Conteniendo una risita, Stephen contesto:
– Si, Nathan. Ese es mas o menos el orden de los acontecimientos. Primero te das cuenta de que te gustan las chicas, luego te empiezas a afeitar y luego te conviertes en un hombre.
Los ojos de Nathan brillaron como si, subitamente, hubiera caido en la cuenta de algo.
– ?Por eso a Andrew le esta empezando a salir bigote! ?Es porque le gusta Lizzy Mayfield!
– ?No es verdad!
Intentando evitar la incipiente discusion, Stephen puso una mano en el hombro de cada uno de los chicos.
– Ya basta, caballeros. Nathan, haz el favor de dejar de meterte con tu hermano. Entenderas por que cuando tengas catorce anos. Y tu, Andrew, no hay nada malo en que te guste una chica. Tan solo es una parte de hacerse mayor. -Y, dirigiendole un guino de complicidad, anadio-: La mejor parte.
Andrew esbozo una sonrisa.
– Gracias, senor Barrettson. Yo…
– ?Ahi estan!
Stephen se giro y vio a Hayley, Pamela y Callie avanzando entre las altas hierbas del prado.
Nathan se puso de pie de un salto y dijo:
– Voy a coger la armadura de nuestro escondite secreto antes de que lleguen. -Y desaparecio entre los arboles.
– Parece ser que nuestra conversacion de hombre a hombre ha llegado a su fin -dijo Stephen.
– ?De hombre a hombre? -pregunto Andrew, con los ojos como platos.
Stephen asintio.
– De hombre a hombre. -Luego tendio la mano a Andrew. La mirada del chico se deslizo del rostro a la mano de Stephen. Trago saliva visiblemente y luego estrecho con fuerza la mano de Stephen. La gratitud que brillaba en los ojos de Andrew lleno a Stephen de orgullo.
– ?Mirad que castillo! -chillo Callie, batiendo palmas mientras corria hacia la estructura.
Hayley y Pamela inspeccionaron el muro y lo declararon una maravilla arquitectonica. Luego se reunieron con Andrew y Stephen.
Apoyandose en los codos, Stephen decidio concederse una satisfaccion y se permitio mirar a Hayley. Deslizo la mirada hasta su rostro y se le desboco el corazon al comprobar que ella estaba mirando fascinada su camisa medio desabrochada.
Inmediatamente Stephen se la imagino tocandolo, desrizandole las suaves manos por el pecho, los hombros, y descendiendo luego por la espalda. El dolor le atenazo las partes intimas y se sento de golpe, con expresion de seriedad. «?Santo Dios! ?Esta mujer es capaz de endurecer mi virilidad solo con mirarme! Si no vuelvo pronto a Londres y hago una visita a mi amante, voy a volverme loco.»
– ?Donde esta Nathan? -pregunto Pamela, escudrinando el prado con la vista.
– Ha ido a buscar la armadura a nuestro escondite secreto -contesto Andrew.
– Voy a buscarlo -dijo Callie, corriendo hacia el bosque-. Ya se donde esta vuestro escondite secreto.
– ?Como lo sabes? -le grito Andrew.
Callie se limito a reir entre dientes y se dirigio hacia el bosque.
– ?Esta lejos? -pregunto Hayley viendo que Callie cruzaba el prado corriendo y entraba en el bosque.
– No, esta justo despues de pasar ese grupo de arboles -dijo Andrew senalando un denso robledal.
– Digame, senor Barrettson -le pregunto Pamela sonriendole-, ?como le han convencido Andrew y Nathan para que les ayude a construir Camelot? En el desayuno ha mencionado que habia perdido una apuesta.
Stephen dirigio una mirada de soslayo a Andrew.
– Andrew aposto que su hermana me ganaria al ajedrez. Yo no le crei, aunque deberia haberlo hecho. -Su mirada se cruzo con la de Hayley-. Ella me dio una paliza. Y construir Camelot ha sido el precio que he tenido que pagar por dejarme ganar.
– ?Que lastima que no te apostaras nada con el senor Barrettson, Hayley! -dijo Andrew entre risas.
– Si, ya lo creo que lo hizo -dijo Stephen regodeandose con una lenta sonrisa, sin poder evitar pinchar a Hayley. Le encantaba ver como se le sonrojaban las mejillas-. Ya he zanjado mi deuda con tu hermana -contesto a Andrew sin apartar los ojos del ruborizado rostro de Hayley-. Ella no es ninguna negrera, como tu y Nathan.
Andrew miro a Stephen con una gran curiosidad.
– ?Que le hizo hacer?
– Me hizo…
– ?Santo Cielo! Se esta haciendo tarde. -Interrumpio Hayley, con un tono de voz que denotaba una mezcla de verguenza y desesperacion. Fruncio el ceno y dirigio una mirada de aviso a Stephen-. Deberiamos ir volviendo a casa.
Antes de que Andrew pudiera satisfacer su curiosidad, la atencion del grupo se centro en Callie. Acababa de salir del bosque y estaba corriendo por el prado mientras agitaba los brazos freneticamente.
– ?Hayley! ?Hayley! ?Ven, deprisa!
El miedo se apodero de Hayley cuando vio los ojos abiertos de par en par de Callie y percibio el panico en su voz. Corrio inmediatamente hacia la nina, alejandose de Andrew, Stephen y Pamela.
Cuando llego hasta Callie, se arrodillo y aparto los rizos del asustado rostro de la pequena.
–
– Es Nathan -dijo Callie jadeando y con los ojos como platos-. Se ha caido, creo que de un arbol, y esta herido. Le he oido quejarse y lo he encontrado, pero no me contesta cuando le hablo.
A Hayley se le cayo el alma a los pies.
– Llevame adonde esta -le ordeno, intentando mantener la calma.
– ?Que ha pasado? -preguntaron Stephen, Andrew y Pamela sin aliento y al unisono.
– Nathan se ha caido de un arbol y esta herido -dijo Hayley laconicamente-Guianos hasta el, Callie.
El grupo siguio a la pequena, que entro en el bosque, paso de largo un alto robledal y senalo:
– Ahi esta, al pie de ese arbol.
Hayley corrio hacia alli y al cabo de varios minutos encontro a Nathan, hecho un ovillo debajo de un arbol, con un saco entre los brazos.
– ?Dios mio! -susurro Hayley mientras se le aceleraba el pulso. Nathan tenia un hilillo de sangre en la sien y el rostro de una palidez mortecina.
– ?Esta bien? -pregunto Stephen visiblemente preocupado, arrodillandose junto a Hayley.
– No… no lo se -susurro, apenas capaz de pronunciar palabra con el pesado nudo que se le habia hecho en la garganta. Alargando el brazo, coloco un dedo en el cuello de Nathan, rezando para encontrarle el pulso. Cuando palpo un latido regular y fuerte, casi se desmaya del alivio.
– El pulso es normal -consiguio decir.
– Gracias a Dios -dijo Pamela. Tomo a Callie y a Andrew de la mano y dejo que Hayley examinara a Nathan.
Con la ayuda de Stephen, Hayley examino al nino en busca de posibles huesos rotos.
– Por lo que he visto -dijo Hayley al cabo de varios minutos- creo que no se ha roto ningun hueso. Parece que solo se ha dado un golpe en la cabeza.
– ?Y si tiene una hemorragia interna? -pregunto Andrew aterrado, con los ojos abiertos de par en par.
– No lo creo -dijo Hayley intentando aparentar una calma que estaba lejos de sentir. Tenia ganas de gritar, llorar, tirarse de los pelos, pero no podia perder el control y asustar a los demas. Se volvio hacia Stephen y pregunto:
– ?Puedes llevar a Nathan a casa? Yo ire en busca del medico.
Stephen asintio.
– Por supuesto. -Se agacho y cogio con suma delicadeza al nino con sus fuertes brazos. Nathan emitio un leve gemido.
Hayley toco la frente de Nathan y luego volvio a mirar a Stephen, consciente de que su mirada era la de una mujer aterrada.
Stephen le mantuvo la mirada, con ojos preocupados pero serenos.
– Yo cuidare de el, Hayley. Va a ponerse bien. Coge a
