seria impropio aceptar un regalo tan elaborado y personal.

Manana debo ir a un pueblo vecino para visitar a una amiga de la familia que esta enferma y pasare alli la noche. Puesto que sus heridas parecen estar bastante curadas, creo que seria mejor que usted se hubiera ido para cuando yo este de vuelta pasado manana.

Cuidarle ha sido un placer para mi y para toda mi familia y estamos muy contentos por su pronta recuperacion. Por favor, acepte mis felicitaciones por su buena salud y mis mas sinceros deseos de que siga asi.

Cordialmente,

Hayley Albright

Stephen volvio a leer la nota, mientras su opresion en el pecho iba en aumento hasta que sintio como si un piano le estuviera aplastando los pulmones. Le estaba echando. Le habia devuelto su regalo y le pedia que se marchara antes de que ella volviera a casa.

La cabeza le decia que Hayley estaba haciendo lo correcto. Era mejor asi. Cuando ella regresara, el se habria marchado. Sin tristes despedidas. Sin tener que admitir sus mentiras.

Pero su corazon sabia que no podia marcharse de ese modo.

Sin saber lo que iba a decirle, Stephen cogio precipitadamente el vestido y los complementos, salio de la alcoba y cerro la puerta tras el.

Capitulo 21

Stephen oyo los llantos en cuanto se acerco a la alcoba de Hayley.

Llamo suavemente a la puerta, pero, al no obtener respuesta, hizo girar el pomo con delicadeza. La llave no estaba echada. Entro en la habitacion y cerro la puerta tras de si.

Hayley se hallaba de pie junto a la ventana, dandole la espalda y con la cara hundida en las manos.

Stephen sintio que aquellos sollozos ahogados le destrozaban el corazon.

– Hayley.

Hayley dio un respingo y se volvio, con los ojos anegados en lagrimas y abiertos de par en par. Se seco las lagrimas con dedos temblorosos.

– ?Que estas haciendo aqui?

– He venido a devolverte tu regalo…

Ella miro las prendas por un instante, luego se le endurecio la mirada y se volvio.

– Ya te he dicho que no puedo aceptarlo -dijo-. Ahora, por favor, vete.

Stephen dejo las prendas sobre una silla.

– Ya lo habias aceptado.

– Si. Pero eso era antes -dijo ella con voz cortante.

– Si -ratifico Stephen, colocandose justo detras de ella-. Eso era antes de que yo me comportara como un imbecil. Antes de que te ignorara. Antes de que te hiciera dano. -Le puso las manos sobre los hombros y la insto a girarse.

Ella primero se resistio, pero el ejercio una suave presion hasta que ella se dio la vuelta. A pesar de que estaba de cara a el, Hayley seguia mirando al suelo.

– Mirame, Hayley. -Colocandole un dedo en la barbilla, la obligo a levantar la cara. Las lagrimas seguian manando, dejando regueros plateados en sus mejillas color crema.

A el se le hizo un nudo en la garganta cuando vio como una sola lagrima resbalaba por el rostro de Hayley.

– Me he comportado mal esta noche. Por favor, perdoname. Te prometo que no queria hacerte dano. Jamas querria hacertelo.

Ella respiro hondo y trago saliva con dificultad.

– No lo entiendo -susurro con voz temblorosa-. ?Por que le has tenido que seguir el juego? -Se le escapo un sollozo ahogado-. Me he puesto un vestido adecuado. Me he arreglado el pelo, me he comportado como una dama. Pero seguia sin ser suficientemente buena para ti. ?Que tengo de malo?

A Stephen se le escapo un atormentado suspiro y la estrecho entre sus brazos, hundiendo el rostro en el suave cabello de Hayley con olor a rosas.

– Hayley… Hayley -le susurro al oido-. ?Dios! No tienes nada malo. Eres la mujer mas extraordinaria que he conocido. Eres dulce y buena y generosa… -Dio un paso atras y ahueco ambas palmas alrededor de sus mejillas, apartandole delicadamente las lagrimas con los pulgares-. Eres un angel. Lo juro por Dios, un verdadero angel.

– ?Entonces por que…?

– Estaba pensando en ti, en tu felicidad. No queria echar a perder tu oportunidad de rehacer tu vida con Popplepuss.

– Popplemore.

– En serio. -Stephen sondeo la mirada de Hayley y se forzo a decir las palabras que sabia iban a hacerle dano-. Los dos sabemos que tendre que irme. Pronto. -«?Santo Dios! Si supieras lo pronto que me voy a ir!»

– Lo se -susurro ella.

– No queria echar a perder tu oportunidad de rehacer tu vida con otro hombre. Creeme cuando te digo que he tenido que hacer un esfuerzo sobrehumano. Queria estar contigo, Hayley. Te lo prometo. Lorelei Smythe no te llega a la suela del zapato. -Nego repetidamente con la cabeza-. La primera vez en mi vida que actuo con nobleza y lo echo todo a perder.

– ?La…? ?La has besado?

– No. No tenia el menor deseo de hacerlo. -Sintio un gran alivio cuando vio que parte del dolor desaparecia de los ojos de Hayley.

– A ver si lo he entendido correctamente. Querias estar conmigo, pero has hecho un esfuerzo por comportarte con nobleza alejandote de mi y dejando el campo libre a Jeremy porque vas a irte pronto de Halstead y no querias interferir en mi oportunidad de ser feliz con otro hombre. -Lo miro con expresion interrogativa-. ?Correcto?

– Si, mas o menos, eso viene a resumirlo todo.

Ella sacudio repetidamente la cabeza.

– ?Dios mio! ?Vaya plan tan enrevesado! ?Como se te ocurrio tramar algo tan ridiculo?

– Me parecio una gran idea, al principio -musito Stephen-. De hecho, podria haber funcionado perfectamente, salvo por un detalle.

– ?Que detalle?

El le cogio las manos y se las acerco a los labios, probando el sabor salado de las lagrimas que le impregnaban las yemas.

– Cada vez que Popplepart te tocaba, cada vez que te miraba o te hablaba, tenia ganas de estrangularlo, al muy canalla.

– Popplemore.

– Ya lo creo. Poco me ha faltado para cruzar el salon, agarrarlo por su escualido cuello y hundirlo en la ponchera.

A Hayley se le pusieron los ojos como platos.

– ?En serio?

Stephen asintio con expresion solemne.

– Completamente en serio. -Consciente de que estaba jugando con fuego, pero incapaz de contenerse, beso los dedos de Hayley y paso suavemente la lengua por su piel con olor a rosas. «Dejalo ya. Dile que te vas manana. Diselo ahora y sal de su alcoba. Antes de que sea demasiado tarde. Antes de que hagas algo de lo que ambos os arrepentireis.»

– Entonces, ?podrias… podrias plantearte la posibilidad de quedarte?

El levanto despacio la mirada buscando la de ella. A Hayley le ardian las mejillas, y sus ojos, todavia

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