis reparo en que el auxiliar los habia estado observando. Se acerco a el, y el hombre corpulento se separo de la pared y dejo caer el cigarrillo al suelo.
– Un mal habito -aseguro-. Y con tantas probabilidades de matarte como cualquier otra cosa en este hospital. No se puede estar del todo seguro con todo lo que ha pasado. Pero no empieces a fumar como los demas, Pajarillo. Aqui hay muchos malos habitos. Intenta no adquirirlos, Pajarillo, y tarde o temprano saldras de aqui.
Francis no respondio y observo como el auxiliar contemplaba el pasillo y fijaba los ojos en un paciente y luego en otro, aunque era evidente que su atencion estaba en otra parte.
– ?Por que se odian, senor Moses? -pregunto Francis.
Negro Grande no respondio directamente sino que dijo:
– ?Sabes que? A veces, en el Sur, donde yo naci, habia ancianas que presentian cuando iba a cambiar el tiempo. Sabian cuando iban a estallar tormentas y, en especial durante la epoca de los huracanes, iban de un lado a otro husmeando el aire, diciendo en ocasiones canticos y hechizos, o lanzando huesos y valvas en un trozo de tela. Una especie de brujeria, ya sabes. Ahora que tengo estudios y vivo en un mundo moderno, se que no hay que creer en esos hechizos y conjuros. Pero el problema es que siempre tenian razon. Llegaba una tormenta y ellas lo sabian mucho antes que nadie. Avisaban a la gente que reuniera el ganado, arreglara el techo de la casa o se avituallara para una emergencia que nadie mas preveia pero que se acercaba de todos modos. No tiene sentido, si lo piensas; lo tiene todo, si no lo piensas. -Sonrio, y le apoyo la mano en un hombro-. ?Tu que opinas, Pajarillo? Cuando miras a esos dos y ves como se comportan, ?presientes tambien que la tormenta se acerca?
– Sigo sin entender, senor Moses.
– Te dire una cosa: Evans tiene un hermano. Y puede que lo que hizo Peter afectara a ese hermano. Y cuando Peter vino aqui, Evans se aseguro de ser el quien se encargara de su evaluacion. Se aseguro de que Peter supiera que, fuera lo que fuese lo que quisiera, el le impediria conseguirlo.
– Pero eso no es justo.
– Yo no he dicho que sea justo, Pajarillo. No he dicho en absoluto que las cosas sean justas, en un sentido o en otro. Solo he dicho que puede que eso sea parte del problema, y no tiene aspecto de mejorar, ?no crees? -Se metio una mano en el bolsillo y el juego de llaves que llevaba colgado del cinturon tintineo.
– Senor Moses, ?puede ir a todas partes con esas llaves?
– Aqui y en los demas edificios. Abren las puertas de seguridad y las puertas de los dormitorios. Incluso las celdas de aislamiento. ?Quieres cruzar la verja de entrada, Francis? Estas llaves te allanarian el camino.
– ?Quien tiene unas llaves como esas?
– Los supervisores de enfermeria. Seguridad. Auxiliares como mi hermano y yo. El personal principal.
– ?Saben donde estan todos los juegos en todo momento?
– Deberiamos. Pero, como con todo lo demas, lo que deberia ser no es lo que pasa en realidad. Pero bueno -sonrio-, empiezas a hacer preguntas como la senorita Jones y como Peter. El sabe como preguntar cosas. Tu estas aprendiendo.
Francis sonrio en respuesta al cumplido.
– Me gustaria saber si alguien controla donde estan los juegos de llaves en todo momento -insistio.
– No formulas bien tu pregunta, Pajarillo. -Negro Grande sacudio la cabeza-. Intentalo otra vez.
– ?Faltan llaves?
– Si. Esa es la pregunta adecuada. Si. Faltan unas llaves.
– ?Las ha buscado alguien?
– Si. Pero quiza «buscar» no sea la palabra adecuada. Miraron en todos los sitios probables y lo dejaron por inutil.
– ?Quien las perdio?
– Bueno -repuso Negro Grande con una ancha sonrisa-, esa persona es nuestro buen amigo el senor Evans.
El corpulento auxiliar solto otra carcajada y vio que su hermano se acercaba.
– Oye -lo llamo-, Pajarillo esta empezando a averiguar cosas.
Francis vio que las enfermeras del puesto situado en mitad del pasillo sonreian, como si se tratara de una broma. Negro Chico tambien lo hizo cuando llego a su lado, y pregunto:
– ?Sabes que, Francis?
– ?Que, senor Moses?
– Si aprendes a manejarte en este mundo -hizo un gesto con el brazo para indicar el hospital- y controlas bien todo esto, no te resultara dificil entender el mundo exterior. Si tienes la oportunidad, claro.
– ?Como puedo tener esa oportunidad, senor Moses?
– Esa es la pregunta del millon ?Como alguien consigue esa oportunidad? Hay formas, Pajarillo. Hay mas de una, por lo menos. Pero no hay simples pautas de si o no. Haz esto o haz lo otro y conseguiras una oportunidad. No, no funciona asi. Tienes que encontrar tu propio camino. Lo encontraras, Pajarillo. Solo tienes que reconocerlo cuando se presente. Ese es el problema.
Francis penso que Negro Chico sin duda se equivocaba. Y no creia poder entender ningun mundo. Varias voces resonaron en su interior v trato de escuchar lo que decian, porque supuso que tenian alguna opinion. Pero, cuando se concentraba, vio que ambos auxiliares lo observaban y tomaban nota de lo que su rostro expresaba. Por un instante se sintio desnudo, como si le hubieran arrancado la ropa. Asi que sonrio del modo mas agradable que pudo y se alejo por el pasillo, deprisa y hecho un mar de dudas.
Lucy estaba sentada tras la mesa del despacho de Evans mientras este revolvia uno de los cuatro archivadores alineados contra una pared. En una esquina habia un retrato de bodas. Se veia a Evans, con el pelo mas corto y peinado, vestido con un traje diplomatico azul que parecia subrayar su complexion delgada. Estaba de pie junto a una mujer joven que llevaba un vestido blanco que apenas ocultaba un embarazo prominente y lucia una guirnalda de flores en un ensortijado cabello castano. Los rodeaba un grupo que incluia personas de todas las edades, desde muy mayores hasta muy jovenes, con unas sonrisas similares que Lucy califico de forzadas. En medio del grupo habia un hombre con alba y casulla, cuyo bordado dorado destellaba. Tenia una mano en el hombro de Evans y, al fijarse en el, Lucy observo un notable parecido con el psicologo.
– ?Tiene un hermano gemelo? -pregunto.
Evans vio que la fiscal observaba la fotografia y se volvio, con los brazos llenos de carpetas amarillas.
– Es cosa de familia -respondio-. Mis hijas tambien son gemelas.
Lucy miro alrededor, pero no vio ningun retrato mas. Evans noto su curiosidad y aclaro:
– Viven con su madre. Baste decir que estamos pasando un mal momento.
– Lo lamento -dijo Lucy, sin comentar que eso no explicaba que no tuviera su foto en el despacho.
Evans se encogio de hombros, y dejo las carpetas en la mesa con un ruido sordo.
– Cuando creces con un hermano gemelo, te acostumbras a todas las bromas. Siempre son las mismas, ?sabe? Los gemelos son como dos gotas de agua. ?Como distinguirlos? ?Tienen los mismos pensamientos e ideas? Cuando creces sabiendo que hay alguien identico a ti durmiendo en la litera de arriba, ves el mundo de otra forma. Para bien y para mal, senorita Jones.
– ?Son gemelos monocigoticos? -quiso saber, aunque con solo mirar la fotografia ya sabia la respuesta.
Evans vacilo antes de responder, entrecerro los ojos y su voz sono gelida:
– Lo fuimos. Ya no.
