– Quiza porque podia -dijo al cabo.

– ?Estas segura de que no podrias reconocerlo si volvieras a verlo? -pregunto Francis tras reflexionar un momento-. ?Recuerdas si era alto, o fornido? Cualquier cosa que pudiera distinguirlo. Algo que nos diese una pista…

Cleo sacudio la cabeza, inspiro hondo y parecio concentrarse en el juego, al que imprimio cada vez mas velocidad. La pelota volaba de un lado a otro de la mesa. Le sorprendio poder seguirle el ritmo y devolverle los golpes, a izquierda y derecha, de derecho y de reves. Cleo sonreia, bailando de un lado a otro, moviendo el cuerpo con la gracia de una bailarina a pesar de su corpulencia.

– Pero tu y yo, Francis, no tenemos que verle la cara para reconocerlo -dijo tras un momento-. Solo tenemos que ver esa actitud. Aqui dentro seria inconfundible. En este sitio, en nuestro hogar, nadie mas tiene ese aspecto. ?No crees, Pajarillo? En cuanto lo veamos, lo sabremos con exactitud, ?verdad?

Francis golpeo la pelota demasiado fuerte, que cayo mas alla de la mesa. Cleo la atrapo, antes de que saliera rebotada por la sala.

– Un golpe largo -comento-, pero ambicioso.

«En un lugar lleno de temores, buscamos al hombre que no tiene ninguno», penso Francis.

En un rincon de la sala varias voces empezaron a gritar. Un sollozo agudo, seguido de un chillido, rasgo el aire. Francis dejo la pala sobre la mesa y retrocedio unos pasos.

– Estas mejorando, Pajarillo -bromeo Cleo, y su risa se sobrepuso al alboroto de la pelea que aumentaba de intensidad-. Deberiamos volver a jugar algun dia.

Cuando Francis llego al despacho de Lucy, habia tenido tiempo para pensar en lo que habia averiguado. La encontro apoyada contra la pared, detras de una sencilla mesa de metal gris. Estaba cruzada de brazos y observaba a Peter, que estaba sentado al escritorio con tres expedientes abiertos. Habia esparcido una serie de fotografias en color de veinte por veinticinco, bocetos del escenario del crimen en blanco y negro, con flechas, circulos y anotaciones, y formularios escritos. Habia informes de autopsias y fotografias de las ubicaciones. Peter levanto los ojos con brusquedad.

– Hola, Francis -dijo-. ?Has tenido suerte?

– Puede que un poco. Hable con Cleo.

– ?Te dio una descripcion mejor?

Francis meneo la cabeza y senalo el monton de documentos y fotografias.

– Parece mucho -comento. Nunca habia visto el volumen del papeleo asociado normalmente a la investigacion de un homicidio, y estaba impresionado.

– Mucho que dice poco -replico Peter. Lucy asintio-. Pero, bien mirado, tambien dice mucho -anadio Peter. Lucy hizo una mueca de escepticismo.

– No entiendo -dijo Francis.

– Bueno -empezo a explicar Peter-, tenemos tres crimenes, todos cometidos en jurisdicciones policiales distintas, quiza, porque los cadaveres fueron trasladados post mortem, de modo que nadie esta exactamente al cargo del caso, lo que es siempre un jaleo burocratico, incluso cuando interviene la policia estatal. Y tenemos tres victimas encontradas en diversos grados de descomposicion, cuyos cuerpos habian estado expuestos a los elementos, lo que dificulta o casi imposibilita el analisis forense. Y estos crimenes, por lo que se deduce de los informes policiales, fueron elegidos al azar, me refiero a sus victimas, porque hay pocas similitudes entre las mujeres asesinadas, aparte del tipo de cuerpo, el tipo de peinado y la edad. Cabellos cortos y figura esbelta. Una era camarera, otra estudiante universitaria y la tercera secretaria. No se conocian entre si. No vivian cerca una de otra. No habia nada que las relacionara entre si, salvo el desafortunado hecho de que volvian solas a casa en medios de transporte publico, como el metro o el autobus, y que todas tenian que caminar vanas manzanas mal iluminadas para llegar a su casa. Lo que las hacia sumamente vulnerables.

– Faciles de elegir y acechar para un hombre paciente -concluyo Lucy.

Peter vacilo como si algo en las palabras de Lucy le suscitase una pregunta. A Francis le rondo una idea por la cabeza y vacilo en decirla en voz alta.

– Jurisdicciones distintas -dijo por fin-. Escenarios distintos. Organismos distintos. Todos reunidos aqui…

– Exacto -coincidio Lucy con cautela, como si de repente midiera sus palabras.

– Interesante -contesto Peter, y se inclino para observar mejor los documentos depositados sobre la mesa. Cogio las tres fotografias de la mano derecha de las victimas. Se fijo en los dedos mutilados-. Souvenirs - aseguro-. Es bastante clasico.

– ?A que te refieres? -pregunto Francis.

– En los estudios efectuados sobre asesinos en serie -explico Lucy en voz baja-, un rasgo comun es la necesidad del asesino de quitar algo a la victima para poder revivir despues la experiencia.

– ?Quitar?

– Un mechon de pelo. Una prenda de vestir. Una parte del cuerpo.

Francis se estremecio. En ese momento se sintio infantil y se pregunto como sabia tan poco del mundo y como Peter y Lucy, que no le llevaban mas de ocho o diez anos, sabian tanto.

– Has mencionado que todos esos papeles tambien te decian mucho -comento-. ?Como que?

Peter miro a Lucy y sus ojos se encontraron un segundo. Francis observo a la joven fiscal, y penso que su pregunta habia cruzado de algun modo una especie de linea divisoria. Sabia que hay momentos en que las palabras establecen de repente puentes y conexiones, e intuyo que ese era uno.

– Lo que todo esto me dice, Francis -contesto Peter pero con los ojos puestos en la joven-, es que el angel de Larguirucho sabe cometer crimenes de una forma que dificulta la investigacion en grado sumo. Eso significa que posee cierta inteligencia. Y bastante educacion, al menos sobre las formas de asesinar. Si lo piensas, solo hay dos maneras de resolver un crimen, Pajarillo. La primera, y la mejor, es cuando se obtienen pruebas en el escenario del crimen que apuntan inexorablemente en una direccion. Huellas dactilares, fibras de ropa, sangre y armas cuya procedencia puede rastrearse, o puede que incluso un testigo ocular. Esas cosas se pueden unir a un movil claro, como el dinero de un seguro, el robo o una discusion violenta entre una pareja.

– ?Y la otra manera? -quiso saber Francis.

– Cuando tienes a un sospechoso y puedes vincularlo a los hechos.

– Es como ir al reves.

– Lo es -corroboro Lucy.

– ?Es mas dificil?

– ?Dificil? -suspiro Peter-. Si, lo es. ?Imposible? No.

– Eso esta bien -dijo Francis, y miro a Lucy-. Me preocuparia que lo que tenemos que hacer fuera imposible.

– De hecho, Pajarillo -prosiguio Peter tras soltar una risita-, es simplemente cuestion de usar otros medios para averiguar quien es el angel. Prepararemos una lista de posibles sospechosos y la iremos reduciendo hasta que estemos mas o menos seguros de su identidad. O, por lo menos, algunos nombres de posibles culpables. Despues aplicaremos lo que sabemos sobre cada crimen a estos sospechosos. Confio que uno se destacara. Y, cuando lo tengamos, no sera dificil relacionarlo con las victimas. Las cosas encajaran entre si, aunque todavia no sabemos como o por que. Pero habra algo en este embrollo de papeles, informes y pruebas que permitira atraparlo.

Francis inspiro hondo.

– ?De que medios estas hablando? -pregunto.

– Bueno, amigo mio -sonrio Peter-, ahi esta la pega. Eso es lo que tenemos que averiguar. Aqui hay alguien que no es lo que parece ser. Tiene una clase totalmente distinta de locura, Pajarillo. Y la oculta muy bien. Solo tenemos que averiguar quien finge.

Francis miro a Lucy, que asentia con la cabeza.

– Eso es mas facil de decir que de hacer, claro -indico esta.

12

A veces la demarcacion entre los suenos y la realidad se vuelve borrosa. Me cuesta saber que es

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