otros quedaban rezagados descansando.
Sin querer, flexiono los musculos de las piernas.
«Hubo un tiempo en que yo tambien las tuve -penso-. Antes de retirarme a tener pesadillas, llevar traje, actuar con responsabilidad y envejecer con dignidad. Ahora estoy divorciado y mi ex esposa va a robarme lo unico que he amado sin reservas; y yo estoy aqui sentado, huyendo de la realidad, opinando sobre sucesos que no afectan a nadie.»
Sostuvo la carta firmemente en su mano.
«Inocente -penso-. Ya veremos.»
La hemeroteca del
Nada mas entrar, una joven se fijo en el. Era rubia, con una llamativa melena, alta y esbelta. Llevaba gafas de montura metalica, y a veces miraba por encima de ellas.
– No lo digas, Matt.
– ?Que no diga el que?
– No digas lo de siempre. Que te gustaba mas el viejo metodo.
– No lo dire.
– Bien.
– Pero porque tu me lo has pedido.
– Eso no vale -rio la joven. Se levanto y se acerco hasta el lugar del mostrador donde el esperaba de pie-. ?En que puedo ayudarte?
– Laura, la bibliotecaria. ?Alguien te ha dicho alguna vez que te dejaras los ojos mirando todo el dia esa pantalla de ordenador?
– Todo el mundo.
– Imagina que te doy un nombre…
– Y yo hare el viejo truco informatico.
– Robert Earl Ferguson.
– ?Que mas?
– Corredor de la muerte. Condenado hace tres anos en el condado de Escambia.
– Veamos…
La joven se sento remilgadamente ante un ordenador y despues de introducir el nombre pulso una tecla. La pantalla se quedo en blanco, salvo por una unica palabra que parpadeaba en una esquina: «Buscando.» Luego la maquina parecio hipar y escupio unas palabras.
– ?Que dice? -pregunto.
– Hay un par de entradas. Dejame comprobarlo. -Pulso otra tecla y otro grupo de palabras aparecio en pantalla. Leyo los titulares-: «Ex universitario condenado a muerte por el asesinato de una nina»; «Apelacion denegada en el caso de asesinato en Pachoula»; «El Tribunal Supremo de Florida admitira causas del corredor de la muerte». Eso es todo. Tres noticias. Todas publicadas en la edicion de la costa del Golfo; ninguna en la edicion nacional, salvo la ultima, que se podria considerar un resumen.
– No es demasiado para tratarse de un asesinato y una pena de muerte -dijo Cowart-. ?Sabes?, en los viejos tiempos parecia que cubriamos todos los juicios por asesinato…
– Ya no.
– Entonces se le daba mas importancia a la vida.
La chica se encogio de hombros.
– La muerte violenta solia causar mas sensacion que ahora, y tu eres demasiado joven para hablar de los viejos tiempos. Quiza te refieras a los setenta… -Sonrio y Cowart rio con ella-. De todas maneras, ultimamente la pena de muerte no es ninguna novedad en Florida. Ahora mismo tenemos… -reclino la cabeza y miro al techo un momento- mas de doscientos hombres en el corredor de la muerte. El gobernador firma un par de ordenes de ejecucion al mes. Eso no quiere decir que se lleguen a consumar, pero… -Lo miro y sonrio-. Pero bueno, tu ya sabes todo esto; escribiste esos editoriales el ano pasado sobre el hecho de ser una nacion civilizada, ?correcto?
– Correcto. Recuerdo el principio basico: no permanecer impasible ante la pena capital. Tres editoriales, a toda pagina. Y luego publicamos mas de cincuenta cartas de los lectores que eran, ?como diria yo?, contrarias a mi postura. Publicamos cincuenta, pero recibimos unos cinco millones de trillones. Las mas agradables insinuaban que deberian decapitarme en la plaza publica. Las desagradables eran mas ocurrentes.
La chica sonrio.
– La popularidad no es lo tuyo. ?Quieres que te lo imprima?
– Si eres tan amable. Pero preferiria que me quisieran…
Ella le sonrio y volvio a su ordenador. Tecleo una vez mas y la veloz impresora del rincon empezo a zumbar mientras iban saliendo las hojas.
– Aqui tienes. ?Te traes algo entre manos?
– Puede -respondio Cowart-. Uno que dice que no ha hecho nada.
La joven rio.
– Suena interesante, e insolito. -Se volvio hacia la pantalla del ordenador y Cowart se encamino de regreso a su despacho.
Los hechos que habian llevado a Robert Earl Ferguson al corredor de la muerte empezaban a tomar forma a medida que Cowart iba leyendo las noticias. La informacion de la hemeroteca era minima, pero suficiente para hacerse una idea. La victima del caso era una nina de once anos cuyo cuerpo habia aparecido entre un matorral a orillas de un pantano.
Le resultaba facil imaginar el sucio follaje que camuflaba el cuerpo. Era una cienaga nauseabunda, el lugar indicado para hallar la muerte.
Siguio leyendo. La victima, hija de un funcionario municipal, fue vista por ultima vez cuando volvia a casa del colegio. Cowart se imagino un solitario y espacioso edificio, de hormigon y planta baja, construido en un terreno polvoriento. Pintado de un rosa descolorido o un verde institucional, colores que dificilmente lograrian iluminar el alborozo de los ninos celebrando el final de la jornada escolar. Alli era donde una de las maestras la habia visto subirse a un Ford verde con matricula de otro estado. ?Por que? ?Que la llevaria a subir al coche de un extrano? La idea le produjo escalofrios y de repente sintio miedo por su propia hija. «Ella no lo haria», penso para tranquilizarse. Al ver que la pequena tardaba en llegar a casa, se habia dado la voz de alarma. Cowart sabia que aquel mismo dia la television local habia divulgado una fotografia suya en las noticias de la noche. Debia de ser la fotografia de una nina con el pelo recogido en una coleta, cuya sonrisa revelaba un aparato de ortodoncia; una foto de familia, hecha con esperanza e ilusion, y utilizada para llenar de desesperacion la pequena pantalla.
Mas de veinticuatro horas despues de la desaparicion, los agentes que peinaban la zona habian descubierto su cadaver. La noticia estaba llena de expresiones como «brutal asesinato», «ataque salvaje», «cuerpo destrozado», mera jerga periodistica; reacio a describir con lujo de detalles el autentico calvario que habia padecido la nina, el periodista habia recurrido a una serie de cliches.
«Debio de ser una muerte terrible -penso-. La gente queria saber que habia ocurrido; bueno, no del todo, porque si lo supieran tampoco podrian dormir.»
Siguio leyendo. Ferguson habia sido el primer y unico sospechoso. La policia lo habia detenido poco despues de levantar el cuerpo de la victima, por el parecido de su coche. Fue interrogado (en las noticias no se
