su padre apretandole el hombro para tranquilizarlo y dirigirlo hacia el ataud. Le habia dicho al oido: «Dile adios a la abuela, venga, date prisa, se ira de viaje a un lugar mejor; pero se ira enseguida, asi que date prisa, antes de que ya no pueda oirte.»

Brown sonrio. Durante anos habia pensado que los muertos nos oian, como si solo estuvieran dormidos. Le admiraba lo poderosas que podian llegar a ser las palabras de un padre. Se recordaba a si mismo en ultramar introduciendo en bolsas de plastico negras los cuerpos de hombres con los que habia mantenido una relacion tan breve como intensa. Al principio siempre procuraba decirles algo, unas palabras de consuelo, como para tranquilizarlos en su viaje hacia la muerte. Pero a medida que fue aumentando la cifra, y la frustracion y el agotamiento se apoderaron de el, se limito a pensar unas cuantas frases hasta que, cuando solo le quedaban semanas y dias de estancia alli, dejo de hacerlo y desempeno su labor sumido en un amargo silencio.

Miro la hora. Las doce. Estarian entrando en la habitacion de la silla. Se imagino los nervios y el sudor de los guardias, las caras lividas de los testigos, una ligera vacilacion, luego los movimientos precipitados de los guardias al atar las munecas y los tobillos de Sullivan.

Espero un minuto.

«La primera descarga es ahora», penso.

Otra pausa.

«Y ahora la segunda.»

Se imagino al medico acercandose al cuerpo. Se inclinaria sobre el para auscultarle el corazon. Luego levantaria la cabeza y diria «Esta muerto» y miraria su reloj. El alcaide daria unos pasos al frente y, de cara a los funcionarios, pronunciaria tambien en tono ritual: «La sentencia y condena del tribunal del undecimo distrito judicial del estado de Florida ha sido ejecutada conforme a la ley. Que en paz descanse.»

Brown sacudio la cabeza. «No descansara en paz -penso-. Y yo tampoco.»

Volvio a entrar en la caravana. La mujer al fin se habia serenado.

– Esta bien, senora Collins, ?quiere contarme que ha ocurrido? ?Quiere esperar a su abogado? ?O prefiere hablar ahora y aclarar todo esto?

La voz de la mujer era una especie de sollozo.

– El me llamo, ?sabe?, desde ese maldito club deportivo, donde iba siempre al salir de su trabajo en la fabrica. Me dijo que no iba a permitir que yo le hiciera esto. Dijo que se iba a encargar de mi sin juicio ni abogados de divorcio. Eso dijo, senor.

– ?Le dijo que llevaba un arma?

– Si, senor Brown, me lo dijo. Me dijo que tenia la pistola de su hermano y que esta vez iba a usarla contra mi.

– ?Esta vez?

– Ya habia venido el domingo, como una cuba, aunque se tenia en pie, pero estaba muy borracho y disparo a las luces de fuera. Se reia y me insultaba. Luego empezo a pegarme, si senor, a pegarme. Mi nino, el mayor, que solo tiene once anos, intento defenderme y acabo con un brazo roto. Yo crei que nos iba a matar a todos. Estaba muy asustada; por eso mande a los ninos con sus primos. Los meti a los tres en el autobus esta manana.

La mujer cogio un album de fotos de una mesita. Lo abrio y se lo mostro a Tanny Brown, que vio las tres caras impolutas en las fotos del colegio.

– Son buenos ninos -dijo ella-. Me alegro de que no hayan visto todo esto.

El asintio con la cabeza.

– ?Por que no llamo a la policia el domingo?

– No hubiera servido de nada. Si hasta tenia una orden de alejamiento del juez, pero ya ve. Nada servia de nada cuando estaba borracho. Lo unico, esa escopeta. -Comenzo a temblarle el labio superior y las lagrimas volvieron a brotar de sus ojos-. ?Ay Dios mio!, ?ay Dios! -sollozo.

– ?La escopeta? ?De donde saco la escopeta?

– Fui a Pensacola, al Sears de alli, despues de que me curaran en la clinica. Todavia tengo la tarjeta de Sears de Buck y la pague con eso. Estaba muy asustada, senor Brown. Y cuando lo oi aparcar su vieja furgoneta ahi fuera sabia que venia a matarme, lo sabia. -Rompio a llorar de nuevo.

– ?Vio que llevaba la pistola en la mano antes de dispararle?

– No lo se. Estaba oscuro y yo estaba tan asustada…

Brown hablaba en voz baja pero muy clara. Todavia tenia en la mano el album con las fotos de los ninos.

– Intente recordar, senora Collins. ?Que fue lo que vio? -El teniente miro al oficial uniformado, que asintio con un gesto de comprension-. Bien, usted no habria disparado si no hubiera visto que el la estaba apuntando con un arma, ?verdad?

La mujer lo miro fijamente, con perplejidad.

– Usted no habria disparado -continuo el-, a menos que temiera por su propia vida, ?correcto?

– Correcto -repitio ella lentamente.

– No a menos que usted supiera que el uso de un arma letal era el unico recurso que le quedaba, ?correcto?

En el rostro de la mujer se atisbo un asomo de comprension, a pesar de que Brown sabia que no habia entendido ni la mitad de las palabras que habia empleado en sus preguntas.

– Bueno -dijo ella con un hilo de voz-. Vi que levantaba una cosa hacia mi…

– Y usted sabia que tenia una pistola porque la habia amenazado y habia disparado contra usted antes…

– Eso es, senor Brown. Yo tenia miedo.

– ?Y no pudo correr a esconderse en algun lugar?

La mujer hizo un aspaviento.

– ?Donde quiere que me esconda aqui dentro? No hay donde meterse.

Brown asintio con la cabeza y volvio a mirar las fotos de los ninos.

– ?Tres ninos? ?Todos con el?

– No, senor. Buck no era su padre y nunca le gustaron mucho. Supongo que le recordaban a mi anterior marido. Pero ellos son buenos chicos, senor Brown. Muy buenos chicos.

– ?Donde esta su padre?

– Dijo que se iba a Louisiana para conseguir trabajo en una plataforma petrolifera. Pero eso fue hace casi siete anos. O sea que se fue. No eramos marido y mujer, ni mucho menos.

Tanny Brown iba a formular otra pregunta cuando comenzo el alboroto fuera. Se oyo un griterio y una discusion entre policias. La mujer dio un grito sofocado, encogiendose en el sillon.

– Es su hermano. Me matara. ?Dios mio!, seguro que me mata.

– No, no lo hara -mascullo Brown.

Devolvio a la mujer las fotos y ella estrecho el album contra su pecho. A continuacion el teniente le indico al agente uniformado que vigilara la puerta y el se asomo fuera.

Desde la puerta vio que dos agentes intentaban retener a un hombreton enfurecido que se revolvia como un oso. Los de la policia cientifica se habian apartado. El hombre bramaba, iba dando tirones y sacudidas, empujando a los policias.

– ?Buck, Buck! -grito al cadaver-. ?Dios mio, Buck, no me lo puedo creer! ?Dios mio, sueltenme! ?Sueltenme, cabrones! ?Voy a matar a esa puta! ?La voy a matar!

Se abria paso arrastrando consigo a los policias. Otros dos agentes le cerraron el paso, pero uno cayo derribado por un punetazo. Los curiosos y mirones comenzaron a silbar y gritar, contribuyendo asi a aumentar la colera del hombre.

– ?Voy a matar a esa zorra, joder! -gritaba fuera de si.

Las luces de los coches patrulla iluminaban su rostro desencajado. Solto una patada a uno de los policias que intentaban retenerlo y le dio en la espinilla. El agente lanzo un grito de dolor y cayo agarrandose la pierna.

Tanny Brown bajo de la caravana y se dirigio hacia el hermano del muerto. Se coloco justo delante.

– ?Callese! -le espeto.

El hombre enloquecido lo miro fijamente, vacilando por un instante. Luego comenzo a dar bandazos de nuevo.

– ?Matare a esa puta! -grito.

– ?Es este su hermano? -pregunto Brown a voz en grito.

El hombre se retorcia intentando liberarse de los policias.

Вы читаете Juicio Final
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату