Se volvio a vestir rapidamente con la idea de dirigirse al establo.
Cogidas del brazo, ella y Pamela salieron de la habitacion y bajaron las escaleras. En el vestibulo, se encontraron con Stephen. Con una timida sonrisa, Pamela se excuso y dejo a Hayley a solas con el.
Hayley abrio la boca con la intencion de darle las gracias por el regalo, pero se quedo sin palabras al contemplar la multitud de costras que salpicaban la mandibula de Stephen.
– ?Santo Dios! ?Que te ha pasado en la cara?
A Stephen se le escapo una risita de arrepentimiento.
– Me he afeitado.
– ?Te has hecho dano?
– Solo a mi orgullo. Me temo que afeitarme no es una actividad en la que destaco.
– Entonces, ?por que?… -Su voz se desvanecio cuando cayo en la cuenta del motivo-. ?Te has afeitado por lo que te dijo tia Olivia?
El se encogio de hombros.
– Tal vez. Y Andrew me habia pedido que le ensenara a afeitarse. Me temo que el pobre ha acabado con la cara tan llena de cortes como yo, pero, al fin y al cabo, nos las hemos arreglado bastante bien.
Hayley se derritio por dentro. «?Dios mio, es encantador! Destrozarse la cara para complacer a una anciana y a un adolescente.» Por un momento, se pregunto por que seria tan poco habil en una actividad tan tipicamente masculina que probablemente llevaba anos realizando, pero no le dijo nada. Era evidente que a Stephen le avergonzaba su falta de habilidades, y ella no tenia ninguna intencion de hacerle sentirse violento.
Poniendole la mano en la manga, le dijo:
– Por favor, dejame ayudarte la proxima vez. Me estremezco con solo pensar en que tu o Andrew podriais rebanaros el cuello en el intento.
– Te tomo la palabra.
Hayley noto que le subia una oleada de calor por el cuello y supo que se estaba sonrojando.
– Stephen, he encontrado el vestido. Es el vestido mas bonito que he visto en mi vida…, que jamas podria llegar a imaginar. Nadie me habia hecho nunca un regalo tan maravilloso, o que se sale tanto de lo corriente. -Al pensar en las medias y la ropa interior, se sonrojo todavia mas-. No se que decir, o como agradecertelo.
Stephen le toco suavemente la cara con un dedo.
– No hace falta que me digas nada, y me lo puedes agradecer poniendotelo manana por la noche en la fiesta de la senora Smythe.
– ?De donde lo has sacado? ?Como lo has conseguido? ?Por que?
– Escribi a Justin, le explique con sumo detalle lo que queria y el me lo ha traido hoy. En lo que se refiere al porque, bueno, supongo que tenia ganas de que tuvieras un vestido que no fuera marron o gris. Queria que estuvieras tan hermosa como eres. Me preguntaba como te sentaria un vestido del color de tus ojos.
A Hayley se le escapo una risita nerviosa.
– Espero no decepcionarte.
Stephen nego con la cabeza y la miro fijamente con ojos sombrios y serios.
– Tu nunca podrias decepcionarme, Hayley.
Al oir aquellas palabras, Hayley se sintio la mujer mas afortunada del mundo. Antes de que ni siquiera pudiera pensar en la respuesta, el se inclino hacia delante con la mirada fija en su boca. «?Dios mio! Va a besarme. Aqui, en medio del vestibulo.»
Con el corazon desbocado, ella levanto el rostro. Solo les separaba una respiracion. Estaba…
– ?Que me aten a la lancha salvavidas y me tiren al mar! -bramo Winston.
Hayley jadeo y dio un paso atras para separarse de Stephen con tal rapidez que casi tropieza. Se dio la vuelta y respiro aliviada al ver que el ex marinero se estaba peleando con varias cajas que bloqueaban la vision del vestibulo.
Winston se percato de la presencia de Hayley y Stephen.
– ?Tiene un minuto, senor Barrettson? Estas cajas no pesan, pero son grandes, y no se donde se ha metido ese enclenque saco de huesos.
– Me encantaria ayudarle -dijo Stephen. Se giro hacia Hayley-. ?Adonde ibas?
– Al establo. Pensaba sacar a
– Ayudare a Winston y luego ire a ver como te va. Que disfrutes de la cabalgada.
– Gracias. -Intentando disimular su azoramiento, Hayley se dirigio hacia la puerta. «Casi nos besamos en el vestibulo. ?Por el amor de Dios! He perdido la cabeza. Callie casi nos cogio in fraganti ayer por la noche, un error que me jure no repetir, y ahora he estado a punto de hacer lo mismo.» Negando con la cabeza, se recordo a si misma que se suponia que estaba intentando mantenerse alejada de Stephen, una mision que parecia ser incapaz de cumplir durante mas de dos segundos seguidos. Cuanto mas lo conocia y mas tiempo pasaba con el, mas insoportable se le hacia la idea de su partida.
«?Que Dios me ayude! ?Quiero que se quede!»
«Pero el pronto tendra que reemprender su vida.»
Fue entonces cuando Hayley descubrio que, a pesar de sus mejores intenciones, nunca aprenderia a dejar de desear lo que no podia tener.
Tras ayudar a Winston con las cajas, Stephen fue al establo, pero no habia ni rastro de Hayley o
– No hay nada mas maravilloso que los hijos -dijo el capitan Haydon a su tripulacion-. Cuando nacio cada uno de mis hijos, mi esposa y yo lo miramos y recordamos el momento en que lo habiamos concebido. -Su risa retumbo en la calma de la brisa marina-. Les pusimos nombres en honor al lugar donde nos habiamos amado. ?Menos mal que ninguno fue concebido junto a un riachuelo o el pobre se habria llamado «Aguado» o «Riachuelo»!
Miro fijamente la pagina, boquiabierto, mientras las piezas empezaban a encajar. ?«Aguada»? ?Elegir el nombre de los hijos en honor al momento en que fueron concebidos? H. Tripp, Tripp Albright, capitanes de barco, las indagaciones de Justin sobre la situacion financiera de los Albright… «?Maldita sea! Si Hayley no es la autora de los relatos, desde luego tiene alguna relacion con ellos.»
?Era asi como mantenia a toda la familia? ?Vendiendo relatos basados en las experiencias de su padre a
Empezo a dar vueltas a las implicaciones de todo aquello. Era evidente que Hayley tenia que mantener en secreto su participacion en los relatos.
Deberia haberse escandalizado. Que una mujer vendiera relatos a una revista para hombres era algo que estaba fuera de toda norma, algo completamente inaceptable. Pero, de algun modo, la admiracion superaba con creces la conmocion que le habia provocado aquel descubrimiento. Cuando tuvo que enfrentarse a circunstancias adversas, Hayley habia sabido encontrar la forma de sacar adelante a su familia. Pero, ?era Hayley el mismo H.
