que cruzar el salon a toda velocidad y lanzar a Jeremy Popplepuss [10] por la ventana. El muy canalla estaba practicamente desnudando a Hayley con los ojos.

Los ojos de Stephen se achinaron hasta reducirse a meras ranuras cuando vio que Jeremy se inclinaba sobre Hayley para decirle algo al oido. Independientemente de lo que le hubiera dicho, un atractivo rubor rino inmediatamente las mejillas de Hayley. Poppledop [11], sin lugar a dudas, iba a salir despedido por la ventana. De cabeza.

– Hacen buena pareja. ?No cree? -le susurro Lorelei al oido.

– ?Quienes?

– Jeremy y Hayley, por supuesto, aunque debo decir que me sorprenden un poco los gustos de Jeremy. Creo que le pega mucho mas Pamela. Es mucho mas adecuada para el que Hayley.

Stephen se volvio hacia Lorelei.

– ?Eso cree? ?En que sentido?

A Lorelei se le escapo una sonora carcajada.

– Bueno, Hayley es tan… no se muy bien como expresarlo. Tan larguirucha y tan poco femenina. Pamela es mucho mas senorita, pero parece ser que su corazon ya esta ocupado por otro hombre. -Su mirada se detuvo en Pamela y Marshall, que estaban conversando junto a la chimenea.

– En el caso de que Jeremy este realmente interesado por Hayley -prosiguio Lorelei-, ella seria estupida si rechazara su proposicion. Ya no es ninguna nina, y no puedo imaginarme a ningun otro hombre cortejandola. - Miro a Stephen a los ojos-?Sabe que no hace mucho Hayley y Jeremy tuvieron una relacion… muy estrecha?

– Si, pero tenia la impresion de que Popplepart [12] no estaba dispuesto a hacerse cargo de toda la familia de la senorita Albright. -«Es evidente que es un completo idiota.»

– Popplemore… Jeremy me ha confiado que, puesto que lo mas probable es que Pamela se case pronto, y los ninos ya no son tan pequenos, cree que podra convencer a Hayley para que delegue parcialmente el cuidado de sus hermanos en Pamela.

– ?Ah, si? -pregunto Stephen con una calma solo fingida. Si Poppledart [13] estaba barajando la idea de que Hayley dejara tirada a su familia, aquel tipo todavia era mas estupido de lo que el creia. Un impulso arrollador de agarrar a aquel desgraciado por el cuello y sacudirlo hasta que le castanearan los dientes se adueno de Stephen. Mientras contemplaba la posibilidad de dejarse llevar por ese impulso, le interrumpio su fastidiosa voz interior. «Dejalos en paz. Ella merece ser feliz y, si Popplepuss es el hombre que va a hacerla feliz, es mejor que te mantengas al margen. Te vas de Halstead manana. No la volveras a ver nunca mas. No estropees lo que podria ser su ultima oportunidad para ser feliz.»

Stephen aspiro profundamente y se obligo a relajarse, a luchar contra aquellos celos que le corroian ante la idea de que Hayley estuviera con otro hombre. Ella no era suya, no le pertenecia. No tenia ningun derecho a impedir que Hayley estuviera con otro hombre. De hecho, lo mejor que podia hacer por ella era lanzarla en los brazos de Jeremy. Solo con pensarlo se le revolvian las tripas. «?Maldita sea! No creo que sea capaz de ser tan considerado.»

– ?Le importaria traerme otro vaso de vino? -le pregunto Lorelei con una voz ronca que pretendia ser seductora.

Stephen hizo un esfuerzo por centrarse en su acompanante. La mirada de sugerente invitacion en los ojos de Lorelei era inequivoca. La mejor forma de incitar a Hayley a pasar la velada con Poppledart seria ocuparse en otra actividad.

– ?Un vaso de vino? Por supuesto. -Cruzo el salon y se dirigio hacia la mesa de las bebidas, contento de poder alejar puntualmente la atencion de sus mortificantes pensamientos.

Hayley estuvo sonriendo, aunque solo por fuera, durante toda la cena, pero, por dentro, estaba furiosa. Lorelei presidia la mesa, con Jeremy a su derecha y Stephen a su izquierda. Sentada al lado de Jeremy y practicamente enfrente de Stephen, Hayley observo, sumida en la desdicha y la desesperacion, como Lorelei coqueteaba descaradamente con este ultimo durante toda la cena, sonriendole con los ojos y apretando su escandaloso escote contra su brazo.

Pero lo que mas le dolia de todo era que Stephen tambien estaba coqueteando con ella. Aquella encantadora y devastadora sonrisa dirigida a Lorelei, aquellos ojos verdes que la miraban con sensualidad y admiracion, hicieron que a Hayley le entraran ganas de gritar.

Intentaba negarselo a si misma, pero estaba celosa. Completa, absoluta y desagradablemente corroida por los celos. Cada vez que la risa ronca pretendidamente seductora de Lorelei llegaba a los oidos de Hayley y cada vez que oia el sensual rumor de la voz rasgada de Stephen, Hayley tenia ganas de romper algo. Nunca se habia sentido tan mal y tan fuera de sitio en toda su vida.

Desesperada, se volvio hacia Jeremy, incapaz de seguir escuchando u observando a Stephen y Lorelei durante mas tiempo. Jeremy estuvo divertido, solicito y muy pendiente de ella durante toda la cena. Hayley hablo brevemente con Marshall, pero Pamela estaba sentada al otro lado del medico, de modo que la atencion de Marshall estaba en otra parte.

Hayley hizo un esfuerzo por disfrutar de aquella suntuosa comida, que constaba de faisanes a la brasa, guisantes a la crema y surtido de pescado, pero todos aquellos manjares no le supieron a nada. Por puro orgullo, se esforzo en conversar con Jeremy, pero su corazon estaba en otra parte. Por el rabillo del ojo, vio como Lorelei deslizaba lentamente un dedo por la manga de Stephen y que el respondia a su gesto rozando la copa de su solicita acompanante con la suya.

No. El corazon de Hayley estaba, sin lugar a dudas, en otra parte.

Y se le estaba haciendo anicos.

Capitulo 20

Tras la cena, habia baile en el salon. Mientras los invitados estaban comiendo, los sirvientes habian retirado los muebles y se habia instalado una orquesta de tres musicos en una esquina del gran salon.

Jeremy tendio la mano a Hayley.

– ?Me concedes el honor de este baile, Hayley?

A Hayley no le apetecia nada bailar. Queria irse a casa. Queria despojarse de aquel maldito vestido y lanzarselo a la cara al sinverguenza que se lo habia regalado.

Forzando una sonrisa, contesto:

– Por supuesto. -Tomo la mano de Jerermy y bailaron una cuadrilla. Hayley consiguio olvidar momentaneamente el enfado mientras se concentraba en los pasos del intrincado baile. Al acabar de bailar, Jeremy se separo de ella para ir a buscarle un ponche.

Los ojos de Hayley inspeccionaron el salon. Una sonrisa ilumino sus labios cuando diviso a Pamela y a Marshall riendose juntos cerca de la orquesta. Pamela irradiaba felicidad, y Hayley se alegro sinceramente por ella.

La mirada de Hayley siguio vagando por el salon hasta que se detuvo, por casualidad, en las puertaventanas. La sonrisa se le petrifico cuando vio a Stephen saliendo sigilosamente por la puerta que conducia a los jardines. Segundos despues, tras dirigir una rapida y disimulada mirada al salon, Lorelei se colo por la misma puerta.

– Ahi la tienes -murmuro Hayley en voz baja. Tan enfadada que apenas podia hablar y tan dolida que apenas podia respirar, se abrio paso por el salon hasta el rincon donde se encontraban Pamela y Marshall.

– ?Marshall, seria tan amable de acompanar a Pamela a casa esta noche? Me siento indispuesta y preferiria retirarme.

Una mirada de preocupacion se dibujo inmediatamente en el rostro de Marshall.

– Esta un poco palida -ratifico Marshall-. ?Es el estomago? ?Quiere que le traiga una infusion?

Hayley nego con la cabeza, desesperada por salir de alli cuanto antes.

– No, gracias. De hecho, es la cabeza. -«Mejor dicho, el corazon»-. Ya me preparare una infusion al llegar a

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