Hayley y anadio-: Cuando uno quiere algo, mi querida Hayley, necesita expresar sus deseos. Despues de todo, el senor Barrettson no sabe leer la mente.

Hayley miro fijamente a su tia y se pregunto si seguian hablando de quitar el polvo. Antes de que tuviera la oportunidad de contestarle, tia Olivia volvio a concentrarse en su labor, y Hayley prefirio dejar el tema antes de que empezaran a arderle literalmente las mejillas.

Al poco tiempo, Pamela y Hayley salieron del comedor y, seguidas de Callie, se dirigieron hacia el lago. Callie abrio su caballete y Hayley y Pamela se sentaron en la hierba, disfrutando de la calida brisa y de una paz y un silencio poco habituales y bien recibidos, gracias a la ausencia de los chicos.

– ?Te hace ilusion ir a la fiesta de Lorelei Smythe? -pregunto Pamela, arrancando una larga brizna de hierba y jugueteando con ella entre los dedos.

Hayley puso mala cara y miro al cielo.

– Antes preferiria banar a Stinky. Cada vez que me la encuentro, esa mujer me hace sentir como una gran intrusa, aparte de torpe, maleducada y que esta de mas. -Dirigio una mirada de reojo a Pamela-. Por supuesto, hare el sacrificio de soportar su compania por ti. Nunca te negaria el placer de asistir a la fiesta, sobre todo teniendo en cuenta que asistira un joven y apuesto medico.

Las mejillas de Pamela se sonrojaron intensamente.

– Oh, Hayley, casi me muero de verguenza cuando Marshall me vio el otro dia en el lago con el aspecto de un gato ahogado. Sabe Dios lo que debio de pensar de mi.

– No podia quitarte los ojos de encima -le aseguro Hayley.

– No podia creerse que estuviera tan horrible.

– No podia creerse como podias estar tan hermosa, incluso calada hasta los huesos y vestida con una vieja sabana.

– ?Lo crees realmente? -pregunto Pamela con los ojos esperanzados.

– Es tan evidente que te adora, Pamela, que hasta Grimsley se ha dado cuenta, sin tener que ponerse las gafas. Confia en mi. Marshall Wentbridge esta loquito por ti. -«Y pronto estaras felizmente casada, llevando una vida normal, lo que mas deseo para ti.»

Pamela se abrazo a si misma y emitio un hondo suspiro.

– Ay, hermanita, espero que tengas razon. Es el hombre mas maravilloso. Tan atento y tan apuesto. Me deja… -Su voz se fue desvaneciendo poco a poco.

– ?Sin aliento? -Hayley completo la frase que su hermana habia dejado a medias.

– Exactamente.

– Y se te acelera el pulso, se te desboca el corazon y apenas puedes pensar con claridad cuando el esta cerca -susurro Hayley con dulzura, mientras dejaba vagar la imaginacion. Una cascada de imagenes de Stephen la asalto subitamente: Stephen sosteniendo un hilo de pescar del que colgaban peces, Stephen riendose, Stephen inclinandose sobre ella para besarla…

– Si-dijo Pamela, trayendo a Hayley de nuevo al presente-. Asi es exactamente como me hace sentir Marshall. ?Como lo sabes?

Avergonzada por sus imprudentes palabras, Hayley bajo la mirada y permanecio en silencio.

Pamela alargo el brazo para tocar la manga de su hermana.

– ?Es asi como te hacia sentir el senor Popplemore, Hayley? -le pegunto en tono compasivo.

– No -dijo Hayley rapidamente frunciendo el ceno-. Jeremy nunca influyo sobre mi pulso, sobre como me latia el corazon ni sobre mi capacidad para pensar con claridad.

– Entonces… ?quien? -Los ojos de Pamela se abrieron de par en par mientras miraba fijamente a Hayley-. ?Te hace sentir el senor Barrettson de ese modo? ?Del modo en que Marshall me hace sentir a mi?

Al principio, Hayley no contesto, temerosa de decir aquellas palabras en alto, incluso a Pamela, pero no queria anadir una mentira mas a su larga lista.

– Si, eso me temo.

Una radiante sonrisa se dibujo en el rostro de Pamela.

– ?Hayley! ?Eso es maravilloso! ?Estoy tan contenta de que hayas encontrado a alguien que te importe! Yo…

– El me importa -Hayley interrumpio las entusiastas palabras de su hermana-. No he dicho que yo le importe a el.

Pamela cogio la mano de Hayley y se la apreto fuertemente.

– No seas tonta. ?Como no vas a importarle? Le salvaste la vida. Eres hermosa y encantadora y generosa…

– Pamela. -Una sola palabra de Hayley basto para cortar el discurso de su hermana-. Valoro tu buena intencion, pero debes afrontar la realidad, como he hecho yo. Stephen se marchara pronto. Tiene un trabajo lejos de aqui y, cuando se marche, probablemente no volvere a verle nunca mas. Se que me esta agradecido, pero eso es todo.

– Tal vez cambie de opinion sobre el trabajo y decida quedarse -sugirio Pamela-. Seguro que no se va si se enamora de ti. Podria trabajar como tutor aqui en Halstead.

– Stephen no ha dado ningun indicio de que pretenda cambiar de planes.

– Tal vez lo haria si supiera que te importa.

– ?No! -contesto Hayley practicamente chillando-. Me refiero a que el ya debe de saber que me gusta…

– ?Sabe que estas enamorada de el? -le pregunto Pamela-. ?Estas enamorada de el?

Hayley empezo a sentir que el corazon le latia freneticamente.

– No. Y si. No, no lo sabe. Y si, lo estoy… Estoy enamorada de el. -El hecho de decirlo en voz alta le produjo tanto alivio como tristeza-. Pero seguro que puedes ver lo desesperado de mi situacion. Ya no soy ninguna nina.

– Pero… ?Hayley! ?Si solo tienes veintiseis anos!

Hayley sonrio ante la lealtad de su hermana.

– Hace tiempo que pase la primera eclosion de la juventud, Pamela, y un hombre como Stephen… bueno, seguro que podria tener a cualquier mujer que deseara.

– ?Y si te desea a ti? -le pregunto Pamela con dulzura.

Hayley nego con la cabeza repetidamente, sin contestar a la pregunta de su hermana. Incluso aunque Stephen la deseara, ella tenia demasiadas responsabilidades y secretos para considerar siquiera la posibilidad de compartir su vida con alguien.

– Me encantaria poder ayudarte, Hayley. Tu siempre estas haciendo cosas por los demas, sin pedir nada a cambio. Por primera vez en la vida deseas algo. Y yo rezare para que lo consigas.

Al escuchar las tiernas palabras de su hermana, Hayley se derritio por dentro.

– Querida Pamela, tu ya me ayudas siendo feliz y compartiendo conmigo esa felicidad -le dijo sinceramente-. He cambiado de idea. Y me muero de ganas de asistir a la fiesta de Lorelei por la unica razon de poder ver como a Marshall Wentbridge se le salen los ojos de las orbitas al verte con tu precioso vestido nuevo.

Pamela se sonrojo.

– Gracias por comprarmelo. Es realmente precioso.

Hayley se inclino y beso la sonrojada mejilla de su hermana.

– Igual que tu, Pamela. Igual de precioso que tu.

– Bueno. Voy a cruzar los dedos para que el senor Barrettson se de cuenta de lo maravillosa que eres y decida quedarse en Halstead -dijo Pamela-. Tal vez si las dos lo deseamos con suficiente fuerza, acabara ocurriendo.

– ?Que acabara ocurriendo? -pregunto Callie mientras se unia a Hayley y Pamela-. ?Que deseo habeis pedido? Me encanta pedir deseos.

Hayley acaricio los rizos oscuros de la pequena.

– Hemos pedido un deseo de amor. De amor y felicidad.

Callie rodeo a Hayley con sus rollizos y diminutos bracitos y la abrazo fuertemente.

– Yo os quiero a las dos y soy muy, muy feliz.

Hayley y Pamela se rieron.

– ?Has visto? -dijo Hayley-. Acabas de hacer realidad todos nuestros deseos. -Y luego estampo un beso en el pelo de Callie-. ?Te parece que recojamos tu caballete e intentemos averiguar que se traen entre manos esos

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