Continuo mirando por la ventana. Pasaron unos segundos hasta que la psiquiatra hablo.
– Supongo que este es el punto en que deberia decirle que esta siendo demasiado duro consigo mismo, pero no creo que eso le ayudara mucho.
– No.
– ?Puede volver a sentarse, por favor?
Bosch hizo lo que le pidieron. Finalmente, despues de haberse sentado, sus ojos se encontraron con los de la psiquiatra. Hinojos fue la primera en hablar.
– Lo que quiero decir es que esta mezclando las cosas. Esta empezando la casa por el tejado. Si alguien enterro este caso no es culpa suya. En primer lugar, usted no tuvo nada que ver en ello, y en segundo lugar, ni siquiera lo supo hasta que leyo el expediente esta semana.
– ?No se da cuenta? ?Por que no lo mire antes? No soy ningun novato. Hace veinte anos que soy policia. Tendria que haber empezado antes. Tendria que haber estado alli antes de esto. O sea, que importa que no conociera los detalles. Sabia que la habian asesinado y que nunca se hizo nada al respecto. Eso era suficiente.
– Mire, Harry, piense en ello, ?quiere? Esta noche, en el avion, pienselo un poco. Se ha metido en una busqueda noble, pero tiene que protegerse para no hacerse dano. La conclusion es que no vale la pena. No merece el precio que podria pagar.
– ?No lo vale? Hay un asesino suelto que durante anos, durante decadas, ha creido que goza de impunidad. Y yo vaya cambiar eso.
– No me esta entendiendo. No quiero que ninguna persona culpable quede impune, y menos de un asesinato. Pero de lo que estoy hablando es de usted. Usted es aqui mi unica preocupacion. Es una ley basica de la naturaleza. Ningun ser vivo se sacrifica o se hiere innecesariamente. Es el instinto de supervivencia, y temo que las circunstancias de su vida podrian haber afectado a su propia capacidad de supervivencia. Podria tirar por la borda ese instinto de supervivencia, despreocuparse de lo que le ocurre emocionalmente, fisicamente, en todos los sentidos, en esta busqueda. No quiero verle herido.
La psiquiatra se tomo un respiro. Bosch no dijo nada.
– He de decir -continuo Hinojos con voz pausada- que estoy muy nerviosa con esto. Nunca me he encontrado con una situacion semejante y he tratado a muchos policias en los nueve anos que llevo aqui.
– Bueno, tengo una mala noticia para usted. -Bosch sonrio-. Anoche me cargue una fiesta en casa de Mittel. Creo que podria haberlo asustado. Al menos, yo me asuste.
– ?Mierda!
– ?Es un nuevo termino psiquiatrico? No estoy familiarizado con el.
– No tiene gracia. ?Por que lo hizo?
Bosch penso un momento.
– No lo se. Fue como un antojo. Solo estaba pasando con el coche por su casa y habia una fiesta. Fue como… Me enfade por alguna razon. El dando una fiesta y mi madre…
– ?Hablo del caso con el?
– No, ni siquiera le dije mi nombre. Solo hablamos un momento, pero despues le deje algo. ?Recuerda el recorte de periodico que le ensene el miercoles? Se lo deje. Vi que lo leia. Creo que di en el clavo.
Hinojos exhalo sonoramente.
– Ahora, apartese de usted mismo y vea lo que hizo como un observador no implicado. Si puede. ?Fue una accion inteligente, meterse alli de esa manera?
– Ya lo he pensado. No, no fue inteligente. Fue un error. Probablemente advertira a Conklin. Los dos sabran que hay alguien que viene a por ellos. Cerraran filas.
– Ve, esta dandome la razon. Quiero que me prometa que no volvera a cometer otra estupidez semejante.
– No puedo.
– Bueno, entonces he de decirle que nuestra relacion medico-paciente puede romperse si el terapeuta considera que el paciente se esta poniendo en peligro a si mismo o a los demas. Le dije que me sentia impotente para detenerle. Pero no completamente impotente.
– ?Va a acudir a Irving?
– Lo hare si creo que actua de manera temeraria.
Bosch sintio rabia al darse cuenta de que ella tenia el control ultimo sobre el y sobre lo que estaba haciendo. Se trago la rabia y levanto las manos en ademan de rendicion.
– De acuerdo. No volvere a colarme en ninguna fiesta.
– No, quiero algo mas que eso. Quiero que se mantenga apartado de esos hombres que cree que podrian estar implicados.
– Lo que le prometo es que no acudire a ellos hasta que lo tenga todo atado.
– Lo digo en serio.
– Yo tambien.
– Eso espero.
Se quedaron en silencio durante casi un minuto. Era un periodo para enfriar los animos. Hinojos se acomodo ligeramente en la silla, sin mirarlo, probablemente pensando que decir a continuacion.
– Sigamos adelante -dijo al fin-. ?Entiende que todo este asunto, esta persecucion suya, ha eclipsado lo que supuestamente estamos haciendo aqui?
– Lo se.
– De manera que esta prolongando mi evaluacion.
– Bueno, eso ya no me preocupa tanto. Necesito el tiempo libre para este otro asunto.
– Bueno, mientras sea feliz -dijo Hinojos con sarcasmo-. Muy bien. Quiero que volvamos al incidente que le trajo aqui. El otro dia fue muy general y muy breve en su descripcion de lo que ocurrio. Entiendo el motivo. Creo que todavia nos estabamos conociendo en ese momento. Pero ahora ya hemos pasado esa fase. Me gustaria disponer de una historia mas completa. Dijo el otro dia que el teniente Pounds puso las cosas en movimiento.
– Asi es.
– ?Como?
– En primer lugar, es un jefe de detectives que nunca ha sido detective. Bueno, tecnicamente, probablemente paso unos meses en alguna mesa, de manera que puede ponerlo en su curriculum, pero basicamente es un administrador. Es lo que llamamos un Robocrat. Un burocrata con placa. No tiene ni idea de como se resuelven los casos. Lo unico que sabe es como hacer una marca en un caso en ese grafico que tiene colgado en su despacho. No tiene ni idea de la diferencia entre una entrevista y un interrogatorio. Y no pasa nada, el departamento esta lleno de gente como el. Que hagan su trabajo y que me dejen hacer el mio. El problema es que Pounds no se da cuenta de en que es bueno y en que es malo. Eso ya ha provocado conflictos antes. Confrontaciones. Y finalmente llevo al incidente, como se empena en llamarlo.
– ?Que fue lo que hizo?
– Toco a mi sospechoso.
– Expliqueme que significa eso.
– Cuando estas en un caso y llevas a alguien a comisaria es todo tuyo. Nadie se le acerca, ?lo entiende? Una palabra inadecuada o una pregunta inadecuada pueden arruinar un caso. Esa es la regla de oro: no toques al sospechoso de otro. No importa si tu eres teniente o el jefe en persona, te quedas al margen hasta que hablas con los que lo han traido.
– Entonces ?que ocurrio?
– Como le dije e! otro dia, mi companero Edgar y yo llevamos a ese sospechoso. Habian matado a una mujer. Una de esas que se anuncia en las revistas que venden en el bulevar. La llamaron a un motel cutre de Sunset, tuvo relaciones con el tipo y termino acuchillada. Ese es el resumen. La punalada fue en la parte superior del pecho derecho. Pero el putero actuo con sangre fria. Llamo a la policia y dijo que el cuchillo era de ella y que trato de atracarle con el. Dijo que el le doblo la mano y se lo clavo. Defensa propia. Entonces fue cuando aparecimos Edgar y yo, y enseguida vimos que algunas cosas no cuadraban.
– ?Como que?
– En primer lugar, ella era mucho mas pequena que el. No me la imagino atacandole con un cuchillo. Despues esta el cuchillo en si. Era un cuchillo de sierra de cortar carne, de unos veinte centimetros, y ella tenia uno de esos bolsitos sin asas.
